Sensibilidad auditiva en el autismo

La sensibilidad sensorial aparece ya en las primeras descripciones del autismo realizadas por Leo Kanner en 1943 y hoy en día, aunque no es un criterio obligatorio, es una de las características del autismo incluidas en el DSM-5 (Manual Estadístico y Diagnóstico de los trastornos mentales 5ª edición).

Entre el 60 y el 96% de las personas con TEA presentan hiposensibilidad o hipersensibilidad sensorial, eso es o les afectan de una forma abrumadora estímulos aparentemente normales como sonidos o luces, o no notan apenas estímulos que para otras personas son dolorosos o incómodos. El 50-70 % de esta población presenta una disminución de la tolerancia al sonido en algún momento de su vida. Este síntoma es una fuente importante de angustia y deterioro a lo largo de la vida, y contribuye a la ansiedad, los comportamientos desafiantes, la reducción de la participación en la comunidad y las dificultades escolares y laborales. Además de estas dificultades prácticas, la sensibilidad al sonido también puede causar malestar emocional e incluso dolor físico cuando se exponen a determinados sonidos. Esto puede provocar aislamiento social y una menor calidad de vida.

Las sensibilidades sensoriales están relacionadas con otras características de los TEA. De hecho, las personas TEA con una mayor sensibilidad sensorial también son los que muestran los mayores índices de intereses restringidos y conductas repetidas. Eso hace que sea importante examinar los posibles mecanismos subyacentes a estas diferencias en la sensorialidad.

Una encuesta llevada a cabo en el Reino Unido por la ONG Autistica incluía entre las 10 prioridades de investigación para la comunidad con TEA «Cómo entender mejor el procesamiento sensorial en el autismo». La hipersensibilidad sensorial puede causar a menudo dolor, estrés, molestias y, en algunos casos pone en peligro la seguridad personal de los autistas: niños que se escapan corriendo de un supermercado por la sobrecarga sensorial de luces y sonidos.

Las hiposensibilidades también pueden ser muy problemáticas. Simmons (2019) mencionaba los casos de individuos con un gran sufrimiento debido a hiposensibilidad en el área rectal, un adulto con autismo grave persiguiendo un estímulo sensorial (una bolsa de aperitivos) por una calle con un tráfico denso y otro con una obsesión por tocar objetos peligrosamente calientes como tostadoras o tapas de cazuelas. Hay también datos relevantes sobre personas con sensibilidad a la temperatura y «pica» (ingerir cosas que no son comida) donde la hiper o hiposensibilidad afecta negativamente a su vida cotidiana.

Una de las alteraciones sensoriales más comunes en las personas con TEA es la hipersensibilidad a las sonidos. El umbral de detección de estímulos auditivos hace referencia al nivel mínimo de sonido que una persona puede detectar y la mayoría somos capaces de percibir frecuencias entre 20 y 20 000 Hz y somos especialmente sensibles para los sonidos que están entre 2000 y 4000 Hz, que es precisamente el rango clave para el habla. Los sonidos con una amplitud por encima de 120-140 decibelios son dolorosos y potencialmente lesivos para el sistema auditivo.

Parece que la disminución de la tolerancia al sonido no es un constructo unificado, sino que se puede separar en tres condiciones distintas: hiperacusia (la percepción de sonidos cotidianos como excesivamente fuertes o dolorosos), misofonía (una reacción aversiva adquirida a sonidos específicos), y fonofobia (una fobia específica al sonido). Cada una sería responsable de una parte de los comportamientos observados en las personas con autismo (Williams et al., 2021)

Hay varias estrategias que pueden utilizarse para gestionar la sensibilidad al sonido en individuos con autismo. Entre ellas se incluyen:

  • Terapia de integración sensorial: Esta terapia consiste en exponer a los individuos a diferentes estímulos sensoriales en un entorno controlado para ayudarles a aprender a regular sus respuestas. Hay que tener cuidado con técnicas como el método Tomatis, que no tienen base científica.
  • Auriculares o tapones antirruido: Pueden utilizarse para reducir el impacto de los sonidos fuertes o repentinos.
  • Modificaciones del entorno: Las modificaciones sencillas del entorno, como reducir el ruido de fondo o utilizar materiales que absorban el sonido, pueden suponer una diferencia significativa.
  • Intervenciones conductuales: Pueden utilizarse técnicas como la desensibilización y la habituación para exponer gradualmente a las personas a los sonidos que desencadenan su sensibilidad.

Tanto las observaciones clínicas como los relatos autobiográficos de personas con TEA coinciden en que las personas con autismo perciben algunos sonidos como más intensos que lo que percibe la población general. Ruidos de ciertas frecuencias pueden ser extremadamente molestos (el ventilador del ordenador, la máquina de aire acondicionado, el zumbido de los fluorescentes), o percibirse como dolorosos (una sirena, petardos). Ruidos múltiples y complejos como mucha gente hablando a la vez pueden ser abrumadores.

La sensibilidad a los sonidos puede provocar ansiedad en las personas con autismo. Pueden experimentar una mayor sensación de miedo, nerviosismo o aprensión cuando se exponen a determinados sonidos. Esto se debe a que su cerebro procesa la información sensorial de forma diferente a los individuos neurotípicos. La relación entre la sensibilidad al sonido y la ansiedad en las personas con autismo es compleja. Aunque la sensibilidad a los sonidos puede desencadenar sentimientos de ansiedad, también puede ocurrir lo contrario, es decir, que la ansiedad haga que una persona sea más sensible a los sonidos.

Si usted es padre o maestra de una persona con autismo que experimenta sensibilidad al sonido, hay varias cosas que puede hacer para ayudarle. En primer lugar, es importante conocer los desencadenantes específicos de su sensibilidad al sonido. Algunas personas pueden ser más sensibles a determinados sonidos que otras, por lo que es importante saber cuáles son y cómo afectan a ese caso concreto. Una vez que conozca los desencadenantes concretos, puede trabajar con él para desarrollar estrategias de afrontamiento. Por ejemplo, utilizar auriculares con cancelación de ruido o tapones para los oídos en entornos ruidosos, o practicar técnicas de relajación como la respiración profunda o la meditación. También es importante crear un espacio seguro y cómodo para tu ser querido en casa. Para ello, puede reducir el ruido de fondo cerrando ventanas o puertas, utilizar materiales que absorban el sonido, como cortinas o alfombras, o crear una zona tranquila a la que su ser querido pueda acudir si se siente abrumado. Además de estas estrategias prácticas, el apoyo emocional también es crucial. Las personas con autismo que experimentan sensibilidad al sonido pueden sentirse ansiosas, frustradas o aisladas de los demás debido a su afección. Como cuidador o padre, es importante ofrecer seguridad y comprensión en los momentos de angustia. También puede ayudar a su ser querido a desarrollar habilidades sociales animándole a participar en actividades que le interesen y minimizando la exposición a sonidos desencadenantes.

 

Para leer más:

  • Deschrijver E, Wiersema JR,  Brass M (2017). Action-based touch observation in adults with high functioning autism: Can compromised self-other distinction abilities link social and sensory everyday problems? Social Cogn Affect Neurosci 12(2): 273–282.
  • Schauder KB, Bennetto L (2016). Toward an interdisciplinary understanding of sensory dysfunction in autism spectrum disorder: An integration of the neural and symptom literatures. Front Neurosci 10: 268.
  • Simmons DR (2019) Some clarifications on neural noise and sensory sensitivities in Autism. Cogn Neurosci 10(3):169-171.
  • Williams ZJ, He JL, Cascio CJ, Woynaroski TG (2021) A review of decreased sound tolerance in autism: Definitions, phenomenology, and potential mechanisms. Neurosci Biobehav Rev 121: 1-17.
  • https://www.crossrivertherapy.com/autism/sound-sensitivity

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Comentarios

2 respuestas a «Sensibilidad auditiva en el autismo»

  1. Avatar de inmacolgar
    inmacolgar

    Gracias,se echaban de menos sus artículos!! Entiendo la base científica de la sensibilidad sensorial pero no comprendo la base científica del atrevimiento a ingerir cosas que no son comida. Conozco un caso cercano y he leído que es muy común. ¿Se sabe la razón de ser de este comportamiento? Gracias.

  2. Avatar de claudiochokler
    claudiochokler

    siempre excele
    ntes artículos

Gracias por comentar con el fin de mejorar

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