Cae la noche

Cae la noche.

El corazón desciende

infinitos peldaños,

enormes galerías,

hasta encontrar la pena.

Allí descansa, yace,

allí, vencido,

yace su propio ser.

 

El hombre puede

cargarlo a sus espaldas

para ascender de nuevo

hacia la luz penosamente:

puede caminar para siempre,

caminar…

¡Tú que puedes,

danos nuestra resurrección de cada día!


Descubre más desde Neurociencia, el blog de José R. Alonso

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.


Comentarios

Gracias por comentar con el fin de mejorar

Descubre más desde Neurociencia, el blog de José R. Alonso

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo