El mito de la morfopsicología

La morfopsicología, la fisiognomía, la antroposcopia o la psicología facial, que de todas esas maneras se denomina esta pseudociencia, se basa en la idea de que la cara y la cabeza dicen algo sobre la personalidad de una persona, su capacidad actual y su potencial de futuro. Para sus valedores el rostro refleja la historia personal de un individuo y mediante la realización de medidas cráneofaciales se pueden explicar las razones psicológicas para las distintas acciones que ese individuo emprende. La cara -dicen- puede explicar el pasado, el presente y el futuro como si fuera una plastilina con poderes mágicos.

La morfopsicología se refleja en la mal llamada «sabiduría» popular, una serie de perogrulladas, catetadas y lugares comunes a menudo contradictorios entre sí donde se repiten frases como «la cara es el espejo del alma» o «a partir de los 40 años, cada uno es responsable de su rostro». No es así o es mínimamente así, podremos tener más arrugas en los ojos si reímos con ganas y con frecuencia, o en la frente si fruncimos el entrecejo, pero nuestra estructura facial está muy definida desde la primera infancia. Llegar como hacen algunos morfopsicólogos a identificar criminales por sus características faciales nos retrotrae a Lombroso y sus criminales natos, a un absurdo sin base científica.

La morfopsicología tuvo un inicio decente pues fue planteada, sin evidencias, por algunos de los filósofos griegos pero perdió su escasa reputación en la Edad Media cuando empezó a ser practicada por charlatanes ambulantes que iban de feria en feria ganando unas monedas. Revivió en el siglo XVIII cuando el poeta suizo Johann Kaspar Lavater la popularizó con el nombre de la ciencia de la fisiognomía pero su asociación a la frenología, que afirmaba poder conseguir la misma información ya no de la cara sino de los bultos y huecos del cráneo, demostró de nuevo su carencia de base. Aun así, estuvo a punto de cambiar la historia de la ciencia: Robert FitzRoy no quería aceptar al joven Charles Darwin como pasajero en el Beagle porque, según él, su nariz no demostraba una personalidad con suficiente energía para aguantar aquel largo viaje. El no disponer de mejores candidatos y un entrecejo mucho más positivo hizo que el joven naturalista se embarcara, que viera huesos de animales extintos en la Patagonia y pinzones diversificados en las islas Galápagos y así, a pesar de aquella napia tan poco prometedora, la evolución fue explorada, investigada y teorizada.

Desde el siglo XIX la morfopsicología es considerada una pseudociencia y los únicos que la defienden en la actualidad son los que ganan dinero con ella y los que lo pagan. Una búsqueda en PubMed, una de las principales bases de datos de publicaciones científicas con millones de artículos, encuentra solo siete dedicados a la morfopsicología, todos en francés, y el más reciente de hace cuarenta años, de 1977. Para la ciencia, la morfopsicología es un camelo. Aun así se utiliza para cosas importantes como la selección de personal, incluyendo la adecuación al puesto de trabajo, al jefe, al equipo, a la cultura organizacional y se buscan en el rostro características tales como el grado de fiabilidad para puestos estratégicos o el nivel de honestidad. Los psicólogos faciales dicen que pueden sacar todo esto de unas fotografías y para salvaguardar su negocio insisten en que el sentido morfológico, esa supuesta capacidad para identificar el perfil psicológico de una persona viendo su rostro, no es algo que venga de la nada sino que requiere un aprendizaje, formación especializada -impartida y cobrada por ellos, por supuesto- y agudas dotes de observación.

Estos charlatanes dividen el rostro en áreas: la parte superior (frente y ojos) sería el campo de la mente y el pensamiento; la región central (nariz y mejillas) mostraría los intereses emocionales y sociales y sería un mapa de nuestras relaciones personales; y la zona inferior (boca y mentón) revelaría los instintos, la energía vital, los impulsos y la sensualidad. Para hacernos idea del sinsentido, algunos morfopsicólogos clasifican las caras según la teoría de los humores de Hipócrates, abandonada hace más de quinientos años, y habría rostros linfáticos, biliosos, sanguíneos y nerviosos. Por poner un ejemplo, los biliosos tienen caras anchas, suaves y relajadas; pueden trabajar duro y esforzarse pero necesitan descansar cada cierto tiempo; son metódicos, ordenados y prácticos, pero también lentos. En la vida emocional, el que tiene rostro linfático es un buen marido y una persona fiel. No me lo he inventado, aparece en páginas actuales de gabinetes de morfopsicología. Algunas personas hacen dinero con estas cosas y otros toman decisiones en función de lo que estos individuos les dicen. Los morfopsicólogos dicen que permite dar consejo personal, completar los procesos de reclutamiento, hacer «coaching» y acompañar en el desarrollo personal y profesional. ¡Qué tristeza tanta pseudociencia!

Cuando se ve el método de trabajo de estos pseudoprofesionales es patente la carencia de criterio, dicen que sus técnicas ayudan a completar la intuición que el empleador tuvo durante la entrevista y otras cosas que suenan a confirmar los prejuicios propios. El análisis es de una simpleza estulta: observan la cara en conjunto (forma general, proporciones, grandes rasgos) y luego van recorriendo con más detenimiento las principales partes (frente, ojos, nariz, mejillas, boca, mandíbula, mentón). Para los creyentes de este mito las distintas partes del rostro están relacionadas y no se puede aislar una parte de la cara y empezar a llegar a conclusiones. Lógicamente hay que justificar que esto solo lo pueden hacer los expertos.

Aunque no tiene mucho que ver con este engendro de la morfopsicología, hay unos pocos estudios que relacionan el rostro con alguna característica de la personalidad. Según Steven Arnocky de la Nipissing University en Canadá, los hombres y mujeres con caras más anchas tienden a tener una motivación sexual mayor y un deseo superior a las personas con otra estructura facial.

La medida utilizada es la proporción anchura-altura, el resultado de dividir la distancia entre los huesos zigomáticos y la distancia entre el labio superior y el entrecejo. Los hombres con rostros más cuadrados, y por lo tanto con mayor ratio, tienden a ser percibidos como más agresivos, más dominantes, menos confiables, más dispuestos a correr riesgo, con menos ética y más atractivos como parejas ocasionales que personas de la misma edad con rostros más finos y alargados. Se cree que las diferencias en las proporciones faciales se pueden deben a variaciones en los niveles de testosterona en momentos particulares del desarrollo como la pubertad, pero es algo discutido. Hay que ser muy prudentes con estas ideas.

Chris Chambers, un psicólogo de buena reputación, ha escrito Los siete pecados capitales de la psicología, (Princeton University Press, 2017). Para el autor, la obra nace de su profunda frustración con la cultura actual de la psicología: «las ventanas están sucias y opacas, el tejado tiene goteras y no aguantará la lluvia mucho tiempo, en el sótano viven monstruos». Chambers dice que ha llegado a la conclusión de que si no cambian las cosas, la psicología irá perdiendo peso como ciencia de buena reputación y podría llegar a desaparecer. Si ignoramos las señales de peligro actuales —dice— en cien años o menos la psicología puede seguir el camino de otras aventuras del conocimiento que se fueron por el fregadero como la alquimia o la frenología. Si una ciencia no cuida su base científica, la solidez de sus metodologías y sus principios éticos, está en grave riesgo. Un ejemplo de lo primero es la pervivencia del psicoanálisis, una pseudociencia cada vez más desprestigiada pero también las bioneuroemociones, las constelaciones familiares y todo este catálogo tétrico y repulsivo de sinsentidos y timos. La morfopsicología es otro de ellos.

Por otro lado, pienso que la psicología es una ciencia joven, enormemente prometedora, necesaria; es un orgullo y un honor trabajar con ellos, los psicólogos, en proyectos multidisciplinares pero ellos deben ser capaces de denunciar esa parte oscura, esas manzanas podridas que tanto daño hacen a su carrera y a su profesión. Estoy seguro que lo saben y lo sabrán hacer.

 

Para leer más:

Autor: José R. Alonso

Neurobiólogo. Catedrático de la Universidad de Salamanca. Escritor.

36 comentarios en “El mito de la morfopsicología”

  1. José Ramón soy Ricardo de Luis. Me he suscrito a tu blog y estoy aprendiendo mucho de tus comentarios. Supongo que todavía andas por Múnich en esa maravillosa biblioteca. Veo que sigues mostrando debilidad por los libros y las instituciones que tienen que ver con el libro, como las bibliotecas. Gracias por compartir tu saber y tú cultura

    Le gusta a 1 persona

  2. Hola, podrías comentar algo acerca de la sinergologia? Soy enfermera, y en una ocasión hice un curso tipo «coaching» y la persona que lo impartía estaba formado en esta disciplina. Siempre me ha quedado la duda de que un tema relacionado con la ciencia teniendo una marca registrada, sea fiable. Estudia los gestos, la posición corporal…

    Me gusta

    1. No había oído hablar de la sinergología, pero uno ya no puede saber de todo. Entonces lo que hago es ir a PubMed, la principal base de datos de artículos de biomedicina. En esos momentos incluye más de 27 millones de referencias. Tras buscar sinergología (en español y en inglés) la respuesta es CERO. Es decir, para el mundo científico esta disciplina es nada, no hay ninguna evidencia a favor, ningún estudio de más o menos calidad que justifique esta “disciplina”. Siempre pienso que la ciencia es nuestra herramienta para saber si algo es cierto o no, si hay datos que lo apoyen o no. Aquí no hay ninguno. Luego, por curiosidad he leído que estudian el lenguaje corporal y ponían videos de personas conocidas. Evidentemente el lenguaje corporal es una forma de comunicación y no es lo mismo cuando una madre le dice a un niño “ven aquí” agachada y con una sonrisa que cuando lo hace con el ceño fruncido y los brazos en jarras. Pero más allá de esto, para qué vale, para qué lo quieren usar, qué nos quieren vender. Lo último. Son ellos, los que defiendan esta disciplina los que tienen que mostrar las evidencias y, de momento, no tienen ninguna. Confío que te sea útil esta reflexión. Un saludo cordial

      Me gusta

      1. Mmmm hay algo que no me queda claro, y te agradecería muchísimo que me lo pudiera aclarar. Leí por ahí en Internet que se dice de la sinergologia, o para ser mas entendible: el estudio del lenguaje no verbal por que también he leído palabras como kinésia, paralinguistica y proxémia y no me queda claro que significan cada una de estas palabra de manera especifica, y por lo tanto no se si tiene diferentes significados o son sinónimos, o si alguna es el conjunto de las otras, en fin, se dice que el estudio del lenguaje está dentro de la psicología social que es una de las 4 grandes ramas de la psicología, y se entiende a la psicología como una ciencia, una ciencia social. Ahora decís que buscaste información de esta cuestión por PubMed, “principal base de datos de artículos de biomedicina” y por lo que yo entiendo, la biomedicina no incluye ninguna ciencia social, por lo tanto no incluiría a la psicología. Entonces no sé si le pifiaste al medio utilizado para la búsqueda de esa información o es que esa pagina incluye mas artículos científicos ademas de los biomedico. Encontré algunos artículos como estos: https://psicologiasocial.com.ar/escuela/los-profesionales-y-su-insercion-laboral/
        https://www.scientificamerican.com/article/unspoken-accents/
        https://www.newscientist.com/article/mg23130933-200-camera-spots-your-hidden-prejudices-from-your-body-language/
        https://phys.org/news/2012-10-presidential-candidate-body-language-role.html
        Pero la realidad es que no se si estas paginas pueden ser consideradas de confianza o si la información que contengan me puedan dar cierta seguridad para suponer que hay una ciencia que estudia el lenguaje no verbal.
        PD: si por esas casualidades sos de esos australopitecos que piensan que las ciencias sociales no se puede considerar ciencia porque no te gusta su metodología, simplemente ni te molestes en contestarme y quiero recordarte que algunos biólogos fueron a aprender y “tomar prestada” ciertas metodologías sociales por su distintiva rigurosidad para sus investigaciones, y perdón si me anticipo a tu posible opinión y entendimiento, pero es que leído cada cosa… Saludos.

        Me gusta

      2. No sabía si contestar a su comentario. Realmente no sé si merece la pena pues usted ya condiciona mi respuesta con cosas como “ni te molestes en contestar”. No me parece buena idea condicionar la respuesta ajena, usted puede leerla y luego decidir si algo le vale o no.
        1.- No conozco el significado exacto de esas palabras. Es usted la que las ha usado, no yo. No me pida un trabajo (saber si tienen diferentes significados o son sinónimos) que es usted la que debe hacer, en caso de que le interese, claro. A mí, no.
        2.- La información que me da es de páginas web, incluyendo dos revistas de divulgación científica (Scientific American y New Scientist) que me gustan mucho. Sin embargo, no son estudios originales, siempre es mejor ir a la fuente original y en eso MedLine le puede ayudar. Soy mucho más escéptico sobre la información en internet, incluido este mismo blog, que no ha sido evaluado y revisado por pares. Por eso pongo en lo posible siempre las fuentes originales.
        3.- La Psicología es una ciencia maravillosa. Me preocupa mucho más esa existencia de 4 ramas a veces con planteamientos contrarios y con evidencias discutibles en algunos casos. La crisis de replicación en Psicología está haciendo pensar a algunos psicólogos magníficos (le recomiendo el libro Los siete pecados capitales de la Psicología).
        4.- ¿Por qué no dice nada de la Morfopsicología que es de lo que va este post?
        5.- Los australopitecos están extintos, no queda ninguno.
        6.- PubMed incluye sin duda los mejores estudios sobre psicología. No sea tan reduccionista.
        Feliz Año

        Me gusta

  3. Debería investigar más al respecto, perdone que se lo diga. La morfopsicología y la fisionomía, por ejemplo, nada tienen que ver en cuanto a sutilidad. La fisionamía intenta describir la personalidad en base a rasgos aislados. La morfopsicología en cambio toma en cuenta varias decenas de variables y estudia el rostro en conjunto. Le aconsejo leer algo serio al respecto; quizás “El rostro y la personalidad”, o el trabajo cum laude de doctorado de Julián Gabarre, el mayor experto en morfopsicología de habla castellana: “rostro y psique, dos caras de una misma realidad”. Eso si no quiere investigar sobre la verdad

    Le gusta a 2 personas

    1. Las referencias que usted da no tienen ninguna validez científica. El 95% de las tesis doctorales son cum laude, lo que hace que haya algunas indudablemente malas. La valoración de una tesis se hace en función de donde se publican sus resultados ¿en qué revistas de prestigio se han publicado los datos de esa tesis? Así que el que debería investigar más y no defender teorías sin ninguna base científica es usted. Eso si no quiere ser un crédulo o abusar de la credulidad de otros. Un saludo.

      Me gusta

  4. Mi nombre es Josep Puig, soy psicólogo (núm. Colegiado: 11379 del copc) y morfopsicólogo (diplomado en Morfopsicología y, además, he recibido el diploma de un curso de especialización en la misma materia), perito penal forense, psicólogo forense en derecho civil, laboral y familiar. Soy el psicólogo y perito forense de la Federación catalana contra el acoso laboral y escolar (FEDALE), psicólogo de la Asociación de víctimas de acoso laboral y sexual de Cataluña (AVALC) y también psicólogo de la asociación Alto al Mobbing (ASAM). Soy psicólogo de diferentes sindicatos, de clase y profesionales, y colaboro con ellos para realizar cursos de formación, evaluaciones y peritajes forenses.

    Con todos mis respetos hacia los conocimientos que usted tiene en su materia (la biología), yo, desde mis conocimientos y titulaciones en Psicología y en Morfopsicología quiero responder a la opinión que escribe en su blog sobre la Morfopsicología, ya que se acerca mucho más a mi campo de conocimiento que al suyo.

    Tanto desde mi experiencia profesional como personal manifiesto mi absoluta disconformidad con lo que usted opina. Como psicólogo y Morfopsicólogo yo sí puedo opinar sobre la validez y fiabilidad de los conocimientos que aportan ambas disciplinas. La Morfopsicología aporta un saber concreto. Es una herramienta de gran utilidad en consulta, selección, mediación y personalización de la intervención según sea su interlocutor o cliente. En mi caso, a nivel profesional me resulta de gran utilidad en todos los ámbitos, pero es principalmente en el de selección de candidatos para policías (jefes, mandos intermedios y agentes), donde he recibido felicitaciones por parte de las administraciones, así como también en las asociaciones que he mencionado anteriormente.

    Muchos son los profesionales de diferentes ámbitos como psicólogos, psiquiatras, médicos, directivos de RRHH, empresarios que, después de haberse titulado en Morfopsicología manifiestan su enriquecimiento profesional y personal. Puede consultar, por ejemplo el siguiente link http://www.morfopsicologiaism.com/tu-experiencia/.

    Por todo ello, y con la humilde intención por mi parte de que usted pueda ampliar su conocimiento para poder así opinar certeramente y con fundamento, le remito a la página del centro investigador que dirige el Dr. Julián Gabarre (http://craniofacialpsychology.com/) en la cual podrá documentarse acerca de las diferentes investigaciones científicas que se han realizado los últimos años. También le comunico que su último artículo ha sido aceptado en noviembre de este año 2018, más otra investigación que tiene en prensa. Podrá ilustrarse acerca del enorme sustento empírico que se está aportando a este conocimiento, primordialmente gracias al Dr. Julián Gabarre.

    Usted, como biólogo, debe saber que la forma nos habla del genotipo y el fenotipo, y que la estructura nos habla de la función. El rostro es el resumen del cuerpo y del cerebro y su forma nos informa de lo genético y de lo epigenético.

    En mi opinión concluyo, pues, que usted está opinando sin conocer. Y yo siempre digo que la mayor indignidad intelectual es opinar sin conocer. Ya A. Einstein dijo que “la mente es como un paracaídas, sólo funciona si se abre”. Es mi esperanza que la Biología, la Psicología y la Psicología Facial puedan unirse con un fin común para lograr un saber más concreto, amplio, útil y completo.

    Le gusta a 3 personas

    1. Con todo respeto, su planteamiento es ridículo. Según usted yo no puedo criticar a la bruja Lola, porque ella tiene formación en brujería y yo no. Es cierto que la morfopsicología está más cerca de la brujería que de la ciencia pero eso le descalifica a usted por dedicarse a una actividad sin base, sin evidencias, ridícula desde todo punto de vista y no a mí. Que sus argumentos sean formación en morfopsicología y la opinión de otros “creyentes” pone de manifiesto la carencia de defensa, la pobreza de sus estudios, la inanidad de su actividad ¿profesional? Que algo tan respetable e importante como una promoción profesional se haga con sus técnicas es como si se hiciera leyendo las rayas de la mano, o mirando a ver qué dice el horóscopo, el fundamento es el mismo, ¡cero! Que alguien con formación universitaria se dedique a algo así es un tema que, como catedrático de universidad, me repugna. ¿Qué aprendió usted en clase? ¿Faltó el día que les enseñaron a diferenciar entre ciencia y engaño? ¿De dónde saca una conclusión tan desopilante, errónea, vergonzosa de que el rostro es el resumen del cuerpo? La biología no apoya una memez semejante, no me venga con sandeces. Ya que dice que “el cerebro y su forma nos informa de lo genético y lo epigenético” profundicemos en ello, ya que yo me dedico a la neurociencia. La forma del cerebro es fácil de estudiar con neuroimagen o en una autopsia, y esto último lo podemos ver desde hace miles de años. Coja cualquier imagen de un cerebro y cuénteme lo que ve de genética y epigenética, que a mí me da la risa. ¿Quiere que le mande yo una foto y me dice algo tan básico de genética como si es de un hombre o una mujer y echamos unas risas? Personas como usted hacen un enorme daño a su disciplina y me parece preocupante que su colegio profesional no actúe contra creencias pseudocientíficas como la suya. Piénselo, por favor, las pseudociencias hacen un enorme daño al prestigio de los psicólogos y ustedes deberían ser los primeros en luchar contra ellas en vez de promoverlas y hacer caja con ellas. Que usted hable de la “mayor indignidad intelectual” defendiendo un timo es para que, con respeto se lo digo y le ruego disculpe mi lenguaje directo, se le cayera la cara de vergüenza. Uno cualquiera de mis becarios tiene más publicaciones y en mejores revistas que todos los morfopsicólogos del mundo juntos pero es lógico ellos se dedican a la ciencia y ustedes a sus negocios turbios. Sé que su opinión no va a cambiar, pero eso es también la diferencia entre un científico y alguien que, aunque intente camuflarse como tal, no lo es. Buenas tardes

      Me gusta

  5. En referencia a su respuesta a mi anterior escrito, creo con el debido respeto que no ha comprendido lo que he intentado transmitirle. Quizá no he sabido expresarme. Mi intención, clara y sincera, era informarle sobre los conocimientos que me ha aportado la psicología facial, así como brindarle la posibilidad de que conociera las bases empíricas sobre las que se sustenta. En mi opinión debería leer el libro del Dr. Julian Gabarre “rostro y personalidad”, así como los estudios científicos que le menciono en el anterior escrito. Para empezar, las dos leyes básicas que sustentan la morfopsicología, debería conocerlas para poder criticar la morfopsicología y veo que las desconoce. Le animo a que se documente. Y como biólogo debería conocerlas.
    En primer lugar, tras dedicar unos cinco minutos a leer su respuesta no he encontrado una sola crítica sustentada en nada (cualquier científico critica con sustento y luego están los científicos vulgares que no dicen nada y solo descalifican con su palabrería). Si vuelve a leer mi respuesta anterior podrá ver como yo sí he aportado sustento a mi crítica sobre su opinión personal.
    He de decirle que llevo muchos años dedicados al estudio y prácticas de la psicología en diferentes ámbitos. Cuando “llegó” a mí la existencia de la morfopsicología pensé lo mismo que usted y, después, como psicólogo comprendí que lo que sabía era una gota de agua; lo que ignoraba es el océano. Al diplomarme en morfopsicología pude ver cómo enriquecía mi conocimiento y cómo a través de su aplicación podía ayudar a muchas personas que así me lo han reconocido y mostrado su agradecimiento. Hecho que para mí es una experiencia muy gratificante. Tan solo les he brindado la oportunidad de hacer perfectibles aquellos aspectos que les aportarían conocimiento de sí mismos, confianza y autoestima y, por ende, un bienestar general. No entraré en detalles, creo que entraríamos en un diálogo contradictorio sobre interpretaciones y no es mi finalidad (como decía Jiddu Krishnamurti: “el mundo está tan lleno de opiniones como lo está de personas……..cada cual tiene una opinión, pero la opinión no es la verdad…….la opinión puede cambiar de la noche a la mañana, pero no podemos cambiar la verdad”). Lo que sí le puedo asegurar es que mi vida personal, y no me importa hacerlo público, ha dado un cambio radical, proporcionándome conocimientos sobre mí mismo, y mi familia. Todo empezó cuando llevé a mi hijo al Dr. Julián Gabarre. Después de seguir sus consejos, mi hijo ha cambiado radicalmente, la relación entre nosotros es inmejorable, existiendo una complicidad entre ambos que nunca pensé que llegara a existir (cuando usted quiera puedo mostrarle las fotografías de su rostro y el cambio evidente que se aprecia en 5 meses. No es necesario ser psicólogo facial para descifrar un cambio en su personalidad).
    Solo permítame un consejo, sincero y honesto: no tilde a los morfopsicólogos de charlatanes y otros comentarios que a mi entender podrían ser despectivos. Con ello se podría confundir a personas, que como dice un proverbio chino: “cuando se apunta a la Luna, el tonto se queda mirando el dedo”. Y en cuanto a sus referencias hacia mi profesionalidad he de decirle que mi motivación no es la económica (un psicólogo facial lo podría descifrar al instante), solo pretendo aportar, ayudar e intentar que las distintas ciencias vayan de la mano para crear un mundo mejor, más justo, más humano y un saber más amplio y útil. Es lo que aprendí en mis estudios y lo que marca mi personalidad, teniendo como máxima el recuerdo a Nelson Mandela: “pienso que una buena cabeza y un buen corazón siempre son combinaciones formidables”.
    Disculpe la extensión de mi reflexión y espero que haya sabido expresar mi intención y que en ningún momento ha sido faltarle al respeto, ni profesional ni personal.
    Atentamente,
    Josep Puig

    Le gusta a 4 personas

    1. Sr. Puig, le agradezco el tono de su respuesta y su extensión. Yo tampoco quiero faltar al respeto a su persona, faltaría más, pero sí a su disciplina, que en mi opinión no es digna de ser respetada, no tiene base, lleva a circunstancias equivocadas, provoca daños y está sesgada. Usted no aporta ninguna evidencia seria, su opinión sobre su experiencia con su hijo, usted lo debe saber, es es típico ejemplo de “amimefuncionismo”, de “cuñadismo”, de ejemplo de lo que no vale para defender una terapia. Usted, con su formación universitaria, debería saber que eso no sirve como argumento, no hay grupo control, ni ensayo doble ciego, ni procedimiento aleatorizado, es perdóneme el lenguaje coloquial, pura basura. La opinión de un padre que dedica tiempo y esfuerzo y a menudo dinero a su problema siempre suele ser que ha mejorado, porque el efecto placebo funciona así. Los placebos caros son más eficaces que los placebos baratos pero eso no significa que tengan un efecto real. La pseudociencia está llena de experiencias como la suya y hay gente que te jura que una pitonisa le adivinó el futuro, que tuvo un sueño premonitorio donde supo que su hijo iba a suspender, que el autismo de su hijo lo causó una vacuna o, más miserable todavía, que el cáncer es un problema emocional y lo mejor es alejarte de tu familia. La ciencia es la herramienta que tenemos para luchar contra la mentira, para saber si algo es verdad o no y la psicomorfología no tiene respaldo científico. Usted debe saber que no es valorada por la comunidad científica pero eso no es culpa nuestra, que no queramos creer, sino que las evidencias que ustedes aportan son pocas y de mala calidad. He hecho una búsqueda en PubMed, la principal base de datos de estudios biomédicos y con el término “psychomorphology” salen DOS artículos, uno de 1956 titulado Proverbios en psicomorfología. Entonces, ¿con ese arsenal científico de qué narices me quiere convencer? No me contesta a lo que le preguntaba en mi mensaje anterior, dígame si le mando una foto de un cerebro para que me explique la genética y la epigenética de esa persona. Le animo a que lea, a que repase sus apuntes de la carrera, a dudar de sus creencias psicomorfológicas, a no hacer afirmaciones aventuradas, a no trabajar en una disciplina tan dudosa, a no usar citas que no vienen a cuento, a tener un poco más de rigor en su trabajo. Atentamente, un saludo cordial.

      Me gusta

    2. Estaba escribiendo para un post y pensaba que este comentario general le podría ser útil a usted y otros psicomorfólogos:
      Afirmar que un tratamiento funciona para un trastorno requiere varios pasos. Algunas de esas fases priorizan la validación interna, que requiere que exista una evidencia rigurosamente controlada de que el tratamiento supera las condiciones de partida, demostrando que el propio tratamiento, en contraposición con factores no específicos como el efecto placebo o la regresión a la media, afecta al resultado final. Otras fases del proceso de validación priorizan los aspectos externos, que requieren evidencia de que el tratamiento produce efectos positivos en el mundo real, demostrando que las condiciones del tratamiento se pueden generalizar a otros lugares con circunstancias diferentes a las específicas y muy reguladas que se producen en un estudio controlado sobre intervención. Además hay que comprobar que esa intervención produce una mejora que justifica el coste que supone. En resumen un tratamiento debe ganarse su posición en el mercado a través de pasos sucesivos donde diferentes equipos de investigación independiente establezcan de forma incuestionable que el tratamiento genera mejoras consistentes y significativas y que justifican el coste económico y personal asociado a la intervención.
      Evidentemente nada de esto se cumple para la psicomorfología. Un saludo cordial

      Me gusta

  6. Le agradezco su interés en explicarme el método científico. He de decirle que lo conozco, aunque mi trabajo no es la investigación si no la aplicación en el ámbito clínico y forense. De todas maneras he de decirle que solo buscando en PUBMED Vd. demuestra que se documenta de manera muy limitada ¿no conoce más bases de datos, sobre todo para literatura de psicología?
    Seguidamente comparto información extraída del trabajo Máster en Investigación de Cristina Gabarre (Gabarre-Armengol, 2014), del cual derivó un artículo científico que está en prensa para ser publicado en el próximo volumen de una revista científica:
    “Lavater (1778) definió rasgos del carácter con un análisis de las formas de diferentes elementos del rostro por separado, soslayando el carácter integral del ser humano en el que interactúan sincrónicamente todos los elementos del rostro.
    La frenología de Gall (1986) estudió esta localización funcional a partir de las protuberancias craneales. El concepto cayó en desuso con los nuevos hallazgos en neurociencia, donde “los procesos mentales no son funciones cerebrales estrictamente hablando. Cada zona funciona según el mecanismo del que forma parte” (Le Doux 1999, pág. 84), el principio de Louis Sullivan (1896) “form ever follows function”, considera que cada forma física lleva implícita la información que le anima, informándonos de su funcionalidad específica. Este hecho, observable en el mundo natural animado e inanimado, se estudia desde perspectivas moleculares, celulares y anatómicas. Esta relación entre forma y función, aplicada al ser humano, apunta al rostro como probablemente el mayor informador de la función, por ser la zona más distintiva y de peculiar interacción del organismo con el medio; contiene agrupados los principales órganos de los sentidos con los que se actualiza el individuo y tiene relación directa con el ambiente y con el cerebro, centro de procesamiento de información, control y coordinación de procesos fisiológicos y psicológicos.
    Ya en nuestra época, Bruner, de la Cuétara, Masters, Amano y Ogihara “014) sostienen que el modelo geométrico de la estructura craneal puede proporcionar perspectivas funcionales en la evolución y la fisiología del cerebro. DeMeyer (1975) expone una estrecha relación entre el rostro y el cerebro: “el subyacente cerebro y el recubriente rostro están complicadamente entrelazados”. Kajer (1995, p. 150 y p. 154), sobre el desarrollo craneal, declara: “paradójicamente, la mucho más inmediata relación que existe entre cráneo y cerebro no ha sido tema de análisis sistemáticos de madurez, ya sea prenatal (…) El Rostro, el esqueleto craneofacial y el sistema nervioso central y periférico tienen un desarrollo interconectado”.
    Desde la perspectiva embriológica, Donovan_Lepore y otros (2006) describen “cómo rostro y cerebro prenatal derivan, ambos, de la misma capa del notocordio, el ectodermo, y el desarrollo de estas estructuras es próximo en el tiempo”: Diewert y Lozanoff (1993, p.159): “el rostro está esencialmente aguantado por el cerebro creciente, que sufre amplios cambios en el desarrollo de su morfología”. Para entender mejor esta estrecha relación, Bougher et al. (2008) estudiaron ratones a los que se les acortó el rostro genéticamente. Los resultados del análisis morfométrico mostraban una reducción significativa del tamaño del cerebro y la longitud del cráneo, lo que apoya la hipótesis de la relación directa entre el tamaño del cerebro y la longitud de la base del cráneo y la estructura facial. Para hacer reducido lo que le digo, léase (Sisodiya, 2008, pg. 405) .
    Desde la perspectiva genética Liu et al (2012), Attanasio y colaboradores (2013) en la misma línea de Sisodiya (2008, pg.405), Jones (2007) recoge amplios ejemplos de trastornos que afectan al cerebro y al rostro con características psíquicas observables en el rostro como podría ser el que más conocen todos sus lectores el Síndrome de Down, o el estudio que hizo Márcucio y otros (2005) sobre la holoprosencefalia.
    Desde la percepción facial Kleisner, Chvátalova y Fler (2014) sugieren que un perceptor puede medir con precisión el cociente intelectual en hombres, observando fotografías de sus rostros.
    Diversos estudios relacionan significativamente rostros anchos (ratio anchura bicigomático-altura) con testosterona (Lefevre, Lewis, Perret y Penke, 2013), agresividad explosiva (Stirrat, Stulp y Pollet, 2012) y dominancia social (Valentine, Li, Penke y Perret 2014).
    Gabarre J., encontró en su estudio antropométrico, que la retracción en anchura del arco bicigomático respecto al arco bigonial se relacionaba muy significativamente con rasgos de personalidad autosuficiente y valores altos en alexitimia. El profundo ajuste de estructura y funcionalidad rostro-cerebro (Richtsmeier y Flahertuy, 2013) fundamenta la relación bidireccional entre AZ y las estructuras cerebrales que contiene la zona medial-ventral craneofacial.
    La literatura en neuroimágen sobre psicopatía caracterizada entre otros rásgos por la frialdad afectiva y carencia de empatía, y sobre alexitimia es extensa. Numerosos estudios han observado diferencias en las formas (Gúndel et al., 2004), volúmenes (Gregory et al., 2012); Yang et al., 2009) y patrones funcionales de ciertas regiones y redes cerebrales (Pujol et al, 2012) en individuos con estos síndromes. Las estructuras estudiadas en estas investigaciones se ubican mayoritariamente en el espacio craneal ventral a la altura de la zona media del rostro. La investigación de Gabarre (2010) comparte resultados afines a características personales estudiadas en la literatura sobre psicopatía: 1) Actitud no colaboradora o colaboración sólo con finalidad instrumental; 2) Dificultad para resonar emocionalmente; y 3) mayor prevalencia en hombres que en mujeres, (Blair, Mitchell y Blair; 2005).”

    Tengo que advertirle que si bien Vd. es Catedrático en Biología, la tesis doctoral del Dr. Julián Gabarre fue Codirigida por el Dr. Antonio Bulbena Vilarrasa Catedrático de Psiquiatría de la UAB y el Dr. Santiago Estaún Ferrer, Catedrático de Psicología de la UAB, y que el Trabajo de investigación de Cristina Gabarre Armengol fue dirigido y avalado por el Dr. Jordi Obiols Llandrich Catedrático de Psiquiatría que algo sabrán sobre psiquiatría y psicología ¿no le parece Sr. Alonso?.

    Reitero mi afirmación en la afectividad de la psicología facial ya que mi larga experiencia como psicólogo y después como morfopsicologos, asi lo acredita. He de decirle que si pudiéramos unir los conocimientos de científicos y biólogos, (como usted y otros), y los del Dr. Julián Gabarre que ha desarrollado empírica y ampliamente la psicología facial, sin duda podríamos beneficiar al conocimiento y método científico. Ello repercutiría en el bienestar social y salud mental y como consecuencia mejorar todo lo relacionado con el aspecto y saber humano. En mi opinión es la finalidad primordial de estas ciencias. Y evitemos entre todos (como dice el proverbio chino: “cuando se apunta la luna, el tonto se queda mirando el dedo”) quedarnos mirando el dedo. Es mi sincero y humilde deseo. Siempre, con total respeto y sin ánimo de ofenderle, reciba un cordial saludo.
    Cualquiera que revise nuestra conversación podrá darse cuenta de quién quiere construir y quién quiere destruir. Debería Vd., emplear el tiempo en responder a las personas que le están pidiendo ayuda en su foro que no intentar discutir conmigo.
    P. D. Ya no le responderé nada más, el tiempo hará justicia.

    Le gusta a 5 personas

    1. Respuesta al sr.Puig y al sr. Alonso.

      Leyendo atentamente las exposiciones de ambos, puedo decir que coincido plenamente con el contenido del sr. Puig y en cuanto a las descritas por usted, sr. Alonso, las comprendo, pues “no hay peor ciego que el que no quiere ver”.

      No voy a entrar en tecnicismos, datos empíricos, estadísticas, etc., pues ya lo han hecho ustedes. Mi planteamiento es entrar en la más pura lógica, y dentro de ella, me extraña que usted, sr. Alonso, sea tan atrevido en hacer una “clase magistral” de un tema que por lo que observo, desconoce o no lo conoce suficientemente.

      En un principio, su reacción ante el tema de la psicología facial, es parecida a la de mis amigos, aunque con una notable diferencia de ellos (mis amigos), pues dicen que al desconocer los estudios llevados a cabo hasta la fecha no pueden opinar objetivamente. El escepticismo de mis amigos (todos ellos universitarios como usted y como yo), poco a poco va desapareciendo en la medida que se informan y forman a través de los últimos estudios realizados.

      Con cierta frecuencia, nos encontramos con personas que por haber realizado unos estudios específicos y con cierta notoriedad, se sienten capacitados para opinar de todo y en todo, aún desconociendo el tema de que se trate. Por otra parte, sr. Alonso, me parece burdo que se atreva a comparar la brujería con los estudios de psicología facial, realizados por psiquiatras, médicos, psicólogos etc.

      Por último sr. Alonso, permítame recordarle la frase mítica de santo Tomás de “meter el dedo en la llaga”. Si usted desea, puede hacerlo. Contacte con el Dr. Julián Gabarre, pídale que le haga un estudio morfopsicológico y después podrá opinar con propiedad y pragmatismo. Seguro que su opinión habrá cambiado por completo y yo retiraré gustosamente la frase dirigida a usted de que “no hay peor ciego que el que no quiere ver”.

      Atentamente,
      Antoni Gasa

      Le gusta a 2 personas

  7. Qué el fenótipo deriva del genótipo es algo innegable. Pero obviar los factores ambientales en la formación de la psicología del individuo, que depende directamente de un órgano tan moldeable como el cerebro, cuya estructura y funcionamiento se van definiendo a lo largo de la vida, me parece reduccionista.
    Y aplicar esta simplificación a temas de habilitación profesional y personal me suena a involución y a discriminación relativas a sociedades a las que espero que no se quiera parecer esta en la que vivimos.
    Mucha de la culpa de estos fenómenos la tiene el ostracismo social al que se condena a todo aquello que huela a trastorno psicológico. La cabeza y sus males siguen siendo territorio divino, y sus trastornos trascienden la competencia humana ya que son designios y no simples enfermedades, como lo son las del cuerpo. Siendo así que se lleve al niño a la consulta del pediatra, pero ni por equivocación a la del psicólogo; aunque esto parece estar cambiando, no es algo que esté al alcance de todos, y sigue siendo algo minoritario.
    Si la psicología estuviese más integrada en la sociedad, con el apoyo de las instituciones, la gente tendría más conocimiento sobre la misma y no seguiría indicaciones poco fiables, cómo pasa, con infames excepciones, con la medicina.

    Me gusta

  8. Si esa morfopsicología es más una pseudociencia que una ciencia formal. Pero usted no podrá negar que en el aspecto de las arrugas faciales tienen mucha razón, las emociones se reflejan en el rostro, las arrugas son esa evidencia; de alguien con muchas “patas de gallo” o surcos en los pómulos (los que dejan las sonrisas sinceras), podemos inferir que suele tener un temperamento jovial, alegre, ligero, o que tiene un “carácter” risueño, liviano, positivo. Un segundo ejemplo es, de alguien con los párpados “tristones”, las comisuras de los labios caídas y los pómulos flacidos, podemos inferir que suele tener un carácter triste, abatido, propenso a las depresiones o que suele estar “blue” (del inglés) la mayor parte del tiempo. Esos mismos morfopsicólogos, en mi opinión si alucinan, en sus afirmaciones sobre la forma del cráneo o de la mandíbula, pero no significa que no hagan muy interesantes observaciones, en otros aspectos. Yo apoyo sus teorías sobre las arrugas faciales; y sobre la nariz, la boca y los ojos, como receptores principales del entorno, en los cuales la variación del tamaño o su protuberancia son indicadores de la necesidad de estímulos por parte del individuo; además de que esas mismas variaciones son un indicador de la capacidad del individuo de percibir el entorno. Son teorías en las cuales las variables dependen de muchos factores para afirmar algo, pero que se defienden bien con la lógica.

    Saludos

    Me gusta

    1. Es una teoría sin sentido, basada en opiniones y sin ninguna base científica. Dígame algún estudio riguroso que confirme estos postulados y lo hablamos. Así funciona la ciencia (grupos control, estudios doble ciego, etc.) pero aquí no hay nada de eso. Un saludo

      Me gusta

      1. Buenas tardes José R. Alonso,

        Me sorprende su articulo.

        Por favor cuando pueda conectese a; http://www.institutocorman.org/louis-corman.html

        El Sr. Louis Corman, nació en Roubaix (norte de Francia) en 1901. Estudió medicina en la Universidad de la Sorbona de París. Fue nombrado médico jefe del departamento de psiquiatría para adultos en el hospital Saint-Louis de París. A finales de los años 1930, fue a trabajar en el hospital Saint-Jacques de Nantes donde fundó el departamento de psiquiatría infantil que dirigió de 1934 hasta 1968. Estudiando a los niños con dificultades de comunicación, postuló relaciones entre los rasgos físicos de la cara y los rasgos psicológicos. En 1937, al publicar su primer libro sobre el tema, Quinze leçons de morphopsychologie (Quince lecciones de morfopsicología) elaboró el concepto de morfopsicología. Louis Corman estableció una tipología específica y describió tipologías anteriores o contemporáneas, como la de la caracterología. Autor de muchos libros, publicó en 1985 su obra más completa sobre la morfopsicología: Rostros y Caracteres. Fundó en 1980 la Société Française de Morphopsychologie (SFM) para la divulgación y la enseñanza de la morfopsicología, con el código deontológico «No juzgar sino comprender». Louis Corman murió en Nantes el 13 de abril de 1995 a los 94 años.

        Es el padre de la Morfopsicologia, le recomiendo cualquiera de sus obras….

        – Rostros y Caracteres, Guid Publicaciones, 20138​
        – Test de Pata negra, Tea Ediciones, 2009
        – El juego del dibujo y la palabra : test de potencial de aprendizaje para la lectura : adaptación experimental para la población española del test PWG: Picture Word Game, de Budoff y Corman (1974), Editorial M.D. Calera 1996
        – Test PN : manual tercero: la regla de investimento, Editorial Herder, 1992
        – Test PN: El complejo de Edipo, Editorial Herder, 1980
        – El conocimiento de los niños por la morfopsicologia, Editorial Planeta, 1980
        – Psicopatología de la rivalidad fraternal, Editorial Herder, 1980
        – Test PN. Manual Primero, Editorial Herder, 1979
        – La interpretación dinámica en psicología, Editorial Herder, 1977
        – Narcisismo y frustración de amor, Editorial Herder, 1977
        – Examen psicológico del niño, Editorial Herder, 1975
        – El test del dibujo de la familia en la práctica médico-pedagógica, Editorial Kapelusz, 1967
        – La educación en la confianza, Editorial Aguilar, 1965
        – Visages et Caractères. Études de physiognomonie, P., Plon, 1932 (con la colaboración de Gervais Rousseau, M. – Beaux & A. Protopazzi); reeditado en 1948
        – Constitution physique des paralytiques généraux contenant un Essai sur les Tempéraments, G. Boin, [1932]
        – Études d’orientation professionnelle, 1932
        – Quinze leçons de morphopsychologie, 1937 (obra que funda la morfopsicología)
        – L’éducation dans la confiance. Avec vingt portraits par A. Protopazzi, P., Stock, 1947
        – Le test du dessin de famille, P., PUF, 1964 (PUF: Prensa Universitaria de Francia)
        – Le test du gribouillis, P., PUF, 1966
        – Psycho-pathologie de la rivalité fraternelle, Dessart, 1970
        – Le Test Patte Noire, P., PUF, 1972
        – Tome 1 : Manuel (reeditado en 1999)
        – Tome 2 : Le complexe d’Œdipe
        – Tome 3 : La règle d’investissement
        – L’éducation éclairée par la psychanalyse, Dessart, 1973
        – L’interprétation dynamique en psychologie, P., PUF, 1974
        – Narcissisme et frustration d’amour, Dessart&Mardaga, 1975
        – Connaissance des enfants par la morphopsychologie, PUF, 1975 (reedición 1992)
        – Le diagnostic de l’intelligence par la morphopsychologie, PUF, 1975
        – Nouveau manuel de morphopsychologie, P., Stock-Plus, 1977
        – Types morphopsychologiques en littérature, P., PUF, 1978
        – Nietzsche psychologue des profondeurs, P., PUF, 1982
        – Le test du dessin de famille, Presses Universitaires de France, 1982
        – Visages et caractères, P., PUF, 1985 ; reeditado en 1987, 1991, 1999, 2001
        – Les expressions du visage, Grancher, 1991
        – Caractérologie et morphopsychologie, P., PUF, 1994
        – La Bisexualité créatrice, Grancher, 1994

        Muy sinceramente

        Juan

        Me gusta

      2. Que existan muchos libros escritos sobre un tema no implica nada sobre su fiabilidad, su fundamento, su rigor. ¿Buscamos a ver cuántos libros hay sobre la interpretación de los sueños, sobre leer las rayas de la mano o sobre extraterrestres construyendo las pirámides? La morfopsicología tiene nula evidencia científica, se basa en unos planteamientos risibles, carece de pruebas a su favor y está completamente alejada del método científico. Me resulta sorprendente que en el siglo XXi haya alguien que defienda estas tonerías, a no ser claro que se lucre con ello, entonces entiendo que lo defienda, aunque me parezca de poca ética.

        Me gusta

      1. Hola,

        Me refiero al Sr. Louis Corman como Doctor, ya que fue medico, no por realizar una tesis Doctoral……
        Le vuelvo a formular la pregunta Doctor José R. Alonso;

        Piensa que el trabajo del Doctor Louis Corman son tonerías?

        Espero su respuesta, gracias por adelantado.

        Juan

        Me gusta

    1. He buscado en PubMed, el principal repositorio de investigación científica. No encuentro ningún artículo de este señor. Para la ciencia es un desconocido. Lo que viene al poner la palabra Morphopsychology es de una calidad pésima. Para la ciencia es algo asimilable a tonterías, sin fundamento ni rigor. Si usted cree que esto es importante, publíquelo en buenas revistas, que es lo que hacen todos los científicos a nivel mundial. Si no, pues eso, basura.

      Me gusta

      1. Hola Doctor José R. Alonso,

        PubMed, es un repositorio de investigación científica americano, dificil que den divulgación de alguien Europeo.
        De hecho le he buscado a usted y no sale nada¡¡¡¡¡¡
        En cambio si he buscado a uno de los discípulos de Louis Corman, el americano Paul Ekman, responsable de las microexpresiones. Salen muchas publicaciones, https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/?term=Paul+Ekman

        En especial le recomiendo; https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/21188284

        IEEE Trans Pattern Anal Mach Intell. 1999 Oct;21(10):974.
        Classifying Facial Actions.
        Donato G1, Bartlett MS, Hager JC, Ekman P, Sejnowski TJ.

        Disfrute de su lectura…….

        Un abrazo

        Me gusta

      2. Estimado amigo
        Como bien dicen la ignorancia es atrevida. Todos los artículos biomédicos de calidad publicados por europeos (o africanos, me da igual) están en PubMed. Todos. Salen las revistas de calidad y no se discrimina por origen, nacionalidad o institución a la que pertenecen. Es fácil de comprobar. Busque la universidad española que quiera. No hable de lo que no tiene ni idea.
        Pero quizá es que usted no sabe buscar. Aquí tiene mis artículos:
        https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/?term=alonso-jr
        Ojo, hay alguna persona que tiene mi mismo apellido y mis mismas iniciales pero los de neurociencias, mi campo, son fáciles de distinguir. Verá que hay unos 150 artículos publicados en revistas indexadas. Si tiene duda, los tiene también aquí https://jralonso.es/perfil/articulos-de-investigacion/
        Paul Ekman tiene una reputación de la que Louis Corman, que era del que usted hablaba, carece. Pero no parece que Ekman defienda la Morfopsicología, no se le sume. Conozco a Terry Sejnowski, que es el último autor del artículo que me recomienda. Si Ekman es el discípulo de Corman, como dice usted, dígame cuantos artículos han publicado juntos.
        Me temo que usted está demostrando lo que pretende negar, que la morfopsicología es un fraude sin ningún fundamento científico.
        Un saludo muy cordial (y si necesita aprender a buscar en PubMed, le enseño encantado)

        Me gusta

      3. Estimado Doctor José R. Alonso,

        La ignorancia es atrevida y combinada con la arrogancia es aún peor¡¡¡

        Respecto a los artículos que pueden publicar científicos africanos……….por favor hable con nuestros premios principe de asturias, Dr. Pedro L. Alonso y la Dra. Clara Menéndez que quizás consigan cambiar su opinión.

        Me impresiona que conozca a Terry Sejnowski, cuando pase por el instituto Salk, por favor preguntele por Paul Ekman y si tiene la suerte de conocerle, dele un fuerte abrazo (de parte de Basa), aproveche y que le cuente su investigación…..apasionante. Una lastima que sean de diferentes generaciones, ojala hubiesen coincidido, Ekman y Corman, hubiese sido maravilloso.

        Gracias por su ofrecimiento para buscar en PubMed, fuera a parte de libros publicados no consigo encontrar estudios, ponencias de Philippe Turchet…….ya que te has ofrecido, por favor mandame lo que encuentres, gracias por adelantado.

        Un abrazo

        Juan

        Me gusta

      4. Demostrarle a usted su ignorancia no es arrogancia, es hacer una obra de misericordia.
        A la ignorancia suma usted racismo pues parece que se cree que no hay científicos en África, solo los europeos que van allí. Insisto, aprenda a buscar en cualquier base de datos. En PubMed con la palabra Egipto, Egypt salen 80.000 artículos, muchos de ellos obra de científicos egipcios (la búsqueda también localiza la institución de los científicos).
        Es divertido 80.000 artículos donde se incluye Egipto y ninguno de Louis Korman. ¿Por qué será?
        Si ve usted mi cv verá que he trabajado en el Insituto Salk como investigador postdoctoral, pero desde luego que tengo mejores cosas que hacer que ir dando por ahí abrazos de su parte. Viaje un poco y haga un poco de ciencia, le vendrá muy bien.
        Me he ofrecido amablemente a enseñarle a buscar en PubMed pero mi ofrecimiento no se extiende a hacerle a usted sus tareas. Si quiere buscar ponencias, hágalo. Yo no me he ofrecido a trabajar para usted, seguro que lo entiende.
        Por último, creo que estará de acuerdo en que le he dedicado ya tiempo y espacio en mi blog. Las conclusiones que usted no ha rebatido son que Louis Corman no ha dejado una obra científica, segunda que no hay ningún estudio de calidad que apoye la morfopsicología y tres que ganar dinero a base de algo que no funciona, difundiendo que tiene méritos que en realidad no tiene es algo muy muy feo y que en cualquier país tiene nombre (o artículo en el código penal).
        Un saludo cordial

        Me gusta

      5. Hola Doctor José R. Alonso,

        Le doy la razón en “que ganar dinero a base de algo que no funciona, difundiendo que tiene méritos que en realidad no tiene es algo muy muy feo y que en cualquier país tiene nombre (o artículo en el código penal)”. Cuantos ejemplos hay presentes en esta sociedad muy a nuestro pesar.

        En lo de racismo, patinas, ni siquiera soy de origen caucásico y la referencia de los Doctores que te he dado es porque creo que te lo pueden explicar mejor que yo el problema de los científicos africanos dado el trabajo que desarrollan.

        Corman; en ” en PubMed, el principal repositorio de investigación científica” hay artículos sobre Morfopsicología, pese a mi torpeza en su búsqueda. De Paul Ekman para aburrir y lo que son las cosas de Sigmund Freud, apenas tres…. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/?term=Sigmund+Freud
        Por favor como no se buscar compruebelo, gracias.

        No trabajo en el instituto Corman y no me dedico a la morfopsicología, pero no comparto su punto de vista sobre la misma.

        No había leído su CV, ahora si, desconocía que es biólogo, seguidor de la escuela de la Obregon?, esta si que ha publicado en revistas y ha hecho dinero, todo un ejemplo.

        Recuerde ser feliz, un abrazo

        Juan

        Me gusta

      6. Hola Juan
        Muy rápido porque pretendo que este sea mi último mensaje sobre este tema y cerrar el hilo.
        Tiene razón de que hay muchos timos y estafas con barniz seudocientífico. Todos necesitamos luchar contra ellos.
        No se crea que el racismo es exclusivo de los caucásicos, esa creencia es también un ejemplo de racismo.
        No tengo que buscar los artículos de Freud, le creo. Lo único que Corman murió muchos años más tarde. Podría haber publicado ¿verdad? Debe ser el único ejemplo de “gran científico” del siglo XX que no publicó.
        Si no trabaja en el instituto Corman no entiendo porqué pone la dirección web del instituto corman en todos sus comentarios. ¿Quiere que le envíe una captura de pantalla para que lo vea?
        Por último si la única referencia de biólogo que tiene es Ana García Obregón dice mucho sobre su nivel científico y sobre las revistas que usted lee. No se preocupe, los biólogos sabemos quiénes somos.

        Me gusta

      7. Hola Doctor José R. Alonso,

        Tienes razón, le he dado un poco de cariño a PubMed y salen referencias pero no se como bajarme los artículos de morphopsychology, si me ayudas te paso unos links;

        https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/13495790

        https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/14957953

        https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/13495792

        https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/14892842

        Hay muchos….por favor dime como poder acceder a ellos, gracias.

        Un abrazo

        Juan

        Me gusta

      8. Me da alegría que vaya usted aprendiendo a leer, a leer las búsquedas de PubMed me refiero. Para conseguir esos artículos debe ir usted a la biblioteca de un centro de investigación y hacer unas fotocopias. Supongo que en el instituto Corman los tendrán ustedes, puesto que no he conocido ningún sitio que hiciera investigación y no tuviera una buena biblioteca y puesto que se dedican a la morfopsicología pues manejarán esos artículos todos los días. Y no son muchos, son muy pocos, en revistas de poco prestigio. Ahora que ya ha aprendido a buscar, compare con cualquier tema de interés científico.
        Si no los encuentra en una biblioteca científica, puede pedírselos a los autores (si están vivos, parece que esto es un poco anticuado) o comprarlos a la revista (en PubMed suele tener acceso a la revista que sea) Confío haberle ayudado.
        Un saludo

        Me gusta

Comentar

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .