Investigación sobre el SIDA

Han pasado 25 años desde la identificación del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA). Los Estados Unidos acaban de eliminar la prohibición de entrada en el país para visitantes con VIH a comienzos de este 2010. Esta normativa fue aprobada hace dos décadas. UNAIDS, el organismo de Naciones Unidos ha mostrado su satisfacción con esta medida y ha urgido a los estados que todavía tienen esta medida discriminatoria y estúpida a seguir su ejemplo. Hay 59 países que en estos momentos tienen una política restrictiva y discriminatoria sobre los viajes y/o permisos de residencia para personas con SIDA. Entre los que se espera que eliminen próximamente estas restricciones están China, Corea del Sur y Ucrania.

UNAIDS estima que 7.500 personas enferman de SIDA cada día. En ninguna enfermedad de esta complejidad ha sido tan rápido el salto del conocimiento conseguido con la investigación básica a su aplicación terapéutica. Ha habido varias batallas libradas con buenos resultados: conseguir una medicación que alargue indefinidamente la vida de las personas enfermas, convirtiendo el SIDA en una enfermedad crónica; tratar con retrovirales a las mujeres embarazadas infectadas con el VIH, reduciendo enormemente la transmisión al recién nacido  y ampliar la disponibilidad de medicación, a precios asequibles, a todos los países del mundo (aunque menos del 25% de las personas que necesitan retrovirales en los países pobres las reciben). Se ha avanzado también en las estrategias preventivas, incluyendo cambios de hábitos, distribución de preservativos y reparto de jeringuillas y agujas limpias. En la actualidad se trabaja en estudios como la circuncisión en adultos que parece ayuda a la prevención y el uso de microbicidas tópicos para que las mujeres se puedan proteger en una relación sexual donde no se utiliza preservativo.

La lucha ahora está en generar un mecanismo que prevenga la infección, una vacuna. No es fácil por la capacidad del virus de integrarse en el genoma del huésped, de mutar con facilidad y de esconder su cubierta externa. Estas son algunas de las ideas en marcha:

  • Una vacuna en desarrollo combina dos estrategias; una parte estimula al sistema inmune para atacar al VIH y la otra parte refuerza la respuesta del organismo. Los primeros ensayos clínicos muestran que esta vacuna disminuye el riesgo de la infección en un 30%.
  • Otra vía es cambiar la genética del virus. Se utiliza un medio de transporte, un vector derivado del propio virus. El vector lleva, en vez de los genes del virus, una secuencia antisentido que permanece en la célula, retrasa la progresión del virus, porque interfiere con sus mecanismos de reproducción y permite la recuperación del sistema inmune. La sonda antisentido se une directamente al ARN del VIH y  bloquea también su diversidad molecular y su habilidad para replicarse.
  • Otra vía de trabajo es el uso de anticuerpos monoclonales contra proteínas únicas de las células infectadas. Tras la unión a la célula infectada, el sistema inmune es puesto en alerta y ataca a las células infectadas. Ello hace que las células sean más sensibles a los medicamentos mientras que las células no infectadas se conservan.
  • Durante años se supo que algunas personas muy expuestas a la infección, prostitutas africanas, mostraban inmunidad al virus. Se ha visto que esas personas tienen en la superficie de sus células una variante de la proteína CCR5, que el virus no reconoce, no se puede unir a ella y por lo tanto, no puede entrar dentro de la célula. Una nueva línea de fármacos se basa en bloquear la unión al CCR5 para impedir que el virus se una a él. Estos fármacos tienen la ventaja de que bastaría con tomarlos una vez al día, frente a las complejas y múltiples dosificaciones que se tienen que tomar hoy en día.
  • También hay en marcha una nueva clase de antivirales. Se trata de inhibidores de la maduración viral. La línea de trabajo es inhibir las partículas virales antes de que alcancen la fase final de su síntesis y puedan infectar otras células. Estos medicamentos están dirigidos a la proteína gag que interviene en esa fase de “terminación”. Las primeras pruebas muestran resultados positivos y al ser una nueva línea farmacológica actúa sobre cepas de VIH que son resistentes a los antivirales actuales.

Debemos mantener el fuerte nivel de investigación y comprometernos en hacer llegar los resultados de esa investigación a todos los países del mundo, en especial a los segmentos de la población con riesgo de exclusión. Existe el posible peligro de que la lucha contra el SIDA “pase de moda”. Tenemos que mantener la sensibilidad y el compromiso, no podemos olvidarnos de que el SIDA sigue ahí y hay más de 40 millones de personas que esperan una respuesta.

Autor: José R. Alonso

Neurobiólogo. Catedrático de la Universidad de Salamanca. Escritor.

1 comentario en “Investigación sobre el SIDA”

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