Desarrollo motor y riesgo de autismo

Sofie Weber Pant y su grupo de Dinamarca han examinado si los problemas de desarrollo motor en la infancia temprana permiten predecir trastornos mentales más adelante, teniendo en cuenta una amplia gama de posibles variables que podrían afectar a esta asociación.

Este estudio longitudinal incluyó una población no seleccionada de 33 238 niños recién nacidos en el área de Copenhague, Dinamarca. Los datos sobre la variable de predicción, los problemas de desarrollo motor a los 8-10 meses de edad, se obtuvieron a partir de la evaluación sistemática del desarrollo motor del niño por parte de las enfermeras comunitarias durante una visita domiciliaria y se almacenaron en la Base de Datos de Salud Infantil. Los datos sobre el otro factor de la educación, los trastornos mentales diagnosticados antes de los 8 años, se obtuvieron del Registro Nacional Danés de Pacientes. Las posibles variables de confusión, las que podrían afectar a esta asociación, se obtuvieron de la Base de Datos de Salud Infantil, el Registro Nacional de Nacimientos y el Sistema de Registro Civil.

La prevalencia de los problemas de desarrollo motor a los 8-10 meses de edad fue del 19,3%; la incidencia de cualquier trastorno mental diagnosticado desde los 11 meses de edad hasta el octavo cumpleaños fue del 4,0%. Los problemas de desarrollo motor se asociaron a un mayor riesgo de ser diagnosticado de un trastorno mental antes de cumplir los 8 años, con una AOR (adjusted odd ratio) de 1,47 (1,29-1,67). Los problemas de desarrollo motor se asociaron con posteriores trastornos del neurodesarrollo, AOR 1,77 (1,52-2,06), en particular con trastorno del espectro autista, AOR 1,63 (1,31-2,03), trastorno de hiperactividad/déficit de atención, AOR 1,29 (1,03-1,61) y discapacidad intelectual, AOR 3,28 (2,39-4,49).

La principal conclusión es que los problemas de desarrollo motor ya a los 8-10 meses de edad son predictivos de trastornos del neurodesarrollo antes del 8º cumpleaños. Los resultados exigen atención clínica y más investigación sobre forma de prevenir estos problemas de salud en la atención sanitaria infantil.

Se han realizado varios meta-análisis sobre la suplementación con aceite de pescado durante la lactancia. No encontraron ningún efecto beneficioso de la suplementación con ácidos grasos omega-3 durante la lactancia en la capacidad de resolución de problemas, la inteligencia, el desarrollo socioemocional o psicomotor, la agudeza visual, el crecimiento o el desarrollo del lenguaje, el rendimiento académico, los riesgos de trastorno por déficit de atención, el trastorno por déficit de atención/hiperactividad, , la ansiedad o la depresión de los niños y tampoco ni en el desarrollo motor ni en el trastorno del espectro autista.

 

 

Para leer más:

  • Pant SW, Skovgaard AM, Ammitzbøll J, Holstein BE, Pedersen TP (2022) Motor development problems in infancy predict mental disorders in childhood: a longitudinal cohort study. Eur J Pediatr doi: 10.1007/s00431-022-04462-3.

Autor: José R. Alonso

Neurobiólogo. Catedrático de la Universidad de Salamanca. Escritor.

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