La microbiota intestinal se ha convertido en una posible diana terapéutica para el TEA. Recientemente se ha demostrado en ratones que un nuevo modulador de la microbiota intestinal, la bebida láctea fermentada tradicionalmente conocida como kéfir, modula la microbiota y reduce el comportamiento repetitivo, uno de los rasgos distintivos del TEA. Esta bebida láctea es fermentada por una comunidad de bacterias y levaduras que coexisten de forma estable gracias a la cooperación metabólica y la distribución desigual entre los nódulos de kéfir y la leche.

Existe un creciente conjunto de evidencias que demuestran que el TEA está asociado con diferencias sustanciales en la composición de la microbiota intestinal, así como con síntomas de disfunción gastrointestinal, tales como alteraciones en los hábitos intestinales, hinchazón, dolor abdominal y aumento de la permeabilidad intestinal.
Los investigadores utilizaron primero la cepa de ratones C57BL/6, una estirpe normal muy usada, y luego la cepa de ratones BTBR T+ Itpr3tf/J, que se ha utilizado como modelo de autismo. Este modelo murino de TEA muestra déficits importantes en la interacción social, aumento de los comportamientos repetitivos, alteración de la inmunidad y una microbiota intestinal anómala acompañada de síntomas de disfunción gastrointestinal.

A animales adultos se les administró kéfir o una leche de control durante tres semanas tras lo cual se evaluaron sus conductas mediante una serie de pruebas. Además, se evaluó la inmunidad sistémica mediante citometría de flujo y la microbiota intestinal mediante secuenciación metagenómica shotgun.
Los principales resultados fueron que el kéfir era bien tolerado en los ratones BTBR, el kéfir reduce el comportamiento repetitivo en la prueba de enterramiento de canicas, el kéfir no afecta a otras medidas de comportamiento relacionadas con la ansiedad y la depresión, los ratones que reciben kéfir muestran una mejora en el reconocimiento social, el kéfir no afecta al aprendizaje y la memoria dependientes del miedo, el kéfir mejora las alteraciones de los monocitos LY6hi inducidas por el estrés agudo, el kéfir aumenta las células T reguladoras en los ganglios linfáticos mesentéricos, el kéfir no afecta a la permeabilidad intestinal, el kéfir no altera los niveles de serotonina intestinal ni la motilidad gastrointestinal y el kéfir aumenta la bacteria Lachnospiraceae A2 y disminuye la abundancia de Clostridiaceae. La bacteria Lachnospiraceae A2 se correlaciona con el comportamiento repetitivo.
El kéfir modula aspectos específicos de la función prevista del microbioma: la investigación sobre las vías metabólicas reveló 2 vías aumentadas y 7 vías reducidas tras la suplementación con kéfir. Las vías aumentadas incluyen la biosíntesis de trans-farnesol y la glucólisis, mientras que las vías reducidas incluyen la biosíntesis y degradación de L-ramnosa, tres vías implicadas en la biosíntesis y fosforilación de novo de desoxirribonucleótidos de pirimidina y dos vías implicadas en la degradación de la galactosa.
El kéfir también aumentó la abundancia relativa de la bacteria Lachnospiraceae A2, lo que se correlacionó con una reducción del comportamiento repetitivo. Funcionalmente, el kéfir moduló varias vías microbianas intestinales, incluida la síntesis de S-adenosilmetionina (SAM) del módulo intestino-cerebro, así como la biosíntesis de L-valina y la fermentación de piruvato a isobutanol, todas ellas correlacionadas con el comportamiento repetitivo.

En conjunto, los datos de este estudio muestran que el kéfir modula la inmunorregulación periférica, puede mejorar disfunciones conductuales específicas del TEA y regula algunos aspectos selectivos de la composición y función de la microbiota intestinal, lo que indica que, si los datos obtenidos en ratón se mantienen cuando se estudie en seres humanos, la suplementación con kéfir podría resultar una estrategia sencilla para mejorar la calidad de vida de las personas con TEA.
Entre los aspectos a tener en cuenta y antes de ponernos a dar kéfir a los niños como locos, los investigadores no usaron un kéfir comercial sino que lo fabricaban ellos diariamente. En segundo lugar, la suplementación con kéfir comenzó en la edad adulta, es posible que comenzar la administración de kéfir en una etapa más temprana de la vida pudiera conducir a una mejora aún mayor de algunos de los otros déficits fisiológicos o conductuales observados. En tercer lugar, se ha demostrado que diferentes kéfires afectan al microbioma intestinal, la inmunidad del huésped, el comportamiento y el metabolismo de formas distintas. Por lo tanto, los efectos observados de la cepa de kéfir en este estudio podrían no trasladarse a otras bebidas de kéfir o, de hecho, podrían existir bebidas que tengan efectos aún más intensos. Por último y en cuarto lugar, es un estudio realizado en ratones y a veces, cuando se da el salto a humanos, las cosas funcionan y otras veces no. Como en otros temas relacionados con el tratamiento del autismo la conclusión es que necesitamos más investigación y hasta que la cosas estén más claras, mantener la esperanza y la prudencia.
Para leer más:
- van de Wouw M, Walsh AM, Crispie F, van Leuven L, Lyte JM, Boehme M, Clarke G, Dinan TG, Cotter PD, Cryan JF (2020) Distinct actions of the fermented beverage kefir on host behaviour, immunity and microbiome gut-brain modules in the mouse. Microbiome 8(1): 67.
- van de Wouw M, Walsh CJ, Vigano GMD, Lyte JM, Boehme M, Gual-Grau A, Crispie F, Walsh AM, Clarke G, Dinan TG, Cotter PD, Cryan JF (2021) Kefir ameliorates specific microbiota-gut-brain axis impairments in a mouse model relevant to autism spectrum disorder. Brain Behav Immun 97:119-134.



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