Leche de camella y autismo

Una de las terapias más chocantes en el tratamiento del autismo es el consumo de leche de camella. Se ha afirmado, sin evidencias claras que lo demuestren ni estudios correctamente realizados, que la leche cruda de camella cura algunos problemas relacionados con el autismo con beneficios que van desde la mejora del contacto visual y las habilidades motoras hasta la disminución de la inflamación, la mejora del sueño y la disminución de los problemas gastrointestinales. Aunque puede ser nutritiva como cualquier otra leche, no hay ninguna investigación científica contundente que sostenga las afirmaciones de que la leche cruda de camello es una «cura para todo» en el autismo.

La leche de camella es una más de las intervenciones dietéticas, tan frecuentes en el autismo. Otras del mismo ámbito son el consumo de leche de cabra y la supresión de todos los productos lácteos. Estas estrategias acientíficas complican la vida de las familias con autismo y tienen un coste muy superior a lo que podríamos denominar la alimentación tradicional, pero el riesgo de que provoquen un daño evidente es bajo. Un litro de leche en EEUU cuesta en estos momentos 18 euros, mientras que uno de leche de vaca cuesta 1.

Los defensores de la leche de camella sugieren que tiene propiedades antioxidantes y a los consumidores les gusta que tenga menos azúcar y colesterol que algunas opciones de leche tradicionales, así como una mayor cantidad de ciertas vitaminas y minerales. La leche de camella contiene más elementos esenciales, como Ca, Fe, Mg, Cu, Zn, K, vitamina A, vitamina B2, vitamina C y vitamina E, que la leche de otros animales herbívoros. Además, la leche de camello carece de beta-lactoglobulina y una «nueva» beta-caseína, dos ingredientes que son componentes de la leche de vaca y causan alergias. Según sus defensores, la leche de camello incluye diferentes biomoléculas preventivas con características antimicrobianas, antivirales e inmunológicas. Contiene moléculas proteicas antiinflamatorias y anticuerpos que ayudan, según sus promotores, a aliviar síntomas autistas primarios específicos. Estos anticuerpos tienen características estructurales particulares, son solo una décima parte del tamaño de los anticuerpos humanos, con mejor penetración en los tejidos y epítopos ocultos. Estas características pueden ayudar a evitar infecciones y proporcionar beneficios potenciales.

Hay datos que sugieren mejoras en los niños con autismo tras el consumo de leche de camella, pero esos estudios son muy limitados, con pocos casos y a menudo mal ejecutados. Otro factor de preocupación son los productos que sirven para cosas muy diferentes. Además de para el autismo, según Gader et al. (2016), la leche de camella reduce el riesgo de cáncer, según Bashir y Al-Ayadhi (2014) es eficaz para la diabetes y la hepatitis. Si algo me dicen que sirve para el autismo, para el cáncer, para el autismo y para la diabetes se me encienden todas las alarmas pues son patologías que no coinciden ni en la genética, ni en la evolución, ni en los mecanismos moleculares de actuación.

Un estudio de Al-Awadhi et al. (2015) sugiere que las enzimas antioxidantes y las moléculas antioxidantes no enzimáticas que se encuentran en la leche de camella podrían ayudar a mejorar los comportamientos típicos del TEA. Se necesitan investigaciones a gran escala centradas en las dosis para verificar el impacto de la leche de camello en los parámetros de estrés oxidativo y los comportamientos ligados al autismo del autismo y ver si hay cambios positivos en todos, una parte o ninguno de los niños con autismo. Dicen, algo que no he podido comprobar, que se parece más a la leche materna y que es menos alergénica por la que se da en Oriente Medio a niños que no disponen de lactancia natural.

La leche cruda de camella también tiene riesgos, por la presencia de microorganismos patógenos. Los análisis realizados en leche cruda de camella en distintos países donde es relativamente común incluyendo Marruecos, Arabia Saudí, Kenia, Sudán y Egipto encontraron además de coliformes y psicrótrofos, Staphylococcus aureus, B. cereus, Salmonella y Listeria spp, microorganismos potencialmente peligrosos. La pasteurización de la leche cruda conduce a una reducción significativa de los coliformes. El consumo de leche cruda es un riesgo del que la ciencia, gracias a Louis Pasteur, nos protege y que la estupidez y el sectarismo vuelven a poner sobre la mesa. Algunos parece que echan de menos la Edad Media y los ataúdes blancos.

Hay unos pocos artículo en la bibliografía científica sobre leche de cabra y autismo (Al-Ayadhi y Elamin, 2013; Al-Ayadhi et al, 2015; Adams, 2013, Bashir y Al-Ayadhi, 2014; Kandeel y El-Debb, 2022). Estas publicaciones indican que la leche de camella puede ser una terapia potencial como antioxidante en el TEA.  Bashir y Al-Ayadhi han encontrado que el consumo durante dos semanas de 500 ml de leche cruda de camella generaba una mejoría de los síntomas de autismo según la escala CARS (childhood autism rating scale), pero no se veían esas mejorías con leche pasteurizada ni con un placebo.

El artículo de Kandeel y El-Deeb fue retirado por la editorial Hindawi por no tener «confianza en la integridad del contenido del artículo y, por lo tanto, no podemos garantizar su fiabilidad». Retirar un artículo es uno de los procesos más graves en la ciencia e indica normalmente un fraude. Christina Adams publicó un informe de paciente en el que solo se incluía un caso, su hijo, sin ningún tipo de control y señalaba una «súbita mejoría» tras el consumo diario de media taza de leche de camella. Es necesario mencionar que este muchacho también recibía de 35 a 40 horas semanales de terapia intensiva individualizada ABA en su hogar, 3 horas semanales de terapia del habla individualizada y 2 horas semanales de terapia ocupacional. Su dieta era libre de gluten y caseína durante 2 años, con un consumo limitado de azúcar, levadura y frutos secos. Las medicaciones que recibía incluían varios antivirales (famciclovir, valaciclovir), antifúngicos (nistatina, ketoconazol, anfotericina B), inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS; citalopram, escitalopram) y medicamentos para reducir la presión arterial (guanfacina). Quiero decir que eran muchos factores y no está claro que la supuesta mejoría se debiera a la leche de camella y no a cualquier otra variable.

Desde que he empezado esta serie de artículos sobre tratamientos del autismo mi preocupación es si estaré teniendo un efecto contrario al buscado. Intento alertar a las familias sobre tratamientos acientíficos y a menudo peligrosos, intento avisarles para que sean prudentes y no tiren su dinero o se lo den a desalmados que hacen negocio con su situación. A pesar de ello, unos comentarios habituales en los artículos han sido ¿dónde puedo conseguir ese tratamiento. Ojalá no me pase lo mismo con la leche de camella. Yo al menos no se la daría a mis hijos, pero siempre entiendo la preocupación de las familias y el deseo de algo que mejore su situación.

 

Para leer más:

  • Adams CM (2013) Patient report: autism spectrum disorder treated with camel milk. Glob Adv Health Med 2(6):78-80.
  • Al-Ayadhi LY, Elamin NE (2013) Camel Milk as a Potential Therapy as an Antioxidant in Autism Spectrum Disorder (ASD). Evid Based Complement Alternat Med 2013: 602834.
  • Al-Ayadhi LY, Halepoto DM, Al-Dress AM, Mitwali Y, Zainah R (2015) Behavioral Benefits of Camel Milk in Subjects with Autism Spectrum Disorder. J Coll Physicians Surg Pak 25(11): 819-223.
  • Bashir S, Al-Ayadhi L (2014) Effect of camel milk on thymus and activation-regulated chemokine in autistic children: double-blind study. Pediatr Res 75: 559–563.
  • Kandeel M, El-Deeb W (2022) The Application of Natural Camel Milk Products to Treat Autism-Spectrum Disorders: Risk Assessment and Meta-Analysis of Randomized Clinical Trials. Bioinorg Chem Appl 2022: 6422208.
  • Kandeel M, Morsy MA, Al Khodair KM, Alhojaily S (2024) Meta-analysis of the efficacy of camel milk consumption for improving autism symptoms in children in randomized clinical trials. Open Vet J 14(9): 2441-2452.

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Comentarios

Una respuesta a «Leche de camella y autismo»

  1. Avatar de ÁNGELES GARCÍA DEL RIO
    ÁNGELES GARCÍA DEL RIO

    Recoges lo que se comenta, pero adviertes de la poca fiabilidad cientifica de ello. Para mi, es un NO a todos esta gente sin escrúpulos que saben que habrá padres que se agarren a un clavo ardiendo.
    Gracias

Gracias por comentar con el fin de mejorar

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