Autismo e incendios forestales

Los trastornos del espectro autista tienen un fuerte componente genético, pero también hay aspectos ambientales implicados, variables a las que está expuesto un niño durante el embarazo, el parto o la infancia.

El humo de los incendios forestales es una fuente cada vez más importante de contaminación atmosférica y contiene una mezcla compleja de componentes tóxicos que pueden afectar al desarrollo neurológico. Un grupo norteamericano ha examinado las asociaciones entre la exposición a partículas finas procedentes de incendios forestales <2,5 μm (PM2,5) y el riesgo de TEA en los niños nacidos en California. El análisis incluyó datos de 8,6 millones de nacimientos entre 2001 y 2019. El estudio ha tenido en cuenta la edad en el momento de la exposición al humo, la intensidad de los incendios y la contaminación atmosférica de fondo.

Regulados por la Agencia de Protección Ambiental (EPA) en virtud de la Ley de Aire Limpio, los contaminantes atmosféricos criterio son un conjunto de seis contaminantes comunes para los que la EPA establece normas nacionales de calidad del aire y se encuentran entre los más estudiados en relación con los efectos sobre la salud. Entre ellos, las partículas finas < 2,5 μm (PM2,5) y el dióxido de nitrógeno (NO2) han sido los más investigados por su posible papel en el TEA. Investigaciones previas descubrieron que los componentes PM2,5 relacionados con el tráfico estaban asociados con el TEA en Los Ángeles, lo que subrayaba la necesidad de evaluar las exposiciones a esas partículas procedentes de otras fuentes.

Las emisiones de los incendios forestales difieren en su composición y toxicidad. Contienen niveles elevados de carbono orgánico, compuestos orgánicos volátiles e hidrocarburos aromáticos policíclicos, y todas estas moléculas liberadas a la atmósfera son difíciles de evitar durante los grandes incendios, las respiramos sin darnos cuenta a veces a distancias considerables del foco del incendio. A medida que aumenta la frecuencia y la intensidad de los incendios forestales, el humo representa una fuente cada vez más importante de contaminación atmosférica a nivel poblacional.

Los investigadores descubrieron que la exposición continuada a incendios forestales durante el embarazo estaba débilmente relacionada con el TEA; es decir, producía un ligero aumento del riesgo de ser diagnosticado con TEA. Se observaron efectos más pronunciados en los percentiles de exposición elevada y en los incendios de alta intensidad (≥35 µg/m3). Las asociaciones fueron más pronunciadas, con un aumento del 50 % en las probabilidades de TEA, para aquellos por encima del percentil 90 de PM2,5 procedente de incendios forestales durante el embarazo. En las áreas metropolitanas, el PM2,5 relacionado con la interfaz urbano-forestal se asoció al TEA, lo que sugiere una toxicidad específica. En las regiones no metropolitanas, los efectos fueron en general mayores, con la excepción del PM2,5 en la interfaz urbano-forestal. Además, los efectos fueron más intensos en los niños blancos que en otros grupos étnicos y en los nacimientos que tuvieron lugar después de la implementación del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, 5.ª edición, lo que puede implicar un sesgo en el acceso a los sistemas de salud y cambios en los criterios diagnósticos. Las diferencias entre sexos fueron mínimas, pero se observaron estimaciones de efectos más fuertes para el PM2,5 relacionado con la interfaz urbano-forestal y los episodios de alta exposición en los varones.

Aunque los estudios sobre el desarrollo neurológico en relación con los incendios forestales son limitados, las investigaciones sobre la exposición al humo y a la combustión relacionada sugieren que la inflamación, el estrés oxidativo, la alteración endocrina y la disfunción placentaria representan vías biológicamente plausibles a través de las cuales el humo de los incendios forestales podría influir en el desarrollo cerebral fetal.

En conjunto, estos resultados sugieren que la contaminación atmosférica durante el embarazo no es una exposición única y uniforme, y que la fuente y la composición de la contaminación, así como el momento y la intensidad de la exposición al humo, son variables importantes en lo que respecta al desarrollo neurológico. Estos estudios no deben generar angustia sino que recalcan la importancia de un medio ambiente sano durante el embarazo, el daño a la salud que producen los incendios forestales y la necesidad de ir identificando y previniendo aquellos factores ambientales que incrementan el riesgo de tener un TEA.

 

Para leer más:

  • Nye J (2026) Wildfire Smoke Linked to Increased Stroke Incidence and Severity. Cardiology Advisor 23 de febrero. https://www.thecardiologyadvisor.com/reports/wildfire-smoke-increased-stroke-incidence/
  • O’Sharkey K, S Mitra, T Chow, AJ Goodrich, KC Conlon, M Nuño, DH Bennett, Sean Raffuse, M Astaneh, Y Zhao, M Kleeman, B Ritz, RJ Schmidt (2026) Prenatal exposure to wildfire-related PM2.5 and autism spectrum disorder in children born in California between 2001–2019. Environment International 208: 110131.

 


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Comentarios

2 respuestas a «Autismo e incendios forestales»

  1. Avatar de optimistica6faf27d45
    optimistica6faf27d45

    Jajaja, que el humo de un incendio provoca autismo??.
    Madre mía 😂

    1. No creo que el artículo, ni el post, diga eso. Junto a un claro componente genético se van identificando numerosos factores ambientales que incrementan el riesgo de ser diagnosticado con TEA. Lo que dice este artículo es que hay una asociación leve entre estar expuesto al humo de los incendios y el riesgo de autismo. Un saludo muy cordial.

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