Primer caso documentado de autismo

Aunque hay casos anteriores en los que se sospecha que una persona tenía autismo, como Fray Junípero,  Rab Houston y Uta Frith publicaron un libro sobre Hugh Blair de Borgue, un aristócrata y terrateniente escocés del siglo XVIII que según estos autores tenía autismo y de cuyas características aportaban evidencia documental. Lo que nos ha llegado es el expediente de su anulación matrimonial presentado ante la Corte de Comisarios de Edimburgo, un tribunal con jurisdicción exclusiva en matrimonios, divorcios y bastardías. El pleito fue presentado por su hermano pequeño John, que unos años antes, en 1737 se había convertido en su guardián legal. El origen de la demanda, juzgada en 1748, era intentar anular el matrimonio que Hugh Blair había contraído en 1746 con Nicholas Mitchell, la hija de un cirujano, un puesto que entonces tenía muy poco prestigio.

La documentación es importante, con unas 100 000 palabras que recogen los testimonios de 29 testigos, 21 hombres y 8 mujeres. El pleito, Blair contra Blair, pone de manifiesto una grave trifulca familiar. El padre había fallecido dos décadas antes, el hermano menor había intentado golpear a la madre y Hugh la había defendido. Posteriormente, la madre había concertado el matrimonio de Hugh con el desacuerdo de su hermano pequeño y tutor legal.

John Blair, que probablemente quería evitar el nacimiento de un heredero legítimo que competiría con él por la herencia de las propiedades y el título nobiliario de su hermano mayor, argumentaba que la historia personal de Hugh demostraba su incompetencia mental. La solicitud de anulación de los esponsales se justificaba con el argumento de que Hugh Blair era un «idiota». Tenemos que entender idiota no como un insulto, sino –en palabras del historiador Martin Halliwell- como un repositorio simbólico para aquello que desafía su categorización; es decir, un cajón de sastre para todo aquel que era diferente a los demás. Ese «idios» griego es la misma raíz etimológica que en idiosincrasia e idioma, algo personal, peculiar, diferente, propio.

Los testigos hacen una imagen bastante detallada de Hugh Blair. Vivía con su familia y era capaz de llevar a cabo tareas básicas como vestirse y alimentarse. Por otro lado, no tenía interés en conversar ni en la amistad y le gustaba vivir siguiendo rutinas estrictas. Según se cuenta en el informe su comportamiento era claramente peculiar desde la infancia y coleccionaba pelucas, plumas de pájaros y trozos de tela. A sus treinta y tantos años siempre llevaba la misma ropa, sin atender a su limpieza o moda, que él reparaba periódicamente con parches de tela recortados de ropa que estaba perfecta, a menudo cogida sin permiso de sus dueños o estropeando algo valioso. Sus habilidades de comunicación eran limitadas y sus acciones eran inapropiadas. Dejaba que le manipulasen niños, incluso muy pequeños, de tres o cuatro años y hacía todo lo que le ordenaban. Iba y venía durante las comidas familiares, a menudo se sentaba a comer con los criados o se levantaba antes de que la comida hubiese terminado y se hubiesen dado las gracias. Muchas veces se ponía el sombrero o la peluca al revés. A menudo lavaba su peluca, la dejaba secar en una rama y se quedaba absorto durante mucho tiempo viendo el agua gotear. Recitaba el Padre nuestro y mostraba una habilidad asombrosa para repetir página tras página del catecismo, aunque sin diferenciar entre preguntas y respuestas.  A veces bailaba y se comportaba con los movimientos más inapropiados llegando al caso de exponer sus genitales si alguien le pedía que lo hiciera. No tenía problema en hablar pero a menudo simplemente repetía lo que se le había dicho. No era consciente del valor de las cosas. A menudo hacía tareas que no parecían servir ningún propósito, como recoger piedras del lecho de un arroyo, apilarlas, mover las pilas de piedras a otro sitio y luego volver a poner las piedras en el arroyo. Asistía a todos los entierros de su ciudad, incluyendo los de personas desconocidas. Visitaba a sus vecinos sin avisar y se quedaba allí ignorando sus mensajes cada vez menos sutiles que le consideraban un maleducado, un pesado, un intruso que no era bienvenido. Socializaba con los criados, que se burlaban de él, pero no era consciente de ser el objeto de sus bromas. Demandaba disponer siempre del mismo asiento en la iglesia, realizaba una serie de actos repetitivos y mantenía de forma compulsiva una serie de objetos siempre en el mismo orden. La mayoría le consideraban «débil mental», pero otros recalcaban su excelente memoria. El informe relata también que le gustaba comer teniendo sobre sus hombros un gato con el que compartía la comida y que se quedaba ensimismado mirando durante horas como se deslizaban en el cristal las gotas de lluvia. Como en el caso de otras personas con un trastorno del neurodesarrollo, Hugh Blair de Borgue tenía fortalezas y habilidades, y otras cosas en que su desempeño era diferente o peor que el de los neurotípicos.

Los Archivos Nacionales de Escocia (CC8/6/15) conservan una copia del interrogatorio hecho a Blair el 16 de julio de 1747 a las tres de la tarde.

  • ¿Cuándo vino a la ciudad? Nickie Mitchell [el nombre de su esposa].
  • ¿Cuándo vino a Edimburgo? Sí.
  • ¿Dónde vivía antes de venir a Edimburgo? Edimburgo.
  • ¿Me oye cuando le hablo? Hablo.
  • ¿Vino a caballo o a pie desde su hacienda? A caballo.
  • ¿Hace buen tiempo o llueve? Bueno.
  • ¿Hace un buen día o un día asqueroso? Asqueroso.
  • ¿Ha cenado? Hugh Blair.
  • ¿Vive su madre? Sí.
  • ¿Vino usted del oeste o del este del país? Del este.
  • ¿Quién le hizo? Dios. Cuando le preguntaron lo mismo una segunda vez contestó Cristo. Y cuando le preguntaron la misma pregunta por tercera vez contestó Espíritu Santo.
  • ¿Qué edad tiene? Hugh Blair.
  • ¿Tiene hermanos o hermanas? Sí.
  • ¿Cuántos hermanos o hermanas tiene? Sí.
  • ¿Cuál es el nombre del ministro de su parroquia? Brown.
  • ¿Cuántos dedos tiene? Al principio no contestó, pero después se puso a contar los dedos de cada manos dos veces sin parar.
  • Cuando le pidieron que levantara su mano derecha, levantó la izquierda.
  • ¿Qué es más largo, su dedo o su pierna? Más largo.
  • ¿Es antes de mediodía o después de mediodía? Después de mediodía.
  • ¿Es antes de mediodía o después de mediodía? Antes de mediodía.
  • El susodicho Hugh Blair al serle mostrada la Biblia leyó los dos primeros versículos del Génesis y cuando le mostraron el título del Viejo Testamento y de la misma manera el del Nuevo Testamento, leyó ambos títulos y cuando le preguntaron varias veces qué libro era, masculló pero no dio ninguna respuesta articulada.
  • ¿Qué le trajo a la ciudad? Kirkcudbright. [la capital del condado donde vivía]
  • ¿Qué le trajo a Edimburgo? Sí.
  • Siéndole mostrada una guinea de oro y preguntado dos veces qué era, el contestó que “un chelín”. Al ser mostrado un chelín y preguntado qué era, contestó que “un chelín”. Y tras serle mostrado medio penique y preguntado que era contestó “medio penique”.
  • Cuando le mostraron una navaja y le preguntaron qué era, respondió que un cuchillo. Y cuando le mostraron un par de gafas y le preguntaron qué eran, contestó “vidrio”.
  • Cuando le mostraron un reloj y le preguntaron qué era, respondió: “No lo digas”.
  • ¿Cómo te llamas? Hugh Blair.
  • ¿De quién eres hijo? Sí.
  • ¿Sabes escribir? Sí.
  • Y habiéndole puesto por escrito lo siguiente: «responda a la siguiente pregunta. ¿Qué le trajo a Edimburgo?» En lugar de dar una respuesta por escrito, transcribió literalmente lo que se le había presentado.
  • Y después de haber puesto por escrito ante él lo siguiente: «no debe copiar lo que se ha puesto ante usted, sino escribir una respuesta a esta pregunta. ¿Cuál fue la razón de su llegada a Edimburgo en este momento?» En lugar de dar una respuesta por escrito, copió esto de la misma manera.
  • ******
  • ¿Está casado? Nickie Mitchell.
  • ¿Es Nicholas Mitchell su esposa? Sí.
  • ¿Es Peggy Veitch su esposa? No.
  • ¿Vive con Nickie Mitchell? No.
  • ¿Se ha acostado con Peggy Veitch? Nicholas Mitchell.
  • ¿A quién es a quién más quiere? Nickie Mitchell.
  • Uno de los jueces preguntó a Hugh Blair si se casaría con él y le respondió que sí.
  • ¿Esta viva su esposa? Esposa.
  • ¿Tiene niños? Niños. Y cuando le preguntaron por segunda vez: Sí.

Finalmente el matrimonio fue anulado por el Tribunal de comisarios de Edimburgo.

Estos casos históricos, como señala el libro de Houston y Frith, nos ayudan a reconocer al autismo, a percibir la influencia de las diferencias culturales, de época y de lugar, a ver con más claridad lo que es común y duradero frente a los aspectos locales o transitorios de esta condición. Nos muestra como siendo biológicamente lo mismo a lo largo de los siglos, las interpretaciones y cómo nos entendemos a nosotros mismos y explicamos a los que son diferentes han ido cambiando de generación en generación.

 

Para leer más:

 

Autor: José R. Alonso

Neurobiólogo. Catedrático de la Universidad de Salamanca. Escritor.

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