091209-pareidolia-faucetAlgunas personas piensan que en distintos soportes existe información que no se nota en un primer vistazo y que debe ser descubierta e interpretada. Los mensajes ocultos pueden estar en las iniciales de un anuncio por palabras en un periódico, en una fotografía de un famoso que incluye a un segundo personaje significativo medio oculto en la sombra, en el logo de una marca o en un anuncio televisivo, entre muchas otras opciones. En 1978, cuando Els Joglars estaban sometidos a un consejo de guerra por el espectáculo teatral de La Torna y yo era un chaval que devoraba cómics, recuerdo mi sorpresa y orgullo cuando en las sucesivas viñetas de una tira cómica leí en las esquinas Do-Ce-Ki-Los-Ha-Per-Di-Do-Bo-A-De-Lla. merged-64Alguien había conseguido engañar a los censores del posfranquismo y pasar este mensaje escondido.

Otro sitio típico de mensajes ocultos, supuestos o reales, ha sido la música. En 1966, los Beatles, en su álbum Revólver incluyeron un fragmento musical grabado al revés. En la década de los 80, la derecha religiosa estadounidense denunció que esta técnica, el «backmasking», era usada por bandas de rock para difundir mensajes satánicos tales como «My sweet Satan» o «Kill yourself» y también sobre sus perversiones favoritas como «It’s fun to smoke marijuana» (es divertido fumar marihuana) o «Sleep with me, I’m not too young» (duerme conmigo, no soy demasiado joven). La percepción de un supuesto mensaje escondido está influida por la expectativa y así el «Kiss, Kiss, Kiss» de Yoko Ono se transformaba para algunos en Sick, Sick, Sick o en Six Six Six, el número diabólico, y algunos han llegado a decir que el nombre del grupo Kiss es en realidad un acróstico de Knights In Satan’s Service (Caballeros al servicio de Satán). En algunos casos sí existía un mensaje oculto y era una broma o intención expresa del artista como “Weird Al” Yankovic que en su Nature Trail to Hell decía al revés «Satan Eats Cheese Whiz» (Satán come Cheese Whiz, un queso de untar) o en I Remember Larry donde decía «Wow, you must have an awful lot of free time on your hands», algo así como ¡Guau, debes tener un montón de tiempo libre a tu disposición! Otros mensajes como el famoso «Paul is dead» que supuestamente revelaba que Paul McCartney había muerto en un accidente de coche en 1967 y había sido sustituido por un sosias, eran fruto de imaginaciones desbordadas, capaces de encontrar cosas donde no las había. mccartney_impersonator_earsAsí John Lennon no dice «I buried Paul» (enterré a Paul) al final de Strawberry Fields Forever sino «cranberry sauce» (salsa de arándanos). Los Beatles declararon repetidas veces en contra de esta magufada sin conseguir acabar con ella.

Pareidolia viene de dos términos griegos (para, παρά, que significa al lado, más allá, en vez de, equivocado) y eidolon, εἴδωλον, que es el diminutivo de eidos y significa imagen, forma. La pareidolia se define como un fenómeno psicológico en el que la mente percibe un patrón, un mensaje escondido, a menudo un rostro, en un estímulo donde realmente no está. Ejemplos conocidos son el hombre de la Luna, face-marsuna supuesta cara fotografiada en Marte por la sonda Viking I o una imagen de la Virgen María en una tostada de pan carbonizada. No es un ejemplo aislado. Un artículo en Buzzfeed recogía los casos de 22 personas que habían encontrado imágenes de Jesucristo en soportes alimenticios tan variados como una patata frita, un cheeto, una barrita de pescado, la piel de un plátano o una pizza. Uno de estos afortunados, Donna Lee, encontró a Jesús en un pierogi, un tipo de pasta rellena típico de la cocina polaca, y lo vendió en eBay por 1.775 dólares, algo que sí podría considerarse como una verdadera bendición.

La pareidolia se produce cuando un estímulo externo, una imagen o un sonido normalmente, genera la percepción de una entidad que no existe, que no es real, lo que implica un emparejamiento erróneo entre una información sensorial y una representación cerebral. Es, por tanto, un tema interesante para entender cómo el sistema nervioso integra las llegadas de información, cómo las modula y cómo las dota, con acierto o sin acierto, de significado. El ejemplo más conocido es la pareidolia de rostros que sugiere que nuestro sistema visual está particularmente especializado en percibir caras, muy probablemente por la alta importancia social que tiene para nuestra vida social identificar a conocidos y desconocidos, a miembros de la tribu y a enemigos, pero hay también pareidolia de sonidos, como cuando alguien «encuentra» los mensajes satánicos anteriormente mencionados. 393199_gallery_554a0110f1645_jpg_fa_rszdLógicamente, siempre que asumamos que bastante ocupado tiene que estar Satán en el mundo moderno para preocuparse de esas cosas. La pareidolia es también la base de pruebas usadas por algunos psicólogos como el test de manchas de Rorschach.

Kang Lee de la Universidad de Toronto y sus colegas en China hicieron un experimento sencillo que publicaron en un artículo con el sugerente título de «Viendo a Jesús en una tostada: Correlaciones neurales y comportamentales de la pareidolia de rostros», un acierto que les supuso un premio Ig Nobel. Mostraron a un grupo de voluntarios una serie de imágenes construidas al azar, es decir, puro ruido de píxeles, pero les dijeron a los participantes que la mitad de ellas contenían rostros. Los voluntarios confirmaron que veían caras en el 37% de las imágenes. Fig.-8-e-Activation-for-face-responses-relative-to-no-face-responses-(left)-andLos escáneres cerebrales demostraron que en esos casos, al ver esas imágenes, había actividad en el área del rostro fusiforme derecho, la misma zona encefálica que se activa para el reconocimiento real de un rastro, lo que sugiere que los mismos circuitos neuronales juegan un papel en el procesamiento de rostros reales y también en las falsas percepciones. El análisis con técnicas de neuroimagen de todo el cerebro encontró una red especializada en la pareidolia de rostros, que se extendía tanto a la región frontal como a la occipito-temporal (juicio valorativo, información visual, memorias). Los resultados sugieren que nuestro cerebro inicia, a la mínima posibilidad de que exista una cara en una información sensorial, la interpretación de un rostro, prácticamente en cualquier tipo de objeto.

La pareidolia es muy temprana y estudios en bebés a los que se mostraba una estructura con cuatro manchas y un contorno abierto aparentemente «encuentran caras» tan pronto como el primer año de vida. Kato y Muitani les pusieron a niños de 8, 10 y 12 meses una imagen formada por un contorno piriforme y cuatro lunares (uno inferior que podría representar la boca, dos simétricos para los ojos y uno superior que servía de distractor). Puesto que los niños a esas edades ya asocian boca y voz les ponían un sonido y al mismo tiempo la imagen que, cuando estaba en un sentido tenía un parecido remoto con una cabeza con boca y ojos y cuando estaba al revés, esa identificación era más compleja . pone.0118539.g001Los niños de 10 y 12 meses, pero no los de 8 meses, miraban más a la mancha inferior, la representación pareidólica de una boca, cuando la imagen tenía el extremo abierto, un posible cuello, hacia abajo, mientras que no había diferencias cuando la imagen estaba invertida. Es decir, los niños a partir de los diez meses podían percibir la pareidolia como resultado presumiblemente de la maduración cerebral.

La pareidolia puede dirigirse también a números, letras, palabras, etc. y hay diferencia cuando esperamos que realmente exista algo en un material concreto que cuando no tenemos ningún tipo de expectativa previa. Así, hay distintos artículos que proponen que la Sábana Santa conservada en Turín es un objeto con un significado religioso especial donde pueden encontrarse mensajes semiocultos. Sheen y Jordan fotografiaron un trozo de tejido moderno de lino, que no contenía ninguna escritura y no tenía ninguna relación con la religión. La misma imagen fue vista en tres contextos: en el contexto neutro, a los participantes se les decía la verdad, que eran una imagen de un simple trozo de lino. En el contexto religioso, se les decía que era la imagen de un importante objeto religioso. En el tercer grupo, contexto religioso con opciones, se les decía de nuevo que era un artefacto con un importante significado espiritual pero además se les daban algunas opciones plausibles de palabras que podrían estar entre las pequeñas arrugas, marcas de fabricación, etc. tales como Dios, Nexus, Jesús, Corán, Génesis, Biblia, Cristo, Fe, Alá, Meca, Abd y Ansar (acompañante de Mahoma). descarga (1)En el contexto neutro, los participantes «vieron» muy pocas palabras (2), en el religioso muchas más (12), con una diferencia estadísticamente significativa y aún más en el religioso con opciones (37). Por lo tanto, el contexto influye enormemente en el salto entre el estímulo real, el mismo para todos los participantes, y lo que percibe cada observador. Por tanto, el fervor religioso, el presumible deseo de que existan inscripciones, multiplica las percepciones pareidólicas del mismo objeto.

Si la pareidolia depende de la actividad cerebral es lógico pensar que puede estar afectada en enfermedades neurodegenerativas. Un estudio en personas con Parkinson concluía que los pacientes de esta enfermedad no afectados por demencia tenían un mayor número de esta ilusión visual en comparación con controles. El número de ilusiones pareidólicas se correlacionaba con el hipometabolismo en las cortezas temporal bilateral, parietal y occipital, es decir menos actividad en partes importantes del cerebro. La pareidolia no es algo que vaya en contra de una adaptación evolutiva sino al contrario, es un proceso que aunque nos lleve a errores se basa en un intento de maximizar la percepción. Si centramos nuestra atención en algo, incrementamos la velocidad de procesamiento cerebral y nuestros antepasados probablemente tenían el máximo interés en discernir quien o qué se acercaba desde de la colina cercana, distinguir un rostro lo antes posible.

 

Para leer más:

  • Kato M, Mugitani R (2015) Pareidolia in Infants. PLoS One 10(2): e0118539.
  • Knutson A (2013) 22 People Who Found Jesus In Their Food. http://www.buzzfeed.com/arielknutson/people-who-found-jesus-in-their-food#.whNrE7gG1
  • Liu J, Li J, Feng L, Li L, Tian J, Lee K (2014) Seeing Jesus in toast: neural and behavioral correlates of face pareidolia. Cortex 53: 60-77.
  • Sheen M, Jordan TR (2015) Effects of Contextual Information on Seeing Pareidolic Religious Inscriptions on an Artifact: Implications for the Shroud of Turin. Perception 44(12): 1427-1430.
  • Uchiyama M, Nishio Y, Yokoi K, Hosokai Y, Takeda A, Mori E (2015) Pareidolia in Parkinson’s disease without dementia: A positron emission tomography study. Parkinsonism Relat Disord 21(6): 603-609.