Androides, entrevistas y autismo

Las posibilidades de las máquinas cada vez son más asombrosas y unos resultados tecnológicos que han excitado nuestra imaginación desde que el escritor checo Karel Capek los puso nombre en 1920 son los robots. Son máquinas que hacen cosas complejas de forma automática y cuyas posibilidades solo estamos empezando a vislumbrar. Todas las empresas automovilísticas tienen robots que se encargan de tareas precisas como las soldaduras o la pintura pero también han entrado en nuestras casas y aspiran el suelo o preparan el café a una hora determinada.

El tipo de robots que más llama nuestra atención son los androides. Un androide es una máquina que se asemeja, en mayor o menor medida, a un ser humano. Hasta ahora estaban restringidos al ámbito de la ciencia-ficción pero los avances tecnológicos han permitido su desarrollo y fabricación para solucionar problemas reales.

En el ámbito del autismo las posibilidades de los robot van unidas a las mismas características que les hace apreciados en otros sectores. Un primer factor es su buena relación coste-resultados. Aunque todavía son caros, con las reducciones progresivas en el coste de los componentes electrónicos y con el aumento de los salarios humanos, las cuentas terminan por salir. El segundo aspecto es su fiabilidad, realizan la misma tarea de forma idéntica, si es necesario miles de veces. Un robot comete muchos menos errores que un ser humano. El tercer aspecto es que son inmunes al cansancio, a las emociones, al juicio crítico, nada les afecta «personalmente». Lógicamente hay defectos también como pueden ser la considerable inversión inicial, la falta de flexibilidad y la falta de empatía. Sin embargo, esto no es un camino cerrado, los programas informáticos que controlan las acciones del robot son fáciles de actualizar y en pocas generaciones de software veremos posibilidades y habilidades que ahora nos parecen imposibles, y sistemas más adaptables y más sofisticados.

Una de las tareas para las que se ha probado el uso de robots androides son las entrevistas de trabajo. Uno de los problemas que es necesario abordar con fuerza y agilidad en el autismo es el de la inserción laboral de las personas afectadas. Al día de hoy ocho de cada diez adultos con TEA no tienen trabajo, lo que implica la necesidad de apoyos, programas y herramientas que puedan ayudar a estas personas a conseguir y mantener puestos laborales. En esta situación son especialmente importantes los programas de transición y en ellos se ha visto que una barrera inicial importante para conseguir un trabajo es la propia entrevista laboral. En este paso obligado para muchos contratos de trabajo, el nivel de confianza en uno mismo, las actividades sociales y las estrategias de comunicación verbales y no verbales juegan un papel importante para conseguir ese puesto. Son habilidades que no son comunes en muchas personas con autismo.

Un trabajo cuyo primer autor es Hirokazu Kumazaki y publicado en al revista Frontiers of Psychiatry se ha centrado en el uso de androides para la preparación de estas entrevistas de trabajo. El objetivo de estos ensayos era aumentar la confianza en sí mismo de la persona con TEA y reducir los niveles biológicos de estrés, todo ello en comparación con el modelo más habitual: una entrevista con un ser humano en un ambiente psicológico-educacional. En el estudio participaron 15 jóvenes con TEA, entre 18 y 25 años, los cuáles fueron aleatoriamente clasificados para una entrevista simulada con un androide (n=7) o dedicaron un tiempo similar a una revisión de materiales sobre entrevistas de trabajo (preguntas habituales, respuestas adecuadas, etc. ) (n=8). Inicialmente los participantes tenían que rellenar una solicitud en la que elegían entre seis posibles empleos y luego se seleccionaban una serie de preguntas relacionadas con ese empleo. El entrenamiento se hacía durante cinco días en ambos grupos.

La ventaja del robot androide frente a una opción más habitual, un personaje real o imaginario en una pantalla, es que los participantes son expuestos a una experiencia tridimensional que es más parecida a la situación real de una entrevista de trabajo, con su potencial para generar ansiedad y que es un auténtico reto. La incorporación del robot permite hacerlo de una manera controlada.

El robot androide usado en este estudio fue Actroid-F, un robot humanoide femenino con una apariencia similar a la de una persona real: Su cuerpo tiene las mismas proporciones, características faciales, color de pelo y estilo de corte de cabello de una humana. Para generar en el interlocutor la creencia de que el robot se comportaba y respondía de forma autónoma, los investigadores usaron un sistema remoto de control, usado de forma habitual en la investigación de robótica, que permitía que Actroid-F mostrara cambios en la expresión facial tales como sonreír, asentir o mover las cejas durante la conversación. A los participantes en el grupo de estudio independiente se les animó a leer y contestar materiales sobre preguntas que eran frecuentemente planteadas en una entrevista laboral real en cinco sesiones diarias de un mínimo de diez minutos, la misma duración aproximada de la interacción con el robot humanoide.

Los investigadores conjuntaron opiniones personales de los participantes sobre los resultados de la entrevista y su sensación de confianza, a las que se unieron medidas de cortisol en saliva para tener una estimación del nivel de estrés. Al final de las sesiones de entrenamiento, los voluntarios que participaron en la entrevista con los robots informaron de que valoraban ligeramente mejor su nivel de confianza –la diferencia no llegaba a la significación estadística- y tenían niveles menores de cortisol en saliva. Estos resultados son una evidencia preliminar de que los androides pueden ayudar en el aprendizaje y el entrenamiento de habilidades en las personas con autismo.

 

Para leer más:

  • Kumazaki H, Warren Z, Corbett BA, Yoshikawa Y, Matsumoto Y, Higashida H, Yuhi T, Ikeda T, Ishiguro H, Kikuchi M (2017) Android Robot-Mediated Mock Job Interview Sessions for Young Adults with Autism Spectrum Disorder: A Pilot Study. Front Psychiatry 8:169.

 

Autor: José R. Alonso

Neurobiólogo. Catedrático de la Universidad de Salamanca. Escritor.

1 comentario en “Androides, entrevistas y autismo”

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