124001244978918El papiro Edwin Smith fue comprado por el egiptólogo de ese nombre en un mercadillo de Luxor en 1862. Para aquellos que pensaban que Alcmeón de Crotona era el primero que había hablado del cerebro en el siglo V antes de Cristo, de repente, dos mil años antes, un escriba desconocido, quizá un médico, decía que a través del cráneo se veía una masa arrugada, que estaba cubierta por unas telas que ahora llamamos meninges y que contenía un líquido en su interior, que ahora denominamos líquido cefalorraquídeo.

El autor original del papiro parece haber sido un médico militar que acompañaba al ejército del faraón en un momento indefinido entre los siglos XXVIII y XXIII a.C. Algunos han pensado que el autor fue Imhotep, médico y arquitecto del faraón Zoser, el primer constructor de una pirámide, de tal renombre que fue divinizado posteriormente.

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El papiro fue compilado en Egipto unos 2.800 años a.C y lo que conocemos es una copia hecha aproximadamente en el 1.600 a.C. Es un verdadero tratado de traumatismos recogiéndose un total de 48 casos, donde se habla de la historia del paciente, el examen que se le realiza, el diagnóstico de su estado, el pronóstico de su evolución y el tratamiento más adecuado, distinguiendo tres tipos de lesiones: las que trataré, las que enfrentaré y las que no se tratan.

Los primeros 27 casos recogen lesiones y fracturas en el cráneo y rostro, una proporción muy alta pero comprensible si pensamos en soldados enfrentándose en una lucha cuerpo a cuerpo con espadas, hachas y mazas. El caso 6 es una herida tan grave que expone el cerebro tras penetrar el cráneo y las meninges y dice así

Si examinas a un hombre con una herida abierta en su cabeza, que llega al hueso, quebrando el cráneo y exponiendo [la víscera] de su cráneo, palparás su herida. Encontrarás esa materia en su cráneo [como] los pliegues que aparecen en el cobre [fundido] en el crisol, y algo allí late y se agita como en la zona blanda de la cabeza de un recién nacido.

Aquellos egipcios del Tercer Milenio antes de Cristo sabían que los síntomas de las lesiones del sistema nervioso pueden darse lejos del lugar dañado: hay ejemplos de problemas en la coordinación ojo-mano y otros de problemas en el lado opuesto del cuerpo a la zona de la lesión en la cabeza. Entre la información que podemos extraer de los casos descritos en este papiro encontramos las hemorragias por la nariz y los oídos de las fracturas del cráneo, al igual que la rigidez de nuca, la tetraplejia y la hemiplejia, el estrabismo y el coma.

El papiro Smith no solo es la primera mención escrita del cerebro sino también el primer tratado quirúrgico de la Historia. Termina en una frase a medias. Nunca sabremos qué le pasó al escriba.

 

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