En 1997, Peter F. Drucker era entrevistado por la revista Forbes. Experto en gestión, sus ideas revolucionaron el concepto moderno de “management”. Drucker era considerado un visionario y acuñó términos como “gestión por objetivos” o “trabajadores del conocimiento”. Era respetado por su capacidad de análisis y su inteligencia, más que por un desarrollo teórico de sus líneas de investigación. Y además escribía y pensaba con una claridad exquisita. También fue pionero en  considerar a las empresas como instituciones sociales. En un trabajo clave que realizó sobre General Motors en 1945 impulsó el concepto de estructuras descentralizadas frente al control y liderazgo centralizado entonces en boga.

En relación con la educación superior, Drucker declaró en esa entrevista que “Dentro de treinta años, los grandes campus universitarios serán reliquias. Las universidades no sobrevivirán.” En la conferencia Glion sobre Educación Superior que tuvo lugar en 1999, éste fue el artículo más citado y aunque ninguno de los conferenciantes compartía esta visión, todos estaban de acuerdo en que las universidades, al menos aquellas que quisieran estar en el liderazgo mundial, tendrían que experimentar grandes cambios y llevar a cabo una profunda adaptación a unas circunstancias nuevas. Los expertos universitarios que trabajaron en las conclusiones acordaron las siguientes predicciones de futuro, las principales tendencias en el ámbito de la Universidad a finales del siglo XX:

  • Globalización creciente y establecimiento de acuerdos de colaboración más profundos y más importantes.
  • Mayor demanda de las tecnologías de la información
  • Competición por parte de nuevos “jugadores”, nuevas empresas e instituciones que aportan formación superior.
  • Número creciente de personas interesadas en el “aprendizaje a lo largo de la vida”
  • Mayores presiones financieras y constricciones económicas incluyendo una disminución del apoyo de los gobiernos y un incremento de los costes internos.
  • Desarrollo de presiones sociales económicas, políticas, ideológicas, religiosas y culturales hacia las universidades.
  • Cambio de la opinión pública y cambio de la actitud del gobierno hacia la educación superior.

En relación con los cambios “internos”, en las propias universidades, los expertos no tuvieron una opinión unánime pero mayoritariamente acordaron las siguientes expectativas:

  • Aumento de los costes.
  • Nuevos modelos de gobierno de las universidades.
  • Reestructuración de las universidades, incluyendo probablemente la  compartimentalización de funciones, mayor comercialización, fusiones entre universidades y con nuevos proveedores.
  • Modelos crecientes de colaboración.
  • Resistencia para acometer las ineficiencias estructurales.

Algunos de los expertos  pensaban que estos cambios tendrían un ritmo “revolucionario” incluyendo un cambio de paradigma mientras que otros pensaban que era más probable que se tratara de cambios graduales y progresivos.

En 2009, 10 años después, la Conferencia Glion se volvió a reunir. El mundo había cambiado y no para bien. Además de los desastres naturales, posiblemente inevitables, el SIDA seguía rampante acompañado de nuevas epidemias, la economía mundial estaba cerca del colapso, el hambre había aumentado en algunas naciones, el precio de la energía se había disparado y el terrorismo y las guerras antiterroristas estaban teniendo un enorme coste en vidas humanas. El optimismo y las expectativas sobre el futuro jugaban claramente a la baja.

Es evidente que muchas de las predicciones de Glion 1999 se habían cumplido: un buen ejemplo de la globalización y los acuerdos generales y profundos es el proceso de Bolonia y la construcción de un Espacio Europeo. Las demandas de las tecnologías de la información han crecido y nuevas herramientas como los blogs o las redes sociales se han incorporado en la actividad docente y han sumado a lo que ya teníamos en el ámbito universitario con el correo electrónico o las páginas web. La demanda de formación a distancia sigue creciendo. Las fuentes abiertas, el contenido abierto muestran un nuevo mundo donde los mayores avances ya no se basan en la innovación tecnología sino en la innovación organizativa. En un mundo donde el factor clave es la innovación, las universidades deben ser al mismo tiempo elementos cruciales de esa innovación y, por otro lado,  formar a los profesionales que la seguirán haciendo fuera de las aulas y los laboratorios universitarios. Por tanto, la innovación tecnológica no es la respuesta, como mucho es una herramienta. Drucker pensaba que el activo más valioso de cualquier empresa o institución eran sus trabajadores y que la función de un ejecutivo era prepararlos y luego darles libertad para actuar. No tendría porqué ser diferente en el ámbito universitario. Estamos en pleno proceso de cambio, un giro acelerado de este portaaviones donde vamos, algo que se ve con más claridad desde la orilla que en cubierta,  y nuestro puerto de destino aun no ha sido escrito.

Leer más:

  • Drucker, P.D. (1997) Entrevista. Seeing things as they really are. Forbes 159: 122-128.