El mito de la interpretación de los sueños

Muchas personas piensan que los sueños contienen mensajes ocultos, premoniciones, deseos inconscientes y, en general, que «revelan» significados importantes para nuestra vida cotidiana que sería una locura desperdiciar. La oniromancia, la adivinación basada en los sueños, aparece en la Biblia, la Ilíada, la Odisea, las obras de Hipócrates y las leyendas de las tribus amazónicas, los indígenas australianos y los psicoanalistas.

Los sueños no son fáciles de estudiar. Cuando despertamos podemos estar impactados por el lugar donde hemos estado durante la noche y las aventuras que hemos vivido —gracias, Kim Bassinger, a mí también me encantó— pero cuando vamos a la ducha ya lo hemos olvidado completamente. Cuando se invita a unos conejillos de Indias, perdón a unos estudiantes universitarios, a dormir en el laboratorio, se les despierta a intervalos para anotar lo que están soñando. En general, los sueños son como películas mudas, aunque en torno a la mitad de ellos incorporan algunos sonidos. Con respecto a si son en tecnicolor, es llamativo que los que vivieron la época de la televisión en blanco y negro sueñan más en escala de grises que los que ya nacieron con la tele en color, que sueñan con mayor frecuencia con toda la paleta de colores. Esta diferencia, curiosamente, se mantiene décadas después, llegando hasta nuestros días. Los demás sentidos, tacto, gusto y olfato, es mucho más raro que intervengan en las ensoñaciones.

Carey Morewedge y Michael Norton hicieron un estudio en personas de culturas orientales (India y Corea del Sur) y occidentales (Estados Unidos) encontrando que un porcentaje llamativo —entre el 56 y el 74%— creía que los sueños contenían verdades escondidas y que proporcionan una información significativa sobre el mundo, más importante que pensamientos similares o fantasías asimilables producidas mientras estamos despiertos. El significado atribuido a sueños concretos dependía de si encajaban con las creencias previas, de la valoración de los conocidos que aparecían en esas ensoñaciones y de la fe en Dios. Esto último no es extraño pues en muchas culturas los dioses nos hablan mientras dormimos pero lo divertido es que según ese estudio los agnósticos daban más valor al sueño cuando el mensaje divino les proponía hacer algo interesante que cuando les ordenaba hacer un sacrificio. Además, los participantes indicaban mayor afecto por un amigo después de soñar que les protegía y, del mismo modo, eran reacios a volar después de soñar con un accidente de aviación. De hecho eran más reacios a subirse a un avión que si el gobierno había establecido realmente una alerta de atentado terrorista, algo que da que pensar. La conclusión es que la gente interpreta sus sueños, les da valor e influyen en su vida cotidiana.

En los sueños no solemos revivir algo que ha sucedido sino que pequeños fragmentos de personajes, lugares y sucesos que hemos vivido se combinan junto a aspectos imaginarios, generando una historia diferente. No es raro que aparezcan estos fragmentos reales, sabemos que mientras dormimos nuestras memorias se consolidan y es muy posible que los sueños formen parte de ese proceso. Nuestro hipocampo registra las memorias de corto plazo pero durante la noche, esos contenidos son trasladados a la corteza cerebral donde se almacenan para períodos más largos. Los estudios sobre sueños muestran que las memorias aparecen en nuestros sueños en dos momentos diferentes. El primero tiene lugar la primera noche después de cuando ese suceso ha ocurrido y puede significar el primer registro. Vuelve a aparecer entre cinco y siete días después y podría ser una indicación de la consolidación de esa memoria.

Los sueños nos pueden llevar a resultados prácticos lo que no quiere decir que contengan información oculta. El cerebro juega con esa información que los sueños proporcionan al azar y, a veces, consigue encontrar cosas. Mary Shelley soñó los protagonistas de Frankenstein, Otto Loewi halló en un sueño el experimento que llevaba buscando durante meses y Paul McCartney encontró también mientras dormía una agrupación de notas que luego fue la melodía de Yesterday.

¿Por qué la gente cree que hay significados ocultos en los sueños? Porque todos quisiéramos saber más sobre el futuro, porque tenemos dudas sobre si estamos tomando las mejor decisiones y porque nos sentimos desconcertados sobre las historias que suceden en nuestras pesadillas y en nuestros sueños. Damos valor a estas historias porque surgen de asociaciones al azar y nuestro cerebro tiene una tendencia a sobrevalorar la información irrelevante y casual que nos sorprende; por ejemplo, las coincidencias, si hemos visto dos veces en poco tiempo a la misma persona. Aunque la estadística nos dice que es normal que eso pase cada cierto tiempo, nuestro cerebro se resiste a creerlo y piensa que «ahí hay algo». Gracias a esto hay toda una industria editorial publicando chorradas sobre interpretación de sueños y ejércitos de psicólogos freudianos buscando traumas y un modus vivendi.

Evidentemente un culpable de estas paparruchas es Sigmund Freud. El psicólogo vienés pensaba que los sueños eran la vía regia a los secretos del inconsciente y para él, las defensas del ego se relajan mientras dormimos y los impulsos que están normalmente reprimidos llaman a la puerta de la consciencia a través de los sueños. Aún así, los impulsos más vergonzantes, como los sexuales o los agresivos son transformados en símbolos que los enmascaran y nos permiten dormir plácidamente sin despertarnos avergonzados y/o aterrorizados. Para los freudianos, el trabajo del analista es ir más allá del «contenido manifiesto» del sueño e interpretar el «contenido latente». Por ejemplo, la aparición de un monstruo en un sueño (que sería el contenido manifiesto) puede simbolizar la amenaza de un jefe temido (el contenido latente). En La interpretación de los sueños (1900) Freud advierte que no hay que establecer relación unívocas entre partes del sueño y significados concretos pero él, además de dar un valor a los sueños que la Neurociencia moderna no respalda, cae en ese mismo error.

La realidad es que los sueños no contienen significados ocultos. En la fase inicial, la mayor parte de nuestros sueños repasan nuestras actividades cotidianas y aquellas preocupaciones que ocupan nuestra mente, como puede ser un examen o la declaración de la renta. En la fase REM, nuestro cerebro muestra gran actividad y se producen sueños a menudo ilógicos y cargados de emociones. Las teorías más modernas consideran que lo que sucede es una sinfonía de neurotransmisores en los cuáles los aumentos de acetilcolina estimulan los centros emocionales mientras que las caídas de serotonina y noradrenalina apagan las áreas cerebrales que gobiernan la razón, la memoria y la atención. Es decir, los centros que controlan las emociones están acelerados mientras que los que controlan el pensamiento lógico están frenados. En esas circunstancias nuestro cerebro genera una historia, con el mayor sentido posible, a partir de información al azar.

Los sueños tienen que ver con el estado del soñador pero a menudo es una relación indirecta. Por ejemplo, las pesadillas son más comunes cuando la gente está bajo estrés emocional. Tras el terremoto de San Francisco, la frecuencia de pesadillas entre los estudiantes dependía de su proximidad al epicentro. Los sueños de personas que han tenido una experiencia dolorosa reciente o una pérdida suelen ser especialmente vívidos y tener un tema central en vez de una narrativa que vaya saltando de tema en tema. Estos sueños se recuerdan mejor que aquellos que tienen lugar en épocas más tranquilas de la vida. Es posible que sean una forma que tiene nuestro encéfalo de integrar una experiencia anómala y difícil en nuestra autobiografía, de llegar a una entente con ese episodio, de hacer que un «trauma sea menos traumático».

Decidí ir a la biblioteca y ver si la interpretación de los sueños era un corpus coherente, abrí un libro al azar y esa página hablaba de sueños con animales y el más divertido me pareció el cerdo. La Enciclopedia de los sueños de María José Antón dice que si sueñas con un cerdo puede deberse a «que usted viva un constante deleite carnal y en una permanente lujuria», algo que me hizo desear soñar con este simpático animal con más frecuencia. La autora, muy prudente, añade «no vamos a ser nosotros quien lo critiquemos, pero su subconsciente puede estar queriendo presentarle la imagen del cerdo para que constate hacia dónde le pueden llevar sus apetitos», algo que me pareció entre monjil y libidinoso. En cambio en Cómo interpretar los sueños, Angiola Arancio y Ángel Casas dicen que soñar con el animal de los jamones significa que «la actitud aparentemente cordial de personas muy próximas sólo oculta hipocresía. Procure no caer en el engaño si quiere evitar que abusen de usted», con lo cual quizá no es tan bueno poblar mis sueños de gorrinos. Diane von Alten en Guía completa para interpretar los sueños, una cosa infumable que lleva 16 ediciones,  me hizo volver a planteármelo porque escribe que significa «suerte» mientras que Armando Carranza en Comprender y usar los sueños dice que no, que es «símbolo del ahorro en sueños y lo es también de la ganancia adquirida metódicamente» así que pensé que quizá este señor mezclaba el cerdo con el cerdito de la hucha pero Pamela Ball me explicó en Gran enciclopedia de los sueños que indica «ignorancia, estupidez, egoísmo y glotonería» y que «existe un conflicto entre bajas pasiones y valores espirituales», algo que es lo que me pasaba a mí leyendo esas tonterías. Ya dicen los de pueblo, que del cerdo se aprovecha todo, hasta los andares y, como ve, una memez que desgraciadamente ocupaba balda y media en la biblioteca.

Lo más curioso es que seguimos sin saber por qué soñamos. También está poco claro cómo influyen en nuestros sueños los cambios en nuestra vida cotidiana. Si los avances en la tecnología de los televisores alteraron el color de nuestros sueños, ¿cuál será el impacto que estarán teniendo las redes sociales o nuestra vida digital? Un ejemplo puede ser un estudio de Eva Murzyn que ha visto que la gente que juega al World of Warcraft incorpora en sus sueños la interfaz que aparece en el juego on-line. También los sueños pueden proporcionarnos algunas ideas a las que no hemos llegado cuando estábamos despiertos, y usamos una forma deliberativa de pensar. Pueden ser sugestivos, divertidos, excitantes -¡sí, Kim, síííiiii!-pero lo que es un sinsentido es pensar que pueden predecir los sucesos del futuro.

Para leer más

  • Antón MJ (2006) Enciclopedia de los sueños. El arte de la premonición. Ed. Libsa, Madrid.
  • Arancio A, Casas A (2000) Cómo interpretarlos sueños y los números de la suerte. Ed. De Vecchi, Barcelona.
  • Ball P (2002) Gran enciclopedia de los sueños. RBA, Barcelona.
  • Carranza A (2002) Comprender y usar los sueños. Ed. Martínez Roca, Barcelona.
  • Lilienfeld SO, Lynn SJ, Ruscio J, Beyerstein BL (2010) 50 great myths of popular psychology : shattering widespread misconceptions about human behavior. Wiley-Blackwell, Chichester, West Sussex ; Malden, Mass.
  • Morewedge CK, Norton MI (2009) When dreaming is believing: the (motivated) interpretation of dreams. J Pers Soc Psychol 96(2): 249-264. http://careymorewedge.com/papers/dreams2.pdf
  • Murzyn E (2008) Do we only dream in colour? A comparison of reported dream colour in younger and older adults with different experiences of black and white media. Conscious Cogn 17(4): 1228-1237.
  • Robson D (2013) In your dreams. New Scientist 2902: 31-33.
  • Von Alten D (2003) Guía completa para interpretar los sueños. Ed. De Vecchi, Barcelona.

Publicado por José R. Alonso

Neurobiólogo. Catedrático de la Universidad de Salamanca. Escritor.

168 comentarios sobre “El mito de la interpretación de los sueños

  1. Lo cierto es que, respecto a esto, aún no se puede afirmar ni descartar nada. La ciencia intenta esclarecer el asunto, pero aún no hay pruebas suficientes. Aunque por mucho que no las haya, no se pueden descartar sin más las teorías (o experiencias) de sueños premonitorios (u otros). El cerebro humano sigue siendo un misterio en muchos aspectos. Pero es bueno siempre tener un poco de escepticismo. Se sabe de sobra que nada en esta vida es blanco y negro.

    Pero si en algo podemos estar de acuerdo, es que tienen al pobre cerdo (y quizá cuánto animal, cosa, evento, etc más) en medio de una decena de significados distintos en los sueños. ¡Por favor pónganse de acuerdo! …Aunque el hacerlo significaría que con un libro basta.

  2. Y en relación a los sueños en sí, mi experiencia es que el 100% de los sueños que recuerdo son a color, con sonido, y hasta con sensaciones físicas. Lo único que no he sentido en sueños es dolor, aunque creo que mi cerebro trata de reproducirlo de alguna manera, como «esto debería doler, así que probablemente duele». Pero en los sueños he sentido el viento en mi cara, he saboreado comida, he hablado y escuchado, y siempre a color. Y solo una vez me ha pasado que soñé algo consciente de estar soñando, y lo primero que se me ocurrió es poner atención a todo lo que ocurría. Probablemente fue uno de los sueños más aburridos que he tenido jaja…

  3. Me ha gustado mucho lo que cuenta. Soy de las que sueñan «rarezas» y me pregunto siempre porqué. Tengo sueños recurrentes, uno de los habituales desde los 10 años (ya voy por 55) es que voy a algun sitio, veo que es tarde o el camino es pesado, entonces doy un leve salto y voy volando. Intento evitar que me vea la gente para que no me pregunten, ya que es algo raro, pero que yo hago cn asiduidad …
    que motivo puede tener? No hay causas ningunas, son meramente esporadicos.
    Pero aun mas increible me resulta mi hermano, el tenía 14 años, se levanta por la mañana y le dice a mi madre «mamá, he soñado que se quemaba el Pazo de Meirás» en esta epoca no existia el internet de hoy (febrero 78), que porqué sabia un niño de 14 años que existia ese lugar? pues todos lo sabiamos en esa época, no?
    El caso es que mi madre le mira con cara de …»menuda bobada, anda espabila que llegas tarde al colegio»
    Pero es que eso se lo dijo el dia 19/2 (esto lo se ahora, que se algo de historia actual, que en aquel entonces pues no me llamo la atencion porque tenia 12 añs recien cumplidos) …no puedo de ir con que cara se quedó mi madre cuando las noticias de ese día en la Tele dijeron que se habia producido un incendio en el susodicho pazo.
    Mi hermano intenta no hablar de cosas que sueña y le impresionan, por si acaso.
    Un dia le dice a mi madre que no coja la guagua (somos de Canarias) para volver del trabajo (ella trabajaba en el sur, zona turistica)y vivia en la capital. Porque? Le pregunta y el le dice solo no se, pero no la cojas, por favor.
    No se le da importancia, ese dia ella sale del trabajo mas tarde y va corriendo a por la guagua, llega tarde, la guagua se va. Ella de una pieza, se queda esperando la siguiente.
    …como digo que la que usualmente cogia ella volcó en el camino y hubo bastantes fallecidos y heridos …?
    Que casualidad, no?

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