Neurociencia en el califato

10877348-el-arte-isla-mico-en-la-alhambra-granada-espaa-aUn califa es un dirigente supremo en el mundo islámico con una doble función de liderazgo político y espiritual, comparable al Papa en el ámbito católico o al Dalái Lama en el budismo tibetano. A la muerte de Mahoma le suceden los llamados cuatro califas ortodoxos que a su vez son seguidos por el califato Omeya, hereditario, de orientación sunita y con sede en Damasco. Esta dinastía expandió los límites del mundo árabe incorporando a sus dominios el Cáucaso, Transoxiana —una región del Turkestán, situada entre el mar de Aral y la meseta del Pamir—, Sind —una región de Pakistán—, el Magreb y la Península Ibérica hasta formar un imperio de 15 millones de kilómetros cuadrados. map12Su gran expansión militar, comercial y política fue unida, como siempre sucede, a una primacía cultural, técnica y científica. En esa época, los estudiosos islámicos usaban y explicaban los antiguos tratados de Hipócrates, Aristóteles, o Galeno y el mundo islámico se convirtió en el lugar de conocimiento, preservación, veneración y difusión de los textos científicos antiguos a los que se unieron también avances y publicaciones de elaboración propia. El estudio del ojo y la visión destacó sobremanera entre los estudiosos y médicos del mundo islámico, desarrollando nuevas teorías y nuevos instrumentos como una aguja hueca que se se usaba para succionar las cataratas.

Frente a la imagen de intransigencia religiosa del mundo actual, el califato tuvo muchos dirigentes abiertos que emplearon en puestos de responsabilidad y confianza a judíos o a cristianos. Hunayn_ibn-Ishaq_al-'Ibadi_IsagogeUn buen ejemplo dentro de la Ciencia es Hunayn ibn Is-Háq (809-873), también conocido bajo el nombre latino de Johannitius, un cristiano nestoriano que traduce del griego al sirio para otros nestorianos y del griego al árabe, para sus jefes mahometanos una enorme panoplia de obras de la Antigüedad. Hunayn ibn Is-Háq se convierte en el principal traductor de la época y establece, basado en los textos griegos, los cimientos de la ciencia islámica. Fue honrado por el califa Al-Mamun que le nombró médico de la corte, le encargó la compra de manuscritos en Bizancio y, según algunas fuentes, le encomendó la dirección de la Casa de la Sabiduría, “Bayt al Hikmah” un centro de traducción y estudio de obras clásicas fundado en Bagdad en el 830 y que fue clave para la asimilación en los pueblos árabes de los patrimonios chino, indio y persa, pero sobre todo, griego. La historia cuenta que cuando vertió al árabe algunos textos médicos, el califa agradecido ordenó que le pagaran en oro las traducciones, pesando las nuevas obras. Al parecer Hunayn se enriqueció trascribiendo sus traducciones sobre un papel especialmente pesado.

A lo largo de su vida Hunayn traduce 116 obras incluyendo los “Diálogos” y “La República” de Platón, la “Metafísica” y la “Lógica” de Aristóteles y el “Antiguo Testamento”. También escribe 36 libros propios, 21 de los cuáles están dedicados a diversos temas médicos. Entre ellos están “Las preguntas médicas” o “El tratado sobre los dientes” pero el más famoso es el “Libro de Hunayn ibn Is-Háq sobre la estructura del ojo, sus enfermedades y su tratamiento, de acuerdo a las enseñanzas de Hipócrates y Galeno, en diez tratados”. Se basa en gran medida en las obras de Galeno “De placitis Hippocratis et Platonis” y “De usu partium”. El libro repite algunos errores del pasado clásico y así, el cristalino sigue siendo el órgano fotorreceptor y los nervios ópticos huecos son vistos como tubos huecos que se unen brevemente en el quiasma.

En ese redescubrimiento del mundo islámico de las obras científicas, el cerebro es valorado como la fuente de la percepción, del movimiento voluntario y del libre albedrío, algo con lo que estaríamos ahora de acuerdo, pero también se mantiene que es la fuente del llamado pneuma psíquico. Este fluido espiritual nacería del corazón como un pneuma vital y se desplazaría hacia el cerebro donde se convertiría en un pneuma especializado que se usa para la visión, extendiéndose desde los ojos hasta el objeto observado. Hunayn también establece una jerarquía sensorial estando la visión en la cumbre de esa escala de sentidos mientras que  el fuego sería su elemento básico. Además incluye tres niveles de este elemento: la llama, el rojo vivo y la luz. 23027_ottoman_miniature_painters_bigEn su esquema teórico el cerebro le proporcionaría a los ojos el pneuma que necesitan para llevar a cabo su función mientras que la luz proporciona la iluminación necesaria para discernir los objetos que se están viendo, una idea proveniente de Galeno.

330px-Cheshm_manuscriptLos “diez tratados”, además de las secciones sobre la anatomía y fisiología siguiendo a Galeno, contienen información sobre enfermedades del ojo, de picor a úlceras a tumores y recomiendan tratamientos con remedios vegetales, minerales y animales, lo que implica una amplia farmacopea. También incluyen tratamientos quirúrgicos para apartar las cataratas en el ojo. Puesto que la ley islámica prohibía la representación de la forma humana o sus partes, los dibujos que incluye su obra son más esquemáticos que realistas, puesto que no pretenden representar la estructura descrita sino su organización conceptual.  Sus rápida traducción al latín al final del siglo XI por el médico Constantinus Africanus propició un contacto mediado por el califato entre los oftalmólogos cristianos de occidente y las obras de la antigüedad clásica. Otro libro importante de la época de la misma temática es una pequeña obra escrita por un egipcio conocido como Ammar (c. 1000) y que describe una nueva operación para eliminar las cataratas.

686px-Califato_de_Córdoba_-_1000.svgLos Omeyas fueron derrocados por la revolución de Abásida en 750 y una rama de la familia huyó a través de la orilla sur del Mediterráneo hacia Al-Ándalus, el extremo occidental de su territorio, poniendo fin al emirato independiente de Abderramán I y fundando el califato de Córdoba en 929. Allí, bajo el gobierno de los califas Abderramán III (912-961) y su hijo Al-Hakem (961-976)  alcanzó su apogeo el desarrollo cultural y científico de la época.

En esa época se desarrolló en Al-Ándalus, la España islámica, una verdadera cultura musulmana que impregnó Europa a través de viajeros y libros. Se fundaron bibliotecas y madrazas —centros de enseñanza comparables en algunos aspectos a universidades— en Granada, Sevilla, Málaga, Valencia, Murcia y Toledo. cordobaAbderramán III (891-961), primer califa de Córdoba, dotó a la ciudad con setenta bibliotecas, fundó una universidad, una escuela de Medicina y otra de traductores del griego y el hebreo. tanto él como algunos de sus sucesores mandaban emisarios a El Cairo, Bagdad, Damasco y Alejandría con instrucciones para comprar todos los libros interesantes que encontraran. En algo que hoy causa cierta envidia, el obsequio más preciado entre los poderosos de la Tierra era un libro. Un ejemplo fue un manuscrito de “De Materia Médica” de Dioscórides que fue el regalo especial que el emperador bizantino Constantino Porfirogéneta realizó al califa cordobés Abderramán III. El califa, a su vez, encargó inmediatamente la traducción a Hasdai ben Saprut, un judío que contaba con la doble condición de ser de la confianza del monarca, había sido ministro suyo y con los conocimientos básicos necesarios, era médico. Los protocientíficos árabes del califato cordobés destacaron sobre todo en Medicina, Astronomía y Matemáticas y contaron frecuentemente con contundentes apoyos políticos. El impulso de Abderramán III fue continuado por su sucesor, Alhakén II (915-976), que decretó la enseñanza obligatoria para todos los niños, acogió en Córdoba a los sabios orientales que huían de la represión de los Abasidas y reunió en la capital del califato una biblioteca que tendría 400.000 volúmenes y un taller anejo de copistas, miniaturistas y encuadernadores para ampliar y difundir esos fondos.

330px-Ibn_al-Haytham

El mejor tratado sobre fisiología del ojo lo escribe Al Hazen. Aunque nació en Basora (Irak) pasó la mayor parte de su vida activa en El Cairo. Al Hazen, Ibn al-Haytham (965-1040) discutió sobre la densidad de la atmósfera y explicó correctamente la refracción de la luz en la atmósfera, determinando que ésta tenía que tener una altura determinada. Se le considera el padre de la óptica. Intentó regular las oscilaciones del Nilo para evitar las crecidas y las sequías anuales. Se le considera un precursor de la experimentación y escribió versos coránicos sobre la búsqueda de la verdad indicando que la ciencia debe estar basada en una fuerte crítica y las afirmaciones de los científicos  deben ser también sometidas a examen. Escribió también sobre el pensamiento crítico y la necesidad de expurgar de errores las obras de los grandes sabios de la Antigüedad:

Dios no ha preservado al científico del error y no ha salvaguardado la Ciencia de sus carencias y equivocaciones. Una persona que estudie los libros científicos para conocer la verdad debe convertirse en un crítico hostil de todo lo que estudia… Si sigue este curso, la verdad le será revelada y los errores… en los escritos de sus predecesores se verán claros.

Parece que Al Hazen fue el primero que entendió la formación de imágenes invertidas en el ojo. hazens-optical-thesaurusEn su Kitab-al manzir ya no defiende que el ojo emita rayos sino que acepta la idea de que la luz y el color radiaban en líneas rectas desde el objeto observado en todas las direcciones y penetraban en el ojo. Estas ideas ejercieron una gran influencia sobre el pensamiento europeo, de Bacon a Kepler.

Avicena, Ibn-Sina o Abū ʿAlī al-Ḥusayn ibn ʿAbd Allāh ibn Sīnā, el más influyente de los filósofos naturales islámicos, consideraba la vista como uno los cinco “sentidos externos” junto con el tacto, el gusto, el olfato y el oído, algo  que todavía enseñamos en las escuelas. Nació en el año 980 cerca de Bukhara, parte del imperio persa y ahora en Uzbekistán. Se le atribuyen unos 450 tratados, de los cuáles han sobrevivido unos 240, 40 de ellos de Medicina. Los más famosos son El libro de la curación (Kitāb al-shifāʾ) El canon de Medicina (Al-Qanun fi al-Tibb), el muy valorado Canon de Avicena. Sus alumnos le llamaban Cheikh el-Raïs, es decir “príncipe de los sabios” y el tercer Maestro (después de Aristóteles y Al-Farabi).Por el respeto a los sabios de la antigüedad mantuvo algunos errores sobre el sistema visual como que los nervios ópticos eran huecos, que el cristalino estaba localizado en el medio del ojo, que los rayos emanaban de los objetos y que los espíritus visuales o pneuma llevaban los mensajes visuales.

averroesLa figura clave entre los musulmanes españoles es Averroes o Abu-l-Walid Muhamad ibn Rushd (1126-1198), un cordobés que ejerció de juez pero que también practicó la medicina. Fue uno de los grandes comentaristas de Aristóteles y suya es la idea de que el mundo no fue creado como es ahora sino que se encuentra sujeto a una evolución continua. El sabio cordobés se esforzó en aclarar cómo piensa el ser humano y cómo es posible la formulación de verdades universales y eternas por parte de seres perecederos como son los humanos. Aunque partió de la distinción aristotélica entre dos intelectos, el nous pathetikós y el nous poietikós, Averroes se distancia de Aristóteles al subrayar la naturaleza sensorial de los nervios y al situar algunas funciones intelectuales como la imaginación o la memoria en el cerebro y no en el corazón. Además, en el campo de la visión fue el primero que sugirió —aunque esto es discutido— que la retina y no el cristalino era la estructura encargada de la fotorrecepción.

El califato de Córdoba llegó a su fin con la Fitna de Al-Ándalus (1009-1031), un período de inestabilidad y guerra civil que comenzó con el asesinato de Abderramán Sanchuelo, hijo de Almanzor, en 1009 y la división del territorio andalusí en reinos de taifas que culminan con la abolición del califato en 1031. En esas dos décadas se suceden diez califas distintos y tres de ellos pertenecen a una dinastía distinta a los Omeyas, la hammudí. Taqi_al_dinLa reconquista hace que esas bibliotecas vayan cayendo en manos de los cristianos que conquistan Toledo en 1085, Córdoba en 1236 y Sevilla en 1248. Esos documentos médicos de la antigüedad clásica inician desde la Península Ibérica su camino a Francia, Italia y el resto de Europa donde generan un nuevo interés por la Anatomía, la Fisiología y la Medicina. El Renacimiento empezaba a aparecer en el horizonte.

Biblioteca[3]La mejor colección de manuscritos árabes de Europa se conserva en la biblioteca del Monasterio del Escorial. Según G. de Andrés (citado por Caro)  “A Felipe II cabe la gloria de reconocer el valor científico de la cultura árabe al coleccionar toda clase de códices procedentes del mundo musulmán en El Escorial, como le aconsejaba Arias Montano.” Felipe II ordena a sus embajadores la compra de libros, adquiere bibliotecas en pago de deudas de impuestos a distintos nobles y eclesiásticos y también recibe fondos incautados por la Inquisición. El 26 de mayo de 1582 llegan 32 volúmenes “en arábigo” procedentes de la inquisición de Granada, la mayoría de “ceremonias de los moros” pero llegan también tres de Medicina. Benito Arias Montano lega a la biblioteca, de la que ha sido bibliotecario mayor, su colección de manuscritos, 26 de ellos en árabe. Los fondos de la Biblioteca se incrementan tras la batalla de Lepanto, ocurrida el 7 de octubre de 1571 donde dentro del botín de guerra llegan al Escorial veinte códices en árabe, persa y turco. Entre ellos está el D. 795 sobre remedios compuestos, de Galeno, en versión de Hunayn b. Ishaq; el nº D804 y D805, comentarios de Galeno al tratado de las Epidemias de Hipócrates, también en versión de Hunayn; y el D833, recopilación de cuatro obras distintas, entre las que se encuentra el célebre tratado de ginecología y pediatría de Arib ben Sa’id al-Katib al-Qurtubi. Desgraciadamente, la colección fue aún mucho mejor que lo que conserva pues el incendio de junio de 1671 arrasó con una buena parte de la biblioteca. Se calcula que se perdieron unos 2.500 códices árabes a pesar de haber sido colocados en una zona del claustro alto para protegerlos del fuego. Ya dijo Paul Valery que “los libros tienen los mismos enemigos que el hombre: el fuego, la humedad, los animales, el tiempo y su propio contenido.

 

Para leer más:

  • Caro Ledesma A. (1996) Indización de los manuscritos árabes de El Escorial. Ediciones Escurialenses, Monasterio de El Escorial (Madrid). http://rbme.patrimonionacional.es/getdoc/92c9ab4a-3581-49aa-bcdb-1d293d6cbaa5/A–Cano–Indizacion-ms–arabes_-t–I.aspx
  • Deslile J, Woodsworth J. (2005) Los traductores en la Historia. Ed. Universidad de Antioquía, Antioquia (Colombia).
  • Finger S. (1994) Origins of Neuroscience. Oxford University Press, Nueva York.
  • Habbi J. (1994) Le role de Hunayn medecin et traducteur. Med Secoli 6(2): 293-308.
  • Parés R. (2004) Cartas a Nuria. Historia de la Ciencia. Ed. Almuzara, Córdoba.
  • Shafqat Azmi KA. (1996) Hunain bin Ishaq on opthalmic surgery. Bull Indian Inst Hist Med Hyderabad. 26(1-2):69-74.

Autor: José R. Alonso

Neurobiólogo. Catedrático de la Universidad de Salamanca. Escritor.

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