Hipotiroidismo y autismo

La producción científica es cuantiosa, compleja y, a veces, contradictoria. Es cuantiosa porque cada año de un tema determinado se publican cientos o miles de artículos. En el 2020, se han publicado 6435 artículos que tratan de autismo. Es compleja porque los científicos escribimos en una jerga especial, usando una terminología muy especializada y dirigida a personas que tienen una formación parecida a la nuestra. El lenguaje científico no es fácilmente comprensible para una persona culta con una formación diferente. Y contradictoria porque a veces los resultados de un estudio no coinciden con los de otro. En ocasiones simplemente porque la ciencia ha avanzado, en otros porque la metodología es diferente, en algunos casos porque la población diana presenta diferencias, en otros porque diferentes autores interpretan resultados similares de forma distinta, finalmente, a veces hay errores. En esas circunstancias no es de extrañar que se dé importancia a estudios que revisan decenas o cientos de artículos sobre un tema concreto, las llamadas revisiones y también a los estudios que analizan las publicaciones sobre un tema, revisan sus datos y su metodología e intentan llegar a una conclusión. Entre estos estudios secundarios están los llamados metaanálisis. Ge y su grupo han realizado un metaanálisis sobre las alteraciones del tiroides de la madre durante el embarazo y los riesgos de que esos niños nazcan con alguna condición o algún problema del neurodesarrollo.

La disfunción tiroidea es uno de los trastornos endocrinos más frecuentes durante el embarazo. El hipertiroidismo se produce en alrededor del 0,2% de las mujeres embarazadas, siendo la enfermedad de Graves la principal causa subyacente. La enfermedad de Graves es una patología autoinmune y entre sus principales síntomas están la irritabilidad, la debilidad muscular, los problemas para dormir, las palpitaciones, la poca tolerancia al calor, diarreas y pérdida de peso involuntaria. Otros síntomas pueden incluir engrosamiento de la piel de las espinillas, conocido como mixedema pretibial, y abultamiento de los ojos, una condición causada por la oftalmopatía de Graves. Alrededor del 25 al 80% de las personas con esta enfermedad desarrollan problemas oculares. El hipertiroidismo materno se asocia con efectos adversos graves tanto para la madre como para el feto, incluyendo preeclampsia, parto prematuro, insuficiencia cardíaca y retraso del crecimiento intrauterino.  

Por su parte, la incidencia del hipotiroidismo en el embarazo se estima entre el 0,3% y el 3%, y es particularmente común en regiones con deficiencia de yodo. El hipotiroidismo materno se asocia con un mayor riesgo de retraso en el crecimiento intrauterino, aborto, preeclampsia, abrupción de la placenta y muerte fetal.

Además de hipertiroidismo o hipotiroidismo, hasta un 18% de las mujeres embarazadas dan positivo para el anticuerpo de peroxidasa de la tiroides (TPO-Ab) o el anticuerpo de la tiroglobulina (TgAb) lo que indica cierta anomalía de la tiroides materna y un posible efecto desfavorable en el desarrollo del feto. Así pues, mantener un estado normal de la tiroides en el embarazo es importante tanto para la madre como para el niño.

 

El crecimiento y el desarrollo del feto dependen totalmente de las hormonas tiroideas maternas hasta el inicio de la función tiroidea del feto, algo que sucede en torno a la mitad de la gestación. Por lo tanto, la transferencia de hormonas tiroideas para el feto en desarrollo es crítica durante la etapa temprana del embarazo. La llamada hipótesis de la programación fetal sugiere que la disfunción tiroidea materna puede perturbar el desarrollo cerebral del feto y conducir a la posterior aparición de trastornos del neurodesarrollo durante la infancia de la descendencia. Esto ha animado a investigar la posible asociación entre la disfunción tiroidea materna durante el embarazo y el efecto sobre la salud a largo plazo de la descendencia.

En el metaanálisis, los investigadores identificaron 29 artículos elegibles y encontraron una asociación entre el hipertiroidismo materno y el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) (OR: 1,18; IC del 95%: 1,04-1,34, I2 = 0%) y la epilepsia (OR: 1,19; IC del 95%: 1,08-1. 31, I2 = 0%) en la descendencia; así como una asociación del hipotiroidismo materno con un mayor riesgo de TDAH (OR: 1,14, IC del 95%: 1,03-1,26, I2 = 25%), trastorno del espectro autista (OR: 1,41, IC del 95%: 1,05-1,90, I2 = 63%) y epilepsia (OR: 1,21, IC del 95%: 1,06-1,39, I2 = 0%) en la descendencia.

La conclusión es que la medición rutinaria y el tratamiento oportuno de la función tiroidea deben ser considerados necesarios para las mujeres embarazadas y que el hipotiroidismo materno es otro de los factores de riesgo ambiental para el desarrollo posterior de un TEA.

Para leer más:

  • Ge GM, Leung MTY, Man KKC, Leung WC, Ip P, Li GHY, Wong ICK, Kung AWC, Cheung CL (2020) Maternal Thyroid Dysfunction During Pregnancy and the Risk of Adverse Outcomes in the Offspring: A Systematic Review and Meta-Analysis. J Clin Endocrinol Metab 105(12):dgaa555.

Autor: José R. Alonso

Neurobiólogo. Catedrático de la Universidad de Salamanca. Escritor.

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