Cajal, microbiólogo

Que-son-las--redLa Europa de Cajal ve nacer, a una velocidad explosiva, una nueva ciencia: la Microbiología. Los trabajos de Louis Pasteur en Francia y de Robert Koch en Alemania han abierto un mundo inexplorado, un camino prometedor que abre posibilidades inéditas en la prevención, seguimiento y curación de algunas de las enfermedades más temibles y más frecuentes: la tuberculosis, la rabia, el cólera, el sarampión, la difteria… El éxito de los nuevos conocimientos y su aplicación clínica se plasma en el aumento de la esperanza de vida que pasa en España de 34,7 años en 1900 a 41,7 en 1910, un incremento de siete años de media en tan solo diez años.

En la época de Cajal, Pasteur ha conseguido desacreditar la teoría de la generación espontánea95e36/bean/1672/275c6 demostrando que los microbios provienen de otros microbios, ha conseguido resultados prácticos como una técnica para conservar los alimentos (pasteurización) y distintos tipos de vacunas para enfermedades de los humanos o de los animales (rabia, cólera aviar, carbunco), ha salvado la producción francesa de seda y ha mejorado el vino y, con todo ese esfuerzo, se ha convertido en un héroe nacional y ha convertido la Microbiología en una verdadera ciencia.

kochKoch, por su parte, ha demostrado que muchas enfermedades son causadas por microbios, facilitando la prevención y salvando gracias a eso millones de vidas, y ha avanzado en las técnicas de cultivo, aislamiento e identificación de muchos microorganismos patógenos, siendo el pionero de la Microbiología médica. Cajal, contemporáneo de ellos, ve como muchos de sus colegas histólogos, que tienen una buena base teórica y práctica, y un adecuado manejo de las tinciones y el microscopio cambian de disciplina:

…los micrógrafos, muchos de los cuales desertaron del viejo solar histológico, fundado por Schwann y Virchow, para plantar sus tiendas en el terreno casi virgen de los invisibles enemigos de la vida. Yo sufrí también el deslumbramiento del nuevo astro científico, que iluminaba con inesperadas claridades los tenebrosos problemas de la Medicina. Y cedí durante algunos meses a las seducciones del mundo de los seres infinitamente pequeños. Fabriqué caldos, teñí microbios y mandé construir estufas y esterilizadoras para cultivarlos.

Cajal llega a la Microbiología, entonces denominada Bacteriología, casi por obligación: la identificación por parte de Koch del vírgula, el bacilo del cólera tiene una cruel realidad en Valencia: 2010-12-07_IMG_2010-11-30_00.20.27__MV039PU001.epsla ciudad en donde reside la familia Cajal y en donde es catedrático, sufre una epidemia asoladora que se inicia en Játiva en 1884 y se extiende a la capital del Turia a comienzos del año siguiente:

El cólera de 1885, que hizo tantos estragos en Valencia y su comarca, me obligó temporalmente a abandonar las células y fijar mi atención en el bacillus comma, el insidioso protagonista (recién descubierto por Koch en la India) de la asoladora epidemia.

Como vemos, en aquel entonces los microbios no eran considerados células, pues no se veía en ellos la estructura típica de la célula eucariota, la única conocida hasta entonces.  Tendrían que pasar años hasta que quedase claro que su organización era distinta, procariota, pero también claramente celular.

En Valencia, Cajal había organizado e impartido cursos prácticos de Histología normal y patológica, un sistema de completar sus pobres emolumentos y a los que habían asistido como alumnos varios histólogos y bacteriólogos, así que es posible que, como a menudo sucede, estos alumnos no solo aprendieran sino que también enseñaran cosas al propio Cajal, útiles para el estudio de lo que se denominó cólera morbo asiático.

18-julio-fotoMientras tanto la epidemia  continúa rampante y no para de extenderse. Cajal ve como los hospitales rebosan de enfermos y en el edificio donde reside su familia mueren varios vecinos atacados por el vírgula. Cuando recuerda esta etapa de su vida comenta que su cuarto hijo nació en ese momento y que «en mi familia, por fortuna, no hizo presa el microbio, no obstante visitar a algún colérico y hacer uso del agua de pozo, probablemente contaminada».

En medio de esa preocupación general «Eran días de intensa emoción. La población, diezmada por el azote, vivía en la zozobra, aunque no perdió nunca (dicho sea en honor de Valencia), la serenidad.», Cajal investiga el bacilo colérico:

..busqué y capturé en los hospitales de coléricos el famoso vírgula de Koch, y dime a comprobar la forma de sus colonias en gelatina y agar-agar, con las demás propiedades biológicas, ricas en valor diagnóstico, señaladas por el ilustre bacteriólogo alemán.

En los fondos del Legado Cajal (Instituto Cajal, Madrid) se conserva un valioso cuaderno de laboratorio manuscrito en el que anota sus primeras investigaciones, comenzadas en Zaragoza y continuadas en Valencia y donde, entre otras cosas, recoge experimentos sobre el microbio del cólera, con notas y dibujos del vírgula y su cultivo. También es testigo privilegiado de la llegada a Valencia del doctor Ferrán que difunde la primera vacuna anticolérica que, según él, inmunizaba tras una inyección subcutánea de vibriones coléricos vivos. Cajal cuenta de Ferrán:8915441604_01c14b18b2_m

Después de algunos experimentos de laboratorios practicados en conejos de Indias, y de ciertas audaces y abnegadas autoinoculaciones, creyó haber encontrado un cultivo del vírgula que, inoculado en el hombre, le inmunizaba seguramente contra el microbio virulento arribado por la vía bucal.

Ferrán propone la vacunación masiva de la población, algo que suscita intensos debates ya que hay serias dudas sobre su eficacia. Se vacuna a más de cincuenta mil personas, figurando entre los primeros inoculados muchos profesores de la Facultad de Medicina, entre ellos el propio Cajal. La vacunación se convirtió en un acontecimiento internacional y a Valencia llegan personalidades científicas y comisiones del resto de España y de Portugal, Francia, Bélgica, Italia, Gran Bretaña, Estados Unidos, Brasil, Rusia y Turquía, así como corresponsales de los principales periódicos. El enfrentamiento es álgido, el británico Edward Emanuel Klein, que había criticado inmisericorde a Pasteur y su vacuna contra el carbunco, llama a Ferrán “un bobo con ilusiones concebidas en la ignorancia”. La comisión conjunta de la Royal Society, de Londres, la Asociación Británica para la Promoción de la Investigación Médica y la Universidad de Cambrige, que no aceptaba que el vibrión colérico fuese el agente causal del cólera emitió un informe negativo. Se mezclan ideologías, nacionalismos y luchas entre escuelas académicas. Además en un momento se plantea como negocio con lo que Cajal se aleja definitivamente

Ciertos devotos fervientes de Ferrán llevaron su celo higiénico hasta organizar un comité o sociedad encargada de hacer propaganda, fabricar en grande escala la vacuna, gestionar del Gobierno y de las autoridades autorización para ensayar la nueva inmunización, y, en fin, una vez logrado, el permiso, efectuarla sistemáticamente en todas las provincias atacadas.

Invitado insistentemente por el citado comité, yo decliné humildemente la honra de colaborar en la obra común; deseaba conservar mi independencia de juicio y quedar inmune de toda sospecha crematística.

El verano de 1885 Cajal marcha con toda su familia a la finca de la Torre de los Canales en San Juan de Mozarrifar, propiedad de su padre y situada a las afueras de Zaragoza en la vega del río Gállego.  Cajal, incapaz de estar sin trabajar, realiza allí caldos y cultivos utilizando siembras de muestras que ha traído de Valencia. La epidemia se ha extendido también por Aragón y Cajal analiza también las deyecciones de los labradores de San Juan. Ese mismo verano el ayuntamiento de Zaragoza premia a su padre, Justo Ramón Casasús, por su encomiable actividad médica clínica en la lucha contra el cólera que ha afectado a la capital del Ebro. Cajal, que ha vivido el epicentro de la epidemia en Valencia, es experto en microscopía y es aragonés, es nombrado por la diputación provincial de Zaragoza para analizar la epidemia y emitir un dictamen sobre si la profilaxis de Ferrán funciona. Cajal comprueba que tras repetidas inyecciones subcutáneas de vibriones vivos en cobaya, se obtiene cierta resistencia ante nuevas inoculaciones cada vez con mayor concentración de microbios pero solo de manera local, ya que no se produce una infección intestinal similar a la que se desarrolla cuando la infección tiene lugar en humanos.

7En julio de 1885, en presencia de una concurrida audiencia Ramón y Cajal expone públicamente el resultado de estos estudios y experimentos. Los datos fundamentales, que contrarrestan el ruido de noticias contradictorias y rumores, son que la epidemia, que se había extendido para entonces a gran parte de España, era realmente cólera, que el pretendido cólera experimental de conejos y cobayas era sustancialmente diferente al síndrome colérico humano y, finalmente que, según su experiencia no recomendaba la vacuna de Ferrán.

Ferrán tenía parecidos y diferencias con Cajal. Como él tenía alma de inventor y había fabricado un aparato de telefonía con el que estableció comunicaciones entre Tortosa y Tarragona, solo dos años después de la primera comunicación de Alexander Graham Bell.  También le encantaba la fotografía y en 1879 publicó un procedimiento instantáneo basado en una emulsión de bromuro de plata y gelatina que años más tarde generaría un ruidoso pleito entre las firmas Young y Kodak. Entre las diferencias fue que Cajal era muy riguroso en observaciones, «la religión de los hechos» mientras que Ferrán lanzó una fantasiosa hipótesis de la que llamó Peronospora barcinonae, que fue criticada por el propio Koch y que desacreditó su trabajo. Las críticas, entre ellas las de Cajal, insistieron en la necesidad de estadísticas rigurosas y amplias para verificar el valor profiláctico de la vacuna, otra de las limitaciones indudables de Ferrán y sus colaboradores. López Piñero, riguroso siempre lo ha expuesto así

Una audacia, cercana a la ligereza e incluso a la irresponsabilidad, le llevó a poner en peligro vidas humanas sin las debidas garantías y a defender, durante cierto tiempo, una morfología fantástica de vibrión o medidas preventivas pintorescas. Por su parte, cometió el imperdonable error de intentar mantener el “secreto” de su vacuna para explotarla comercialmente.

Cajal prepara, a petición de la institución provincial un informe titulado Estudios sobre el microbio vírgula del cólera y las inoculaciones profilácticas, que imprime la diputación. Esta obra es la principal aportación de Cajal a la microbiología e incluye:

  • Mejoras técnicas como un procedimiento práctico y sencillo para teñir el bacilo y otro encaminado a conservar, colorear y montar definitivamente sus colonias en gelatina y agar.
  • Observaciones singulares como la demostración de que el microbio de Koch, poco patógeno en inyección subcutánea, resulta sumamente virulento en el peritoneo del cobaya.
  • Criterios clasificatorios como una análisis comparativo minucioso de los microbios «de las aguas y deyecciones, dotados, a semejanza del vírgula de la propiedad de liquidar la gelatina».cajal7_3
  • Críticas teóricas, como  que «difícil parece admitir que la mera inoculación hipodérmica en el hombre de un cultivo puro de vírgulas, incapaces de emigrar hasta el intestino, ni de provocar, por consiguiente, trastorno alguno análogo al cólera, sea poderosa a esterilizar concretamente el tubo digestivo, órgano en continuación del mundo exterior y exclusivo terreno donde prospera y desarrolla su formidable poder patógeno el germen de dicha enfermedad».
  • Desarrollo de una vacuna química. Cajal propone vacunar mediante la inoculación de cultivos del vírgula muertos por calor. De esta manera, plantea por primera vez en la Historia, el concepto de vacuna química al no emplear microbios vivos. Es un formidable avance científico que aún en nuestros días sigue mencionándose como propuesto por primera vez por los bacteriólogos Salmon –en cuyo honor se bautizó a la Salmonella— y Smith, aunque Cajal lo publica un año antes.

También publica el mismo año en una revista científica local de Valencia La Crónica Médica un estudio sobre morfologías anómalas del vírgula titulado Contribución al estudio de las formas involutivas y monstruosas del coma-bacilo de Koch (20 de diciembre de 1885), donde es una dura crítica al barroco ciclo propuesto por Ferrán aunque se lo envía personalmente y le anuncia su intención de dejar los estudios sobre el cólera «yo voy a dejar definitivamente el vírgula, cuyo terreno juzgo ya muy estéril y voy a emprenderla por otros derroteros». Fue  otro estudio que fue ignorado por la comunidad científica internacional y fue posteriormente «descubierto» años después, sin conocer los resultados pioneros de don Santiago.

17841523Cajal, que no desaprovecha ningún fruto de su trabajo, no tira la borda lo que aprendió tiñendo microbios y su experiencia como microscopista de bacterias y en su manual de Anatomía Patológica incluirá información para los interesados en la microbiología. De hecho el título completo de la obra es Manual de anatomía patológica general seguida de un resumen de microscopia aplicada a la histología y bacteriología patológicas o en ediciones más recientes, Manual de Anatomía Patológica General y fundamentos de Bacteriología.

Aunque Cajal se lamenta de que su labor microbiológica no tuviera eco en los laboratorios de París y Berlín aún declarando «y con ello, no se perdió cosa mayor» tuvo una recompensa inesperada y clave para su carrera. La Diputación de Zaragoza, agradecida por el celo y desinterés con que trabajó para cumplir su encargo le regaló un magnífico microscopio Zeiss que le puso al nivel técnico de sus colegas extranjeros. Este microscopio era su mayor orgullo y cuando se nos quiere vender la idea de que el dinero no es tan importante para la investigación y ahí está el ejemplo de Cajal, Zeiss1910-02hay que recordar a esa Diputación generosa, inteligente y agradecida y cómo Cajal tuvo el «fórmula 1» de su época, el mejor microscopio del momento, nada que ver con su anterior microscopio Verick:

Al recibir aquel impensado obsequio, no cabía en mí de satisfacción y alegría. Al lado de tan espléndido Statif, con profusión de objetivos, entre otros el famoso 1,18 de inmersión homogénea, última palabra entonces de la óptica amplificante, mi pobre microscopio Verick parecía desvencijado cerrojo.

También aparece la microbiología en sus relatos de divulgación científica titulados Cuentos de vacaciones. Narraciones seudocientíficas y que firma precisamente con el seudónimo de Doctor Bacteria. En cierta manera está don Santiago también, como en cualquier escritor, presente en la ficción. Así, el protagonista de El pesimista corregido es un médico joven, que acaba de finalizar «sin éxito, pero con honra» unas oposiciones a cátedra —Cajal también fracasó en sus primeras oposiciones a cátedra— y que está convaleciente de unas graves fiebres tifoideas como Cajal lo estuvo del paludismo contraído en Cuba y la tuberculosis que le afectó posteriormente. Imagen-5-218x300En este cuento, la visión negativa del mundo que tiene el protagonista le hace preguntarse por el sentido de la existencia de las bacterias. El doctor Max von Forschung protagonista de A secreta afrenta secreta venganza, utiliza la microbiología para cometer el crimen perfecto y emplea una solución de bacilos de la tuberculosis para contagiar a su esposa infiel y a su amante, un joven ayudante de la cátedra, y vengarse de su traición. En otro de ellos, La casa maldita, se demuestra que la supuesta maldición de aquel edificio se debe no «a los trasgos y duendes, gemidos lastimeros y fulgores siniestros» sino a la presencia de gérmenes de la fiebre tifoidea, el paludismo y el carbunco. Es curioso, tal como la obra de Cajal demuestra, que el conocimiento de los microbios causantes de estas enfermedades había pasado en pocos años de la nada a ser parte de la cultura general.

Durante un corto período, en aquel momento crucial de la historia de la Ciencia, Cajal se debatió seriamente entre dedicarse a la Histología o a la Microbiología. Lo cuenta así en Recuerdos de mi vida: Historia de mi labor científica

El camino histológico me condenaba sin remisión a la pobreza… mientras que el camino de la bacteriología, menos trillado entonces y bordeado de tierras casi vírgenes, prometía al investigador afortunado inagotables veneros económicos, popularidad ruidosa, y acaso gloriosa epifanía.

Escoge la histología por sus gustos personales «movido por mis tendencias» y también por razones de índole económica. Con un buen microscopio como ya tenía entonces solo necesitaba para sacar adelante su investigación histológica unos reactivos bastante baratos y algunos animales fáciles de conseguir. La Microbiología, por el contrario «es ciencia de lujo. Su culto requiere un arca de Noé de víctimas propiciatorias. Cada experimento encaminado a fijar el poder patógeno de un germen, o la acción de toxinas y vacunas, exige una hecatombe de conejos, conejillos de Indias, a veces de carneros y caballos. Súmese a esto el dineral que cuesta la cría y reposición de tantos animales de experimentación, amen del gasto de gas indispensable al régimen de autoclaves y estufas de esterilización e inoculación».  2736130_640pxDemasiado caro para un investigador modesto como Cajal y con el casi nulo apoyo económico que tenía la investigación en España en aquellos momentos, así que opta por la Histología, «la de los goces tranquilos».

Así que esos motivos tan prosaicos del coste de los animales de experimentación y los elementos básicos del laboratorio fueron los que animaron a Cajal «a guardar fidelidad a la religión de la célula y a despedirme con pesar del microbio, al cual solo de tarde en tarde, con ocasión de análisis periciales o de investigaciones comprobatorias, me digné saludar». Eso que ganó la Histología y eso que perdió la Microbiología.

 

Para leer más:

  • Ramón y Cajal S (1966) Charlas de café: pensamientos, anécdotas y confidencias. Espasa Calpe, Madrid.
  • Ramón y Cajal S (1981) Recuerdos de mi vida: Historia de mi labor científica. Alianza Universidad, Madrid.
  • Ramón y Cajal S (2007) Mi infancia y juventud. El mundo visto a los ochenta años. Ed. Prames, Zaragoza.
  • Ramón y Cajal Junquera S (2005) Santiago Ramón y Cajal y la patología. En: Ramón y Cajal y la ciencia española (Fernández Ruíz B, ed.). Ministerio de Educación y Ciencia, Madrid.
  • http://www.mcnbiografias.com/app-bio/do/show?key=ferran-clua-jaime

Autor: José R. Alonso

Neurobiólogo. Catedrático de la Universidad de Salamanca. Escritor.

3 comentarios en “Cajal, microbiólogo”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s