Recordar los sueños y creatividad

Durante mucho tiempo se pensó que las ensoñaciones, esas alucinaciones que tenemos mientras dormimos, se producían en la fase del sueño con movimientos oculares rápidos (sueño REM). Ahora está bien establecido que pueden ocurrir en cualquier etapa del sueño y, por lo tanto, no son exclusivas de un estado de vigilancia global específico. Hoy en día, no se conoce ningún correlato fisiológico de una ensoñación, lo que significa que no se puede saber con seguridad si alguien está soñando o no en un momento específico de la noche. En consecuencia, la mayoría de las investigaciones empíricas sobre el sueño se han basado en informes recogidos tras despertar al soñador. Incluso entonces, una limitación fundamental de la investigación sobre los sueños es que la ausencia de un recuerdo de los sueños no significa necesariamente la ausencia de sueños. Recordar o no los sueños depende de lo que se conocen como componentes de estado (etapa del sueño, nivel de excitación antes de despertar, relevancia del sueño) y componentes de rasgo, que serían factores específicos de la persona que están asociados con una mayor o menor capacidad para recordar los sueños (por ejemplo, los rasgos de personalidad).

Centrándonos en esto último, trabajos previos han puesto de manifiesto que hay personas que recuerdan mucho los sueños, los «high recallers» (HR), que recuerdan más de 5 sueños por semana, y otros que recuerdan poco, los «low recallers» (LR), que recuerdan menos de 2 sueños por mes. Poco a poco se van encontrando diferencias entre ambos grupos de personas, no sólo durante el sueño sino también durante la vigilia. Un estudio PET, una técnica que permite ver activación cerebral, mostró un mayor flujo sanguíneo cerebral en los HR en comparación con los LR en la unión temporoparietal (TPJ) y en la corteza prefrontal medial (MPFC) durante el sueño REM, el sueño N3 y la vigilia. N3 es el sueño más profundo de las fases NREM. En un segundo estudio llevado a cabo con resonancia magnética funcional en un conjunto diferente de voluntarios, se ha visto un aumento de la conectividad funcional, más actividad en sus conexiones, entre los nodos de la red neuronal por defecto y las regiones de la memoria 5 minutos después del despertar en los HR en comparación con los LR.

En consonancia con estos hallazgos, las lesiones de estas mismas áreas (TPJ y MPFC) se asocian con un cese global o parcial del recuerdo de los sueños, incluso en ausencia de cualquier alteración concurrente del sueño. Todas estas evidencias sugieren que la unión temporoparietal y la corteza prefrontal medial desempeñan un papel clave en la producción o el recuerdo de los sueños. Estas dos regiones y el córtex cingulado posterior/precuneus (PCC) son los nodos centrales de la red neuronal por defecto (RND), un conjunto de regiones cerebrales funcionalmente acopladas. Este conjunto de centros cerebrales es responsable de la actividad cerebral cuando el organismo está en reposo y participan en el vagabundeo de la mente, los pensamientos relacionados con uno mismo, el razonamiento inferencial, la previsión del futuro y la memoria episódica.

El hallazgo de una mayor actividad espontánea dentro de la red neuronal por defecto, junto con una mayor conectividad funcional al despertar entre sus regiones centrales en los HR en comparación con los LR, apoyan la hipótesis de un funcionamiento cognitivo y cerebral global diferencial entre los que recuerdan mucho y poco lo que han soñado. Esta idea fue planteada por primera vez por Rosalea Schonbar (1965) quien postuló, en su llamada hipótesis del estilo de vida, que recordar muchos sueños forma parte de un estilo de vida general caracterizado por «la creatividad, la riqueza de la fantasía, la introversión, la introspección, la independencia de campo y el pensamiento divergente». Varios estudios posteriores han apoyado esta hipótesis al mostrar correlaciones significativas entre la frecuencia de recuerdo de sueños (DRF) y la creatividad y entre la DRF y rasgos de personalidad como la apertura a nuevas experiencias y una estructura de límites muy poco definida (es decir, la propensión a ser más abierto, digno de confianza, vulnerable y sensible) y ser más susceptibles a la ansiedad. Estas observaciones encajan bien con la opinión emergente de que el sueño y el pensamiento creativo pertenecen a la misma familia de procesos mentales espontáneos.

Tanto el sueño como la creatividad pueden implicar a regiones de la RND, y especialmente a las áreas prefrontales. Con respecto al sueño, los estudios han encontrado que la conectividad funcional de la RND cambia a través de las etapas del sueño, debilitándose mucho durante el sueño profundo NREM (que se asocia típicamente con ningún o poco recuerdo de los sueños) y, por el contrario, aumentando a un estado hiperasociado durante el sueño REM, la etapa de sueño en la que la proporción de recordar los sueños al despertar es más alta. Estos hallazgos han llevado a la hipótesis de que la actividad de la red neuronal por defecto durante el sueño puede ser el sustrato de los sueños. En cuanto a la creatividad, una evidencia creciente sugiere que las puntuaciones de creatividad se correlacionan positivamente con la activación de la red neuronal por defecto, así como con el acoplamiento funcional entre esta red y las regiones ejecutivas. En resumen, los datos disponibles sugieren que una alta frecuencia de recuerdo de sueños está relacionada, por un lado, con la actividad de la red neuronal por defecto y, por otro, con una mayor creatividad.

No se encontraron diferencias significativas en las capacidades de memoria entre HR y LR. En segundo lugar, no hubo diferencias significativas en la puntuación del PSQI. En tercer lugar, no hubo diferencias en los niveles de ansiedad, medidos por la escala de autoinforme STAI. En cuarto lugar, las Cinco Grandes dimensiones de la personalidad no fueron significativamente diferentes entre los dos grupos; sin embargo, hubo una tendencia (p=0,07) a una puntuación más alta en la capacidad de aceptación en los HR que en los LR, una dimensión relacionada con la tendencia a ser compasivo y cooperativo en lugar de suspicaz y antagonista hacia los demás.

En lo que respecta a la conectividad funcional, los resultados del grupo de Vallat muestran un mayor flujo sanguíneo cerebral en los HR en comparación con los LR en estas dos mismas regiones tanto durante el sueño como en la vigilia. Estos resultados convergentes proporcionan, por tanto, una fuerte evidencia de que la capacidad de recordar los sueños está vinculada a la actividad dentro de estas dos regiones del cerebro.

Los HR y los LR tienen un perfil neurofisiológico diferente. Los HR tienen una mayor amplitud de las respuestas cerebrales a los estímulos auditivos novedosos tanto durante el sueño como durante la vigilia, así como una mayor duración de la vigilia intra-sueño y de los despertares nocturnos, independientemente de la etapa del sueño, y sin ninguna otra diferencia en la micro o macroestructura del sueño. También hay un aumento de los marcadores neurofisiológicos de los procesos atencionales ascendentes y descendentes en los HR durante la vigilia.

La creatividad es una capacidad compleja y multifacética que implica varios procesos y rasgos cognitivos (por ejemplo, la memoria, el razonamiento asociativo, la flexibilidad, etc.) combinados en diversas proporciones entre los individuos. La asociación entre la creatividad y el recuerdo de los sueños es de especial interés dado que se cree que la generación de ideas creativas se apoya en un reclutamiento preferente de regiones de la red neuronal por defecto, y en particular del MPFC. Barrett recordó una antigua hipótesis según la cual «soñar es esencialmente nuestro cerebro pensando en otro estado neurofisiológico, y por tanto es probable que resuelva algunos problemas en los que nuestra mente despierta se ha atascado».

Las personas que recuerdan mucho los sueños tienen un perfil cognitivo y de funcionamiento cerebral específico, que implica una mayor actividad basal y una mayor conectividad funcional en las regiones de la RND, lo que a su vez podría promover la creatividad y la capacidad de soñar en estos individuos. Las diferencias de personalidad entre los HR y los LR son inexistentes o muy sutiles.

En futuros trabajos se podría comprobar si los métodos de mejora de la DRF (como llevar un diario de sueños) darían lugar a un aumento de las puntuaciones de creatividad y de la conectividad funcional de la RND en un diseño pre/post en los mismos individuos, preferentemente los que recuerdan pocos sueños. Si se confirma, los métodos de mejora de la DRF podrían convertirse en un método de mejora de la creatividad.

 

Para leer más:

  • Barrett D (2017) Dreams and creative problem-solving. Ann NY Acad Sci 1406(1): 64–67.
  • Schonbar RA (1965) Differential dream recall frequency as a component of “life style”. J Consult Psychol 29(5): 468.
  • Vallat R, Türker B, Nicolas A, Ruby P (2022) High Dream Recall Frequency is Associated with Increased Creativity and Default Mode Network Connectivity. Nat Sci Sleep 14: 265-275.

 

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Autor: José R. Alonso

Neurobiólogo. Catedrático de la Universidad de Salamanca. Escritor.

2 opiniones en “Recordar los sueños y creatividad”

  1. Genial y esclarecedor, José Ramón. Soy un apasionado del estudio y las consecuencias de mis propios sueños desde la perspectiva y las enseñanzas de C.G.Jung, con resultados sorprendentes, reales y constatables; con una relación absoluta y concreta con todo lo que expones en este artículo.
    Gracias maestro

  2. Muchas gracias por el artículo, sería interesante saber si existe alguna relación con los estados psicóticos de algunos pacientes.

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