¿De qué color es el número 3?

 

La sinestesia es una condición curiosa en la que una persona, por lo demás normal, experimenta sensaciones en una modalidad sensorial cuando se estimula una segunda modalidad. Aunque muchas personas afectadas lo consideran algo positivo, de hecho un don, se cree que es un problema de conectividad anómala entre regiones implicadas en el procesamiento sensorial y eso hace que una persona pueda saborear colores o ver sonidos. Un sinestésico, por ejemplo, puede percibir un sabor específico cuando oye una nota musical determinada (por ejemplo, do puede ser ácido) o puede ver un número determinado como si estuviera siempre teñido de un cierto color (por ejemplo, «5» puede ser verde y «3» puede ser rojo).

Aunque las cifras varían entre 1 de cada 20 y 1 de cada 20 000 la condición parece afectar, según estudios modernos fiables, entre 1 de cada 200 y  1 de cada 2 000 personas. La sinestesia fue documentada claramente por primera vez por Galton (1880), primo de Charles Darwin, quien también señaló que tiende a ser hereditaria. Al parecer es más común en las mujeres que en los hombres, en los zurdos que en los diestros, en los artistas y poetas más que en las personas con menos creatividad y en los autistas más que en los normotípicos.

Un problema que ha afectado seriamente a la investigación en este campo es que, hasta hace poco, ni siquiera estaba claro que la sinestesia fuera un fenómeno sensorial/perceptual genuino. De hecho, a pesar de contar con más de un siglo de investigación, el fenómeno todavía se descarta a veces como falso.

Ramachandran y Hubbard (2001) hicieron un estudio muy relevante y señalaban en la introducción que a menudo encontraban las siguientes explicaciones, tanto en la literatura científica como en conversaciones con colegas profesionales:

1) Los sinestésicos están locos. El fenómeno es únicamente el resultado de una imaginación hiperactiva o, tal vez, están tratando de llamar la atención sobre sí mismos afirmando ser especiales o diferentes.

2) Sólo están rememorando recuerdos de la infancia, como ver los números con colores en los libros para niños o jugar con imanes de colores en el frigorífico.

3) Sólo están haciendo un vago discurso tangencial o sólo están siendo metafóricos como cuando decimos cosas como «una dulce velada» o un «recuerdo amargo», donde aplicamos términos relacionados con el gusto a situaciones donde ese sentido no interviene.

 

4) Son «drogatas» o «adictos al ácido» que han estado consumiendo drogas. Esta idea no es completamente absurda, ya que los usuarios de LSD o la mezcalina a menudo comentan haber tenido experiencias sinestésicas durante el «viaje» y también tiempo después.

Ramachandran y Hubbard querían conseguir una teoría de la sinestesia que aclarara estos prejuicios y también que formase un corpus coherente para una serie de datos, entre los que estaban los siguientes

  • La sinestesia parece ser hereditaria.
  • Los sinestésicos a menudo señalan que ven colores «raros» o extraños que no pueden ver en el mundo real y sólo «observan» en asociación con los números. Los autores comentan el caso de un daltónico que solo percibía ciertos colores cuando veía números.
  • Si una persona tiene un tipo de sinestesia, también es más probable que tenga un segundo o tercer tipo.
  • Parece haber una tremenda heterogeneidad en la sinestesia. Parece que hay persona con sinestesia superior e inferior, que pueden ser definidos operacionalmente y distinguidos mediante experimentos.
  • Una zona cerebral clave parece ser una región denominada el giro angular. Esta zona cortical se encarga de la convergencia de información sensorial polimodal, es decir, de conectar información de diferentes sentidos. Los pacientes con daños en el giro angular izquierdo tienen discalculia ¾no pueden hacer ni siquiera aritmética elemental¾ pero aún así pueden establecer la asociación entre número y grafema.
  • Las lesiones del giro angular también conducen a la anomia y, curiosamente, conducen a la pérdida de la capacidad de entender las metáforas.
  • El uso del lenguaje ordinario es rico en metáforas sinestésicas («ambiente frío» o «chica ardiente» o «encuentro gélido».
  • La sinestesia es siete veces más común entre los artistas, poetas, novelistas y gente creativa en general.
  • Los sinestésicos a menudo informan que si el número se imprime en el color equivocado, como algo que «se ve mal», «no queda bien», «es feo», una reacción que parece desproporcionadamente desagradable. ¿Por qué tienen una reacción emocional tan intensa a una diferencia tan insignificante?
  • Hay indicios de que los pacientes con epilepsia del lóbulo temporal pueden tener una mayor incidencia de sinestesia. ¿Por qué?
  • La mayoría de los sinestésicos afirman que incluso cuando piensan el número, lo ven del color correspondiente, y sorprendentemente, el color es más vivo que cuando en el mismo número en la realidad. Quizá es porque la imagen mental de ese número no compite con la entrada sensorial real. No es un proceso universal, para algunos sinestésicos el color asociado con los números imaginados es menos vívido.

Los experimentos de este artículo son sencillos y sugerentes, y se centraron en la sinestesia grafema-color.

Ramachandran y Hubbard mostraron a un grupo de voluntarios un cuadrado lleno de números 2 y 5, donde el 2 es prácticamente una versión invertida del 5 y viceversa.

Si uno no tiene sinestesia distinguir el triángulo de doses que hay en la figura en blanco y negro tiene una cierta dificultad y se requieren unos segundos. En cambio, si tienes sinestesia y los números van asociados a diferentes colores, como en el esquema de la derecha, cincos y doses se distinguen con rapidez y «saltan a la vista». Eso es lo que sucedía con los sinestésicos, separaban los números con rapidez y, por tanto, era una capacidad especial de percepción y no algo que estuvieran fingiendo.

En otro experimento les pusieron un número construido con otros números.

Es lo que se llama una figura jerárquica, donde los sinestésicos pueden pasar de la visión general a la visión en detalle, del bosque a los árboles, del 5 al 3 y vuelta. Los colores cambiaban en función de esto; es decir, si veían la imagen general, la veían con el color del 5, pero al fijarse en los números pequeños, el color cambiaba y se convertía en el color del 3.

Otro ejemplo de este procesamiento «de arriba a abajo» era con esta imagen:

Los sinestésicos leían «the cat» y colocaban los dos colores correspondientes para la H y la A, aunque en realidad ambas letras eran idénticas en la imagen.

Los dos autores mostraron a sinestésicos el número romano IV.  Ellos veían los colores correspondientes a las letras I y V e iban saltando al color esperado para el número 4 una y otra vez. Por lo tanto hay una influencia que muestra hay una modulación y que existe un procesamiento previo, una identificación anterior a la aparición del color.

En otro experimento sobre percepción se estudió la visión periférica. Cuando una persona fija la mirada en el punto central (aquí marcado con el signo «+», un único número en un lateral es fácil de ver con la visión periférica (imagen izquierda). Pero si el número está rodeado por otros (derecha) aparece borroso o invisible a la persona normotípica. En contraste, un sinestésico puede deducir el número central por el color que evoca.

Otros experimentos mostraban que si el número tenía más de una cifra se solían ver los colores asociados a cada número pero si se acercaban los colores se fundían o se anulaban. En general, si las letras estaban en mayúsculas o minúsculas se veían los mismos colores aunque podía haber diferencias de intensidad. En palabras normalmente el color de la primera letra se extendía al resto, incluso si la primera letra era muda como en «psicología».

Las conclusiones de Ramachandran y Hubbard incluían que la sinestesia es un fenómeno perceptivo genuino con una base genética, no un efecto basado en asociaciones de memoria de la infancia o en un vago discurso metafórico. También identificaron diferentes subtipos de sinestesia para números y colores y propusieron que la causa es una hiperconectividad entre las áreas de color y número en diferentes niveles de procesamiento. Los sinestésicos «inferiores» podrían tener un cableado cruzado (o activación cruzada) dentro del giro fusiforme, mientras que los sinestésicos «superiores» podrían tener una activación cruzada en el giro angular. Esta hiperconectividad podría ser causada por una mutación genética que provocase una poda defectuosa de las conexiones neuronales en las etapas tempranas del desarrollo cerebral. La mutación puede expresarse además de forma selectiva (debido a factores de transcripción) en el giro fusiforme o en el giro angular, y esto puede explicar la existencia de diferentes formas de sinestesia, unas cincuenta. Además, la hiperconectividad entre la corteza sensorial y la amígdala explicaría la aversión que los sinestésicos experimentan al ver los números impresos en el color «equivocado». Por último, la hiperconectividad inducida en el temporal lóbulo temporal  de los pacientes con epilepsia del lóbulo temporal puede explicar la supuesta mayor la incidencia de la sinestesia en estos pacientes.

 

 

 

 

La formación de numerosos cruces de cables entre regiones diferentes, encargadas de conceptos diferentes puede explicar el vínculo entre la sinestesia y la creatividad. Las asociaciones cerebrales «supernumerarias» pueden llevar a establecer vínculos entre ideas y conceptos insospechados, metáforas novedosas, la maravillosa creatividad de artistas y poetas.

Para Ramachandran y Hubbard, la sinestesia, lejos de ser una mera curiosidad, puede proporcionar una ventana a la percepción, el pensamiento y el lenguaje.

Para leer más:

  • Ramachandran VS, Hubbard EM (2001) Psychophysical Investigations into the Neural Basis of Synaesthesia. Proc Royal Soc London B 268: 979–983.
  • Ramachandran VS, Hubbard EM (2001) Synaesthesia: A Window into Perception, Thought and Language. J Consciousness Studies 8(12): 3–34.
  • Ramachandran VS, Hubbard, EM (2003). Hearing Colors, Tasting Shapes. Scientific American, 288(5): 52–59.

Autor: José R. Alonso

Neurobiólogo. Catedrático de la Universidad de Salamanca. Escritor.

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