Coronavirus en el cerebro

Más de 34 millones de personas se han infectado con el coronavirus nuevo, el SARS-CoV-2 y más de un millón han muerto. Es un problema global, afecta a todo el mundo, pero todavía estamos aprendiendo cómo infecta, cómo se comporta, qué es lo que causa el daño a los seres humanos.

El virus se propaga por las gotitas que produce al hablar o respirar una persona infectada. Al inhalar ese aire, el virus entra en el cuerpo de otra persona y se agarra a receptores en las células. Un punto importante es que esos receptores, los receptores para la “angiotensin converting enzyme” ACE2, no solo están en las células del sistema respiratorio sino también en otros tipos celulares como las neuronas y las células gliales. Eso hace que las células cerebrales pueden ser dianas del virus y sean, por tanto, vulnerables a la infección del SARS-CoV-2.

La mayoría de la gente que se infecta con el coronavirus no presenta síntomas o son muy leves, pero hay una parte que muestra una evolución grave. Suele empezar como algo parecido a una gripe, pero luego desarrollan una neumonía que les deja luchando por respirar. La imagen habitual es que es un virus que ataca las vías respiratorias, esas radiografías de pulmones blanquecinos por la neumonía, pero estas otras señales sugieren algo muy peligroso: que el virus es capaz de llegar al cerebro y atacar directamente a las neuronas. Eso puede hacer que nos tengamos que replantear algunos de los tratamientos contra la covid. Un ejemplo: el sistema inmunitario del organismo lucha contra el virus. Tras mirar a las respuestas contra la Covid-19 en el cerebro se han detectado anticuerpos contra el coronavirus en el líquido cefalorraquídeo de los pacientes. Eso indica que puede haber alguna respuesta inmunitaria específica en el SNC de muchos pacientes y ssugiere que el virus puede llegar a causar daño neurológico, en el sistema nervioso.

Es algo preocupante. En la primera oleada ya se empezaron a ver pacientes con síntomas diferentes. Algunos de ellos fallecían sin que diera tiempo a llevarlos al hospital o incluso bajarlos a la UCI, algo que los sanitarios comentaban con espanto. Y luego algunos mostraban movimientos inusuales, dolores de cabeza o mareos. Otros tenían convulsiones y otros sufrieron hemorragias cerebrales o ictus, incluso personas jóvenes sin condiciones subyacentes, pero los síntomas neurológicos más comunes han sido la pérdida del olfato, anosmia y la pérdida del gusto, ageusia.

Los síntomas oficiales listados por la Organización Mundial de la Salud incluían inicialmente fiebre, cansancio, tos seca, dolor de garganta, falta de aliento, dolores y molestias y, a veces, una nariz que gotea o náuseas o diarrea. Pero en respuesta a los crecientes informes de personas que han perdido el sentido del gusto y el del olfato la OMS y los Centros de Control y Prevención de Enfermedades de EE.UU. han ampliado su lista de síntomas para incluir la pérdida de estos dos sentidos. La pérdida del olfato transitoria es llevadera, aunque se pierde calidad de vida, muchos de nuestros disfrutes, la comida, un paseo por el campo, se basan en nuestro olfato. Si se convierte en permanente hay riesgos para la salud como consumir comida en mal estado o no ser consciente de haber dejado el gas de la cocina abierto. En China un estudio de 214 pacientes mostraba que un 5,1% habían tenido anosmia y un 5,9% habían tenido ageusia. Aunque hay datos de que las cifras pueden ser mayores: una encuesta de 417 personas tratadas en doce hospitales europeos (Bélgica, Francia, España e Italia)  encontró que alrededor del 86% experimentó algunos cambios en su capacidad para oler y el 89% tenía una capacidad “reducida o distorsionada” para reconocer los sabores.

Un grupo de la Universidad de Yale en EE.UU. ha analizado el efecto neurotrópico del coronavirus  de tres maneras: en cerebros de ratones, en tejido nervioso humano procedente de autopsias y en organoides que serían como cerebros diminutos artificiales, pelotas microscópicas de neuronas y otras células. En otro tejido se podrían extraer muestras sucesivamente y poder seguir la evolución de la infección. Al tratarse del cerebro tenemos un problema añadido y es que no es posible extraer muestras a un enfermo. Usar material humano postmortem también tiene sus dificultades. No todo el mundo está dispuesto a donar su cerebro o el de un familiar, esa persona ha fallecido en una situación extrema que puede afectar a lo que se observa en sus neuronas y además hay prevención por los patólogos porque para extraer el cerebro se usan sierras eléctricas para abrir el cráneo y eso puede generar aerosoles y contaminar la sala y el equipo. No es tan fácil como parece.

Varias cosas importantes. Una, es que la comunidad científica ha comenzado a aceptar la teoría de la neuroinvasión, que el virus podía estar llegando al cerebro. Luego que la misma puerta que utiliza el coronavirus para entrar en los pulmones, los receptores ACE2, los utiliza para infectar las neuronas y luego, una vez dentro de ellas, aprovecha la maquinaria de la célula nerviosa para hacer copias de sí mismo. Y también, en los estudios en los ratones pudieron ver que la irrigación sanguínea del cerebro se reorganiza en respuesta a la falta de oxígeno que se genera por la situación en los pulmones. Y por último, algo que ha dejado a los científicos desconcertados: después de que el coronavirus infecte una neurona determinada, algo afecta a las de su alrededor, que son las que mueren.

La hipótesis de estos investigadores es que la célula que es infectada por el virus entra en una especie de estado hipermetabólico, estaría por decirlo de una manera sencilla, hiperactiva y eso haría que consumiera los nutrientes que las células a su alrededor necesitan para sobrevivir. Se cree que tras la infección viral las neuronas se adaptan y modifican sus rutas metabólicas. La respuesta es parecida a la que se ve en un derrame cerebral, donde hay daño neural por un problema en el riego sanguíneo y una menor llegada de oxígeno.

La presencia de ARN del coronavirus en el líquido cefalorraquídeo de un paciente con covid-19 apoya la teoría de un proceso neurotrópico del SARS-CoV-2. Sin embargo, no se sabe como llega el virus a las neuronas. Tres posibilidades son que sea una diseminación hematógena, a través de los vasos sanguíneos, un proceso de diseminación retrógrada neuronal, desde los axones que inervan las partes del cuerpo hasta las neuronas situadas en el sistema nervioso central o que sea por el sistema olfatorio, donde las neuronas receptores olfativas están directamente expuestas al aire.

Parece que va a ser una larga batalla, en la que tenemos y tendremos muchas bajas y heridos. Debemos pensar que es posible que parte de las personas que sobrevivan a la covid van a tener problemas a largo plazo por ese daño neurológico y van a necesitar una neurorehabilitación durante períodos largos. Aun así tenemos que confiar en que, como dijo William Faulkner en su discurso de aceptación del premio Nobel, la humanidad prevalecerá.

 

Para leer más:

  • Hamzelou J (2020) Virus on the brain. New Scientist 246(3284): 34-38.
  • Lechien JR, Chiesa-Estomba CM, Place S, Van Laethem Y, Cabaraux P, Mat Q, Huet K, Plzak J, Horoi M, Hans S, Rosaria Barillari M, Cammaroto G, Fakhry N, Martiny D, Ayad T, Jouffe L, Hopkins C, Saussez S; COVID-19 Task Force of YO-IFOS (2020) Clinical and epidemiological characteristics of 1420 European patients with mild-to-moderate coronavirus disease 2019. J Intern Med 288(3): 335-344.
  • Pacheco MF (2020) Coronavirus could invade the brain, two Yale studies suggest. Yale Daily News September 28. https://yaledailynews.com/blog/2020/09/28/coronavirus-could-invade-the-brain-two-yale-studies-suggest/
  • Zhou Z, Kang H, Li S, Zhao X (2020) Understanding the neurotropic characteristics of SARS-CoV-2: from neurological manifestations of COVID-19 to potential neurotropic mechanisms. J Neurol 267(8):2179-2184.

Autor: José R. Alonso

Neurobiólogo. Catedrático de la Universidad de Salamanca. Escritor.

Un comentario en “Coronavirus en el cerebro”

  1. Muy detallado seguimiento y ofrece una visión muy clara de las observaciones que se han hecho al seguimiento de los recuperados. Había leido algo sobre el tema de la huella neurológica pero no tan claro. No sé nada de neurociencia pero me parece haber entendiso muy bien lo expuesto, le doy las gracias. Me gustaría referenciar que en la ficha técnica del Interferon -uno de los medicamentos que recomienda la OMS- se reconoce como efectos secundarios varias alteraciones del sistema nervioso https://bit.ly/3ajuclD. Aunque he visto que han cambiado la ficha técnica del Remdesivir receientemente, otro de los recomendados por la OMS, recuerdo que en la ficha existente durante el primer confinamiento también se registraban efectos secundarios graves en el sistema nervioso. Ambos parecen estar más o menos contraindicados en pacientes con patologías severas previas. No se si habría que descartar que las secuelas neurológicas se deban a efectos secundarios de los tratamientos y no al propio virus. Obviamente no soy médico pero también recuerdo haber revisado algunos medicamentos contra otros virus que se administraron al principio y muchos de ellos registraban alteraciones neurológicas como efectos secundarios adversos.

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