El jinete de bronce

Echa a correr por la desierta plaza

pero escucha tras él,

con rugido del trueno desatado,

el poderoso galope que sacude el pavimento

y, por la luna pálida alumbrado,

con el brazo tendido hacia la altura

el jinete de bronce le persigue

montado en su caballo retumbante.

así toda la noche, el pobre loco,

sin importar adonde caminara,

el jinete de Bronce iba al galope tras él,

con el estruendo de sus cascos.

 Alexandr Pushkin

Autor: José R. Alonso

Neurobiólogo. Catedrático de la Universidad de Salamanca. Escritor.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s