Hoy es San Valentín. Y aunque el amor es descrito como un “trastorno mental transitorio” vamos a seguir la magia del día, a ayudar a Cupido y a explicar qué nos dice la Neurociencia sobre cómo enamorar a otra persona:

1) Habla con tu lenguaje corporal. El lenguaje del amor es universal. Estudios de Eibl-Eibesfeldt demostraron que hay un sistema de signos no verbal, independiente de las culturas, presente en todo el mundo, que utiliza la expresión facial, los gestos, la postura, la distancia, la mirada para buscar una relación. Se ha visto que tiene una fuerte base biológica y que permite establecer puentes amorosos transmitiendo mensajes muy básicos como atracción, repulsa, superioridad, timidez, miedo y un largo etcétera. Parece que como en otras especies de primates, en los humanos una pose social de sumisión e interés transmite una imagen no amenazante, atrayente que sirve para agradar a potenciales parejas. De esta manera, antes de que nuestra boca emita la primera palabra, nuestro cuerpo ya ha enviado muchos mensajes. Se ha calculado que cuando nos encontramos con un desconocido, la impresión que tiene de ti se basa en un 55% en tu apariencia y lenguaje corporal, un 38% en tu forma de hablar y tan solo un 7% en lo que realmente dices. Entonces, ¿qué es lo que podemos aprender de los científicos? Hay una serie de actos sencillos que dicen “me gustas” a otra persona. Adoptar una postura abierta, nada de brazos cruzados ni de escondernos detrás de una mesa, y copiar las posturas del otro ayudan a crear un sentimiento de afinidad. La mayoría de la gente no se da cuenta de que le estás imitando pero tienden a evaluar más favorablemente a aquellos que lo hacen. Y también parece que es de ayuda adoptar posturas que refuercen tu masculinidad o feminidad. Por ejemplo, los hombres con las manos en los bolsillos y los codos hacia fuera, dan la imagen de un tórax más potente. Las mujeres echando hacia atrás los hombros refuerzan la imagen de su pecho. Dentro de los comportamientos de cortejo, hay muchos animales que hacen una danza gestual, sincronizando gestos y movimientos. Trasladado a nuestro lenguaje corporal humano, puede ser útil sincronizar algunas de las cosas que hace el objeto de nuestro deseo, tal como tomar un trago de nuestra bebida al mismo tiempo que él o ella lo hace.

2) Comparte unas risas. Una cosa que nos haga reír crea un sentimiento de cercanía con un extraño. Dos psicólogos, Arthur Aron y Barbara Fraley hicieron un experimento en 2004 donde dos desconocidos tenían que realizar una actividad juntos. En un caso, era simplemente algo agradable o divertido, pero en el otro era algo que provocaba la risa. Por ejemplo, tenían que aprender unos pasos de baile en el cual, uno tenía una venda en los ojos y el otro, que tenía que dar explicaciones, una pajita de plástico en la boca que distorsionaba la voz. Aron y Fraley encontraron que las personas que rieron con su pareja desconocida se sintieron más cercanas y más atraídas hacia ella. Según Eduardo Jáuregui, profesor en la Universidad de Saint Louis, “además de la capacidad de estimular la creatividad, la memoria, la toma de decisiones, la motivación y la generosidad, otros beneficios menos conocidos de la risa y el buen humor incluyen su poder de atracción y de reducir tensiones entre las personas”.

3) No olvides la banda sonora. Shakespeare dijo que la música es el alimento del amor. La música tiene un efecto muy potente en nuestro estado de ánimo y se han visto cambios en nuestra fisiología. Tu elección de música puede impulsar o detener un ambiente romántico. Dos psicólogos en el North Adams State College de Massachussetts (May y Hamilton, 1980), comprobaron que las mujeres que evaluaban fotos de hombres les puntuaban como más atractivos mientras había un rock suave de fondo, con sus ritmos de batería y tempo rápido, en comparación con jazz o con ninguna música. La música puede tener un fuerte impacto en cómo te ven y cómo ves tú a la otra persona.

4) Genera un ambiente adecuado. Nuestra comunicación está modulada por el espacio físico que nos rodea y así el ambiente afecta a los mensajes que enviamos. Todos sabemos que algunos lugares son más románticos que otros, así que podemos mejorar nuestra comunicación y “poner más romance en nuestras vidas mejorando el ambiente que nos rodea. El lugar puede ser muy variado así que lo mejor es pensar cuál sería para ti el lugar ideal e intentar acercarte a él. Para ese momento inicial dicen que es mejor adornar con colores suaves como marrones, azules y verdes.

5) Mírale a los ojos. Volviendo a Shakespeare, él escribió que el amor no está en el corazón, sino en los ojos. En realidad, stá en el cerebro, pero no vamos a estropear una cita tan bonita. Hacer contacto visual es un acto con una fuerte carga emocional. Un psicólogo se fijó en una pareja que se miraban durante largos minutos en un café. El experimento en este caso era colocar parejas de extraños y pedirles que se mirasen a los ojos durante dos minutos. Funcionó como por arte de magia. El contacto de las dos miradas “incrementó los sentimientos de atracción, interés, calidez y excitación por el otro”. De hecho, una de las parejas que participó en estos experimentos terminó casándose. Los análisis neurocientíficos han comprobado que al cruzar la mirada con otra persona se activan zonas del cerebro relacionadas con la recompensa. Pero si la mirada no es devuelta, es mejor dejarlo, en ese caso, la aproximación puede ser infructuosa o ser calificada como acoso

6) El miedo ayuda. Parece que se debe a una conexión cerebral entre la ansiedad, el sentido de alerta y la atracción. En los años 1970, Arthur Aron y Don Dutton hicieron un experimento en el puente Capilano, una de las principales atracciones turísticas de Vancouver. Este puente de cuerdas tiene 136 metros de longitud y una caída de 70 metros. Una atractiva mujer se acercaba a los turistas masculinos y les preguntaba si les importaba tomar parte en un experimento. Si decían que sí, tenían que hacer un breve comentario sobre una foto que se les mostraba, algo sencillo, pero con la complicación adicional de estar en un puente que oscila y cruje. Al finalizar, la chica les daba su número de teléfono garabateado en un papel por si tenían que hacer alguna pregunta adicional. Como control, la misma chica hacía el mismo paripé, a sujetos similares, pero en un parque público. Los resultados fueron que más hombre de los del encuentro en el puente llamaron a la chica (supongo que se pondría un experimentador) que los que la encontraron en el parque. La explicación es que el cerebro mezcla o confunde la excitación por el miedo con la excitación por la chica. Parece ser que por eso es tan típica la visita a un parque de atracciones. En otro experimento, las fotos de miembros del sexo opuesto eran más atractivas a las personas que se acababan de bajar de una montaña rusa que aquellos que estaban esperando para subirse. Y las parejas se sentían más atraídas después de ver una película de suspense que una más tranquila. La razón no se conoce, pero se piensa que la adrenalina liberada por nuestro cuerpo por la sensación de peligro se puede mezclar con la excitación de la atracción. Se ha visto que el encuentro en lugares con cierta tensión, con cierto peligro, extrema la atracción pero también lo contrario, las personas que resultan poco atractivas, lo son aún menos en un lugar así.

7) Busca un filtro de amor. Desde hace cientos o miles de años buscamos un medio artificial que nos haga atractivos a la persona que nos gusta. Se ha visto que un espray nasal conteniendo la hormona oxitocina puede hacer que la gente confíe en ti, una parte importante de cualquier relación, aunque no hay ninguna evidencia de que pueda hacer que nadie se enamore de ti. Tampoco hay ninguna evidencia científica a favor de las feromonas aunque sea un negocio multimillonario. Aunque no es una buena idea para probar en casa, estudios en perritos de las praderas muestran que inyectando la hormona vasopresina en el cerebro hace que los machos se sientan más fuertemente ligados a las hembras. Algunas de nuestras drogas ilegales como la cocaína o las anfetaminas pueden simular la euforia del enamoramiento al aumentar los niveles de dopamina, un neurotransmisor que también se puede aumentar en nuestro cerebro, de una forma legal, mediante el ejercicio físico. Otro neurotransmisor, la feniletilamina se ha llamado la “molécula del amor” porque induce emociones de excitación y aprensión. También va unida a los efectos positivos del ejercicio pero sobre todo es conocida por su presencia en el chocolate. Así que salir a pasear, dar una vuelta en bicicleta, ir a esquiar o nadar, puede aumentar tus posibilidades de celebrar San Valentín. Y si nada de esto funciona, recuerda, los bombonesy su feniletilamina  nunca fallan.

Leer más:

  • Case, E. (2006) Six ways to woo your lover. New Scientist 2549: 46-47.
  • Dutton, D. G., y Aron, A. P. (1974). Some evidence for heightened sexual attraction under conditions of high anxiety. J. Person. Social Psychol. 30(4): 510-517.