Mi laboratorio trabaja con células madre. Las obtenemos de ratones y probamos si somos capaces de revertir un problema cerebral en otro ratón, utilizando estas células. Usamos modelos de parálisis, de pérdida sensorial y de neurodegeneración. Es un tema apasionante, por las posibilidades que tiene, por lo mucho que aprendemos y donde la posibilidad de trabajar con células madres adultas, como es nuestro caso, va tranquilizando en parte las graves controversias sobre los problemas éticos. El presidente Obama ha eliminado las trabas a la investigación establecidas por George Bush por lo que esta línea de investigación y su aplicabilidad está avanzando más rápidamente en el último año.

A nivel mundial, el tema de células madre es el que más rápido ha saltado del descubrimiento científico a su posible aplicación clínica. Ello no obstante, diversos fiascos anteriores, por ejemplo en el campo de la terapia génica y los fuertes intereses comerciales en algunas de las enfermedades identificadas como diana, recomiendan ser prudentes. Ello no obstante, hay ya una serie de ensayos en marcha o en la pista de salida.

El pasado 2009, parecía que células madre de origen cerebral serían las primeras en ser implantadas en humanos para tratar a personas con graves parálisis tras lesiones de la médula espinal. He estado recientemente en el Hospital de Parapléjicos de Toledo conversando con algunos de los investigadores que allí trabajan y viendo las posiblidades de estos sistemas. Pues bien, Geron, una biotecnológica norteamericana ha sido la primera que ha presentado una solicitud para hacer pruebas en humanos. Sin embargo, la FDA detuvo ese paso al ver que algunos ensayos en animales mostraban la formación de cistos. Estos acúmulos celulares pueden ser un indicador de un tumor u otro comportamiento impredecible de las células implantadas  pero la empresa indicaba que los cistos no crecían, las células no se alejaban del lugar de la lesión y no parecían causar ningún daño a los animales que recibieron el implante. Ahora se están usando marcadores celulares para seguir las células del cisto tras un tiempo prolongado. Nosotros utilizamos y hemos desarrollado varios tipos de marcadores que nos permiten seguir e identificar estas células por todo el cuerpo. Además de para las lesiones medulares, Geron está estudiando las posibilidades de los transplantes de células madre neurales para la esclerosis múltiple, el ictus y la enfermedad de Alzheimer.

Si Geron pierde el primer puesto en la parrilla de salida para realizar un ensayo clínico en humanos con células madre, probablemente le sustituirá Advanced Cell Technology, una empresa de Massachusetts que ha solicitado permiso para inyectar células derivadas del epitelio pigmentario de la retina en los ojos de 12 pacientes con distrofia macular de Stargard, una enfermedad hereditaria rara que causa ceguera en la madurez. Las células del epitelio pigmentario nutren a los fotorreceptores, reciclan los pigmentos retinianos y se encargan de eliminar los desechos. Ratones con una enfermedad similar han recuperado una visión casi normal tras un tratamiento con células madre. Una ventaja de la retina es que no está conectada con el resto del cuerpo por el torrente sanguíneo. Si hubiese un problema, se podrían operar esos ojos y extraer o destruir esas células, sin que se hubiesen dispersado por todo el organismo.

Otros ensayos menos avanzados incluyen la fabricación de piel humana a partir de células madre. La idea es usarlas en personas con quemaduras extensas hasta que haya tiempo de generar parches de piel cultivando sus propias células. Es fácil de controlar y tambien se puede retirar con facilidad si surgiera algún problema. En el ámbito de la diabetes, hay dos empresas Novocell y Geron, las dos en California, que están explorando la aplicación de células madre diferenciadas a células pancreáticas. Novocell  ha diseñado una cápsula que permite colocar células en el cuerpo, donde son nutridas, oxigenadas y moduladas por las hormonas, que producen insulina, y sin que puedan migrar ni las pueda atacar el sistema inmunitario. Por último, en el corazón, donde algunos siguen situando cada San Valentín nuestra capacidad de amar, se están usando células derivadas de células madre para tratar animales con lesiones similares a las causadas por un infarto. Los investigadores franceses de esta línea de trabajo calculan que podrán solicitar los ensayos en humanos en 2012.

En conclusión, hay fundadas esperanzas de que en esta década tendremos nuevos tratamientos con resultados espectaculares basados en la investigación realizada con células madre. ¡Ah!, hoy todas las imágenes de este post son de nuestro grupo, en particular de David Díaz.