Neurociencia, el blog de José R. Alonso
Para Xabier Etxart
Acabo de tirarlo, 35 minutos bajo la tormenta –esperando un maldito taxi– han podido con él.
Pero cómo se ha portado.
Ésa es la diferencia: los taxis son como ciertos amigos,
nunca están cuando más los necesitas.
Los paraguas, en cambio, mueren por ti.
Karmelo Iribarren
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
Escribe tu correo electrónico…
Suscribirse
Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.
Seguir leyendo
Gracias por comentar con el fin de mejorar