Investigadores predoctorales

Los investigadores predoctorales, unas 10.000 personas en España, se han encontrado con la desagradable sorpresa de que sus contratos han sido modificados unilateralmente, retroactivamente y sin aviso. Según el Gobierno, el cambio se realizó a petición de las universidades lo que sería un ejemplo terrible de actuar a la espalda de sus trabajadores, en particular de los más vulnerables. Los rectores, sin embargo, han emitido un comunicado donde dicen que ellos solo hicieron una consulta ante la información contradictoria recibida y que este cambio no supone pérdida de derechos, dado el carácter especial de estos contratos a partir de la Ley de la Ciencia de 2011. Sin embargo, la situación dista de estar clara. De hecho, ya hay varias denuncias en marcha por supuesta violación del Estatuto de los Trabajadores por parte de los interesados o sus representantes. Varios bufetes de abogados laboralistas han calificado el cambio de “arbitrario, abusivo e ilegal”.

Los contratos han pasado de tener el código 401, contrato por obra y servicio, al código 420, contrato en prácticas. ¿Y qué efectos prácticos tiene? Al ir a pedir la tarjeta sanitaria europea los predocs se encuentran con que no tienen derecho a ella. La CRUE reconoce que es un problema aún sin solución. En segundo lugar, el fin de un contrato de obra y servicio implica una indemnización de doce días por año trabajado mientras que los contratos en prácticas no tienen indemnización, cada uno perdería unos 2.050 euros. La CRUE no lo menciona y al contrario de lo que dice el comunicado del CSIC, que nunca se ha pagado, al menos una parte importante de los predocs sí que lo han cobrado en el pasado. En tercer lugar, los contratos en prácticas tienen una duración máxima de dos años, por lo que no podrían ser contratados por esa misma fórmula. Los rectores indican que al ser contratos especiales, no hay problema pero esa no es la impresión que tienen los propios afectado. En cualquier caso, si no pasa nada, qué mal se ha hecho y si pasa, va a generar un grave conflicto. Hace falta una carrera científica y proteger a los predocs y postdocs -el problema también afecta a los postdoctorales Ramón y Cajal y Juan de la Cierva- porque ellos son el futuro de nuestra investigación. Además, no solo son investigadores en formación, también son trabajadores y tienen no solo obligaciones sino también derechos.

Publicado en el Día de Salamanca.

Autor: José R. Alonso

Neurobiólogo. Catedrático de la Universidad de Salamanca. Escritor.

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