Fenestraciones foliares

q6860385La costilla de Adán (Monstera deliciosa) es una especie popular como planta de interior y que se caracteriza por las amplias ventanas o fenestras que tienen sus hojas. El nombre en castellano es muy gráfico mientras que en inglés es “Swiss cheese plant” o la planta del queso suizo precisamente por esos huecos en el interior de las hojas. La segunda parte del nombre específico –deliciosa- se debe a que su fruto es comestible y según los que lo han probado tiene un sabor que recuerda a algo entre un plátano y una piña, lo que parece realmente apetitoso.Monsteradeliciosafruit

En contra de lo que pudiera pensarse, un estudio matemático reciente demuestra que las hojas irregulares y perforadas de la Monstera permiten capturar luz solar de una forma más estable y eficiente que las hojas sólidas, facilitando la supervivencia de la planta en su hábitat natural, las zonas umbrías de la pluvisilva americana, los bosques húmedos tropicales que se encuentran desde el sur de México a Colombia.

Se conoce que los boquetes en las plantas se generan por un proceso activo de apoptosis, similar al que elimina las membranas interdigitales que tenemos en el desarrollo embrionario para poder independizar nuestros dedos pero era menos claro cuál es la ventaja evolutiva que ha generado la existencia de esas discontinuidades en la superficie foliar.

FebMuirLeaf2Entre las ideas postuladas anteriormente es que ayudarían a las hojas a sobrevivir tras una fuerte corriente de aire, al igual que sucede cuando hacemos agujeros en una pancarta. Una segunda hipótesis es que permiten una mejor regulación de la temperatura, facilitando el paso del aire entre los microambientes del haz y el envés de la hoja. Una tercera opción es que las ventanas foliares permiten que el agua de lluvia llegue con más facilidad a las raíces de la propia planta y no sea alejada de la base del tronco por las propias grandes hojas, lo que causaría problemas hídricos. Por último, otra idea presentada es que ese aspecto irregular actuaría como el soldado que se pinta unas franjas en su rostro, para “romper su imagen” y pasar desapercibido. Ese camuflaje natural haría que las hojas fueran menos conspicuas para los grandes herbívoros y no fueran devoradas por ellas.

Cristopher Muir, de la Universidad de Indiana, ha publicado un estudio en la revista The American Naturalist donde plantea que las fenestraciones foliares son una adaptación evolutiva al factor más determinante en la zona umbría donde vive la planta: la escasez de luz. En esa zona las plantas dependen de destellos impredecibles de luz, lo que se llaman “sunflecks” para poder hacer la fotosíntesis. Un ejemplo sería una racha de viento o un animal que altera la canopia, creando una pequeña apertura temporal en la cubierta vegetal por la que pasarían golpes de luz. Muir utilizó modelos matemáticos de superficies continuas y discontinuas observando que el beneficio para la planta era el mismo para la misma cantidad de luz solar con fenestraciones y sin fenestraciones. Evidentemente las fenestraciones foliares pierden algo de luz, la que atraviesa esos agujeros, pero con la misma cantidad de células ocupan una mayor superficie con lo que consiguen que la cantidad aleatoria de luz que reciben sea algo mayor. El modelo predice que una hoja perforada con la misma superficie absoluta, pero con una mayor extensión consigue un aporte de luz más regular. Esa entrada de energía lumínica más estable rebaja el estrés de la planta y le da más posibilidades de supervivencia.

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Un punto importante es que la morfología foliar de Monstera varía con su desarrollo (heteroblastia). La planta es una epifita con raíces aéreas que se fijan al árbol que le sirve de soporte. Las plantas jóvenes generan hojas pequeñas que se mantienen muy próximas al tronco del árbol. Estas plántulas están muy cercanas al suelo por lo que reciben muy pocos destellos de luz. La baja intensidad de esa luz hace que los agujeros en las hojas no sean beneficiosos según el modelo matemático. Finalmente, cuando la planta madura, se hace más grande y aprovechando el tronco y las ramas del árbol que la hospeda llega a partes más altas de los estratos del bosque, donde recibe una mayor cantidad de luz. Entonces las hojas se vuelven más grandes, desarrollan fenestras y se alejan del tronco, buscando esa luz que es esencial para su supervivencia.

Para leer más:

  • Muir, C.D. (2013) How Did the Swiss Cheese Plant Get Its Holes? American Naturalist 181(2): 273-281.

Autor: José R. Alonso

Neurobiólogo. Catedrático de la Universidad de Salamanca. Escritor.

5 comentarios en “Fenestraciones foliares”

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