Los autistas muestran diferencias en su comportamiento social. Hasta ahora no estaba claro cómo afecta el autismo a las decisiones de compartir recursos, una parte importante de la cooperación.
La capacidad de cooperar con los demás y compartir recursos es uno de los rasgos distintivos de la sociedad humana. Es un rasgo que se encuentra en la base misma de la civilización y es tan importante que los científicos que estudian a los pueblos prehistóricos suelen interpretar los signos de reparto de recursos y cooperación como señales de un avance en la civilización.
Sin embargo, los humanos solemos ser reacios a compartir los recursos por igual con todo el mundo. La generosidad entre los humanos tiende a disminuir a medida que aumenta la distancia social. Mientras que los individuos pueden compartirlo todo con su familia y mucho con un círculo de amigos, su disposición a compartir con aquellos a los que están menos unidos disminuye significativamente y puede desaparecer por completo con los extraños. Este comportamiento se conoce como descuento social. Aunque rasgos de la personalidad como el altruismo y la empatía pueden llevar a una mayor generosidad con los desconocidos, el descuento social sigue siendo frecuente incluso entre individuos muy empáticos y altruistas.

En un estudio realizado por un grupo alemán y publicado en la revista Autism, los participantes tomaron decisiones sobre cómo compartir dinero con distintas personas, incluidas personas con las que se sentían cercanos, como un amigo, y personas con las que se sentían menos cercanos, como un desconocido.
En el estudio participaron 28 personas autistas y 25 no autistas, emparejados por edad y sexo, con una edad media de 30 años. Por lo general, el grupo de personas no autistas tenía un mayor nivel educativo: el 76% tenía un título universitario, frente al 32% del grupo de autistas.
Se pidió a los participantes que completaran una tarea de descuento social, que comenzaba con una explicación de la distancia social, referida a la proximidad emocional de alguien al participante. En una pantalla se mostraba una escala con figuras a distintas distancias del avatar del participante, lo que indicaba distintos niveles de distancia social. Los investigadores dijeron a los participantes que imaginaran que la distancia de esa figura respecto a su avatar en la imagen representaba lo socialmente distante que estaba esa persona de ellos.
A continuación, los participantes completaron una serie de tareas en las que tenían que decidir cómo distribuir el dinero entre ellos y esa otra figura. En el «escenario de ganancia», podían repartirse el dinero a partes iguales o quedarse con una parte mayor para ellos. En el «escenario de prevención de pérdida»», se les informaba de que la otra persona ya poseía 75 euros, y podían elegir entre recibir otros 75 euros para ellos, dejando la cantidad del otro sin cambios, u obtener una suma mayor para ellos, con lo que la otra persona perdía dinero.

Los investigadores variaron la diferencia de ganancia monetaria entre el reparto equitativo y la elección de una parte mayor para uno mismo, refiriéndose a esta diferencia como «dinero perdido». Por ejemplo, si repartir equitativamente da al participante 75 € y tomar una cantidad mayor (sin dar nada al otro) da 115 €, significa que el participante que elige repartir ha renunciado a 40 EUR (115 € – 75 € = 40 €).
El principal resultado fue que, en comparación con el grupo de participantes no autistas, los adultos autistas compartían más dinero en general y esto se debía a una mayor generosidad con los desconocidos. Los resultados sugieren que los adultos autistas eran más generosos porque tomaban decisiones justas (un reparto equitativo del dinero) de forma más consistente, independientemente de lo cercanos que se sintieran a la persona con la que compartían el dinero.

El estudio arroja luz sobre las diferencias en la toma de decisiones sociales entre individuos autistas y personas sin este trastorno. Sin embargo, hay que tener en cuenta que el número de participantes en este estudio era muy reducido y, además, las decisiones tomadas implicaban pequeñas cantidades de dinero y figuras imaginarias. Los resultados podrían no ser los mismos si las decisiones implicaran cantidades de dinero más importantes y/o personas reales.
Los autores indicaban que «al demostrar que los adultos autistas muestran una mayor generosidad, estos resultados podrían ayudar a cambiar la percepción pública del autismo y, potencialmente, a mejorar las oportunidades de las personas autistas».
Para leer más:
- Forbes PA, Chaliani I, Schilbach L, Kalenscher T (2023) Autistic adults show enhanced generosity to socially distant others. Autism 22: 13623613231190674.
- Hedrih V (2024) Autistic adults tend to be more generous towards strangers, study finds. PsyPost 13 de marzo. https://www.psypost.org/autistic-adults-tend-to-be-more-generous-towards-strangers-study-finds/



Gracias por comentar con el fin de mejorar