Los virus son parásitos de un enorme éxito. Nuestra batería de medicamentos contra ellos es muy limitada. En algunos casos (viruela o polio) hemos tenido suerte porque el virus muta poco o nada y la vacunación ha conseguido barrerlo del…
El poema de amor debe tener previsto el transcurso futuro de los astros pero también el vocabulario de la derrota y la gloria muy simple del minuto.
Es el título de una canción. No voy a hacer una loa romántica a esas cosas importantes de la vida: la amistad, el amor o la familia. Tampoco un relato pastoril a las noches estrelladas o la luz del amanecer.…
Los lectores fieles de este blog saben que una de las cosas que intento transmitir es que la Ciencia tiene un lado divertido, que a mucha de la gente que trabaja en los laboratorios les gusta la cerveza o el…
Diez años. Han pasado diez años. De un día del que todos recordamos dónde estábamos, con quién estábamos, cuándo oímos o vimos la primera noticia.
Mira setiembre: nada se ha perdido con fiarnos de las hojas. La juventud vino y se fue, los árboles no se movieron. El hermano al morir te quemó en llanto pero el sol continúa.
Franz Josef Gall nació el 9 de marzo de 1758 en Tiefenbronn (Baden), uno de los futuros estados alemanes. Su nombre va unido al desarrollo de la Frenología (de phrenos=mente, logos=estudio), una disciplina científica que había sido inicialmente denominada Cranioscopía…
Alexia suena a nombre de mujer, creo que hay, al menos, una princesa y una cantante que se llaman así, pero me temo que me voy a referir a algo menos glamuroso pero confío que más interesante. La alexia es…
Quizá mis lentos ojos no verán más el sur de ligeros paisajes dormidos en el aire, con cuerpos a la sombra de ramas como flores o huyendo en un galope de caballos furiosos. El sur es un desierto que llora…
El salar de Uyuni es uno de esos sitios que uno, si es afortunado, debe ver una vez en la vida. Estando allí uno piensa que el primer premio de un concurso podría ser ir una vez a Uyuni y…
Cuando “Los viajes de Gulliver” se publicaron por primera vez en 1726, el libro no llevaba el nombre del autor, Jonathan Swift, sino que estaba firmado por Lemuel Gulliver, “primero cirujano y luego capitán de varios navíos” y se titulaba…
Te vas y yo me quedo para siempre conmigo. Una quietud de árbol nace por mi cintura. Te vas como una sombra, reptando la llanura, herida por las uñas larguísimas del trigo. Amiga mía fuiste cuando yo fui tu amigo,
Recibe los artículos en tu correo electrónico