El autista va a la universidad

En Estados Unidos calculan que uno de cada 44 niños está dentro del espectro del autismo, en Europa las cifras están más cercanas a uno de cada 100, pero en cualquier caso, el primer mensaje es que sea la que sea la proporción, son muchos. En segundo lugar, forman parte de un espectro, un rango (no lineal, multifactorial) que va desde muchachos con altas capacidades o alto funcionamiento frente a otros que tienen una situación más difícil y limitante. Lo que eso quiere decir es que hay una parte que pueden plantearse objetivos ambiciosos y metas complejas, mientras que en otros tendrán que ser más modestas pero siempre dirigidas a una vida plena y digna. Los datos estadounidenses indican que un tercio de los jóvenes con TEA irán a la universidad. En tercer lugar, una de las características de las personas con TEA es que muestran conductas repetitivas, intereses restringidos y resistencia a los cambios. Los estudiantes que acceden a la universidad, autistas o neurotípicos, se encuentran en un ambiente diferente, con compañeros, profesores, aulas, aparatos y métodos que normalmente no han visto nunca. Es un salto difícil para muchos estudiantes y, por lógica, más para los que tienen un TEA.

La respuesta necesaria es valorar la neurodiversidad y facilitar la adaptación de todos los alumnos, pero en especial para aquellos que son neurodivergentes, simplemente porque tienen más necesidades. Ojo, y no porque fallen en talento, capacidad de trabajo, disciplina, respeto, vocación, interés, honestidad… sino porque necesitan más que los demás un mundo ordenado y previsible. Como profesor, las cualidades que más valoro en un estudiante no están afectadas en uno con TEA, pero tengo que tener más flexibilidad, más paciencia, más adaptabilidad, tengo que ser mejor profesor para estar a la altura de mis chicos y chicas neurodivergentes.

Sarah Howorth dirigió en 2019 un proyecto piloto de la Universidad de Maine denominado Step Up to College («Paso a la Universidad»). El objetivo era que las universidades diseñaran sistemas de acogida para los alumnos con TEA. Cada vez somos más conscientes y lo hacemos mejor, pero creo que la inclusión sigue siendo muy dependiente de las características personales del profesor y no puede ser que sea un proceso que recuerde tanto a la lotería (Y no debemos olvidar que en la lotería hay más gente a la que no le toca premio, que a los que sí le toca).

El programa de Howorth tenía una duración de cinco semanas e incorporó el Programa para la Educación y el Enriquecimiento de las Habilidades Relacionales, o PEERS, un programa de habilidades sociales para estudiantes neurodivergentes desarrollado por Elizabeth Laugeson en la Universidad de California, Los Ángeles. En la pandemia del Covid-19 el programa se convirtió en remoto pero tienen ya previsto la vuelta a la presencialidad.

Sarah Howorth

Howorth compartió algunos de los desafíos únicos a los que se enfrentan los estudiantes con autismo, cómo pueden ayudar las oficinas de accesibilidad y por qué cree que las universidades deben incorporar la discapacidad en sus planes de diversidad, equidad e inclusión. Muchos de los datos de este artículo provienen de una entrevista realizada para la web Higher Ed Dive.

Los principales retos que se les presentan a los estudiantes de primer año con espectro autista es una transición desafiante a un nuevo entorno social, el campus universitario. Es un reto para los adultos jóvenes típicos, pero para los estudiantes universitarios del espectro autista puede ser aún más difícil de sobrellevar. Una de las principales características del autismo es el déficit de comunicación social. En primero de carrera tienes todo tipo de relaciones nuevas, y además en muchas carreras los alumnos son muchos, el profesor no puede hacer una atención individualizada y hay un criterio general de que el alumno tiene que aprender «a buscarse la vida», a moverse de forma independiente, a navegar la vida universitaria y todo lo que viene asociado. Difícil si tienes TEA.

A menudo, en el instituto de educación secundaria, los profesores tienden a guiar a los alumnos y fomentar sus habilidades organizativas. Los estudiantes universitarios con autismo pueden tener problemas con el funcionamiento ejecutivo o las habilidades organizativas, por lo que puede ser difícil para ellos hacer un seguimiento de dónde estar cuando, qué hacer antes y que hacer después, saber organizarse por sí solos.

En el programa Step Up to College, los estudiantes de último año de la educación secundaria que estaban en el espectro del autismo y estaban contemplando empezar una carrera fueron a la universidad durante cinco semanas en el verano. Asistían a clase con otros estudiantes universitarios que estaban en cursos de verano y vivían en las residencias universitarias como una especie de prueba, para ver si era una buena opción para ellos.

Como parte de eso, trabajaron una versión adaptable de PEERS en la que sólo se trabajaban las habilidades básicas de conversación, lo básico para hacer amistades y llevarse bien con los profesores. Hay mucho que cubrir, como por ejemplo cómo intercambiar información, cómo entrar y salir de una conversación y cómo encontrar intereses comunes con otra gente. Puede parecernos poco pero es importantísimo.

Mis ideas finales son las siguientes:

  1. Si no establecemos programas de acogida estructurados y diseñados específicamente para las necesidades individuales de nuestros alumnos neurodiversos echaremos a un grupo de estudiantes que han trabajado duro para estar allí y merecen seguir adelante.
  2. Necesitamos formar a los profesores universitarios, reclutar mentores y contar con la colaboración de los estudiantes neurotípicos. Los servicios de asistencia social, inclusión, atención a la diversidad o como se llamen en cada universidad a menudo están infradotados e infravalorados. El nivel de una universidad lo marca el cómo trata a sus alumnos más frágiles. Las instituciones que intentan quitárselos de encima no son universidades, a pesar de que lo ponga en su membrete, son otra cosa.
  3. Todas las partes deseamos que los alumnos tengan éxito: los padres, los profesores, la universidad , la sociedad y ellos mismos. Las agencias de acreditación y la propia ciudadanía nos pide que trabajemos para disminuir el fracaso escolar. Antes de que alguno de mis compañeros me lo recuerde, también es necesario que la otra parte, los estudiantes, hagan honor a esa profesión, que estudien, pero este no es el problema en esta situación.
  4. Es un error pensar que terminar una carrera universitaria es un éxito y todo lo demás un fracaso. Seriamente, ¿qué es lo que queremos para nuestros hijos? ¿Es lo primero que sean felices? Una madre me decía que pensaba que se estaba equivocando por forzarle a estudiar, un mundo en el que sentía que sufría y me decía «Quizá debería formarse para ser un pastor. Le gustan los animales y se siente muy a gusto cuando está solo. No solo es que sería feliz, es que sería un gran pastor, el mejor que puedo imaginar«. Nunca lo he olvidado.
  5. A veces temo que un post como este sea doloroso para las familias de niños con TEA de lo que se ha llamado bajo funcionamiento, niños no verbales o con discapacidad intelectual o con otras limitaciones graves. Solo deciros una cosa, los avances que consigue una persona con TEA, los que sean, benefician a todas las personas con TEA, como sean.
  6. A veces los profesores criticamos algunas ideas que vemos como una infantilización de los universitarios, llevarles de la mano, dárselo todo «mascado», pero aquí es simplemente reconocer que igual que tenemos de vez en cuando alumnos en silla de ruedas, podemos tener alumnos con una dificultad innata para moverse en un ambiente social, con sus compañeros y con sus profesores. ¿Se le ocurriría al de la silla de ruedas quitársela y empujarle por las escaleras? Pues aquí, mutatis mutandi, es lo mismo: debemos facilitar el acceso y el desempeño para que puedan aprender y ser quien pueden ser. Hay que dar apoyos, no quitarlos.
  7. Los compañeros deben implicarse. En la carrera de Biología tenemos muchas prácticas de campo, caminatas en bosques, prados y orillas de ríos y del mar. La última alumna en silla de ruedas que recuerdo sus compañeros la llevaban en volandas en todas esas prácticas, no se perdió ninguna, jamás hubo una queja, jamás fallaron en apoyarla  y ella aprobó todas las asignaturas con buenas notas. Parte de ese mérito es de aquellos chicarrones que agarraban cada uno una rueda y subían peñascos y cruzaban arroyos. No recuerdo su nombre pero recuerdo lo que hicieron. Orgulloso de mis chicos y de ella que tampoco se rindió..
  8. Preocuparnos más de los alumnos neurodiversos beneficiará a todos los alumnos. Si se quejan de algo que les pueda afectar, si muestran celos de su compañero con discapacidad, como el imbécil que envidia las plazas reservadas de aparcamiento, lo voy a decir de forma clara, no merecen estar en la universidad, no en la mía al menos.

Para leer más:

Autor: José R. Alonso

Neurobiólogo. Catedrático de la Universidad de Salamanca. Escritor.

2 opiniones en “El autista va a la universidad”

  1. Te sigo desde hace tiempo y este ha sido uno de los artículos tuyos que más me han gustado. Está cargado de buenas ideas y da mucha esperanza a las familias. Te quería pedir permiso para trasladar tus «ideas finales» a la Universidad de Sevilla, donde trabajo. Tengo un hijo con autismo y desde Autismo Sevilla nos han pedido colaboración a las familias de la asociación para un proyecto de la Universidad que se llama Cátedra Autismo. Este proyecto (me imagino que lo sabrás) se presentó en el último Congreso Internacional de Autismo Sevilla en mayo de este año. Un saludo.

    1. Estimada Luisa:

      ¡Muchas gracias! Todo lo que yo hago está a disposición de las familias, sin condiciones de ningún tipo. Más aún, para una compañera. Feliz si es útil. Autismo Sevilla es ejemplar, repleto de buenos profesionales y mejores personas . Estuve en el congreso de mayo, pegado a las paredes como una lagartija por el calor, pero feliz de estar en tu tierra y con tu gente.

      Gracias por tu interés y te mando el abrazo más fuerte

      José Ramón

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