Nutrición y depresión

En los último años ha surgido un nuevo área de investigación conocida como psiquiatría nutricional. El postulado básico es que existe una relación entre lo que comemos y nuestro estado mental, en trastornos como por ejemplo la depresión y la ansiedad. Las primeras investigaciones han sido estudios epidemiológicos transversales donde se ve en un momento determinado cuánta gente tiene depresión y qué comen los que la tienen y los que no la tienen. De ahí se pasó a estudios longitudinales, ver la evolución de una población a lo largo del tiempo, por ejemplo qué pasa si una parte modifica su dieta y cuál es la evolución del trastorno antes y después de ese cambio. Lo más reciente son los estudios mecanísticos, donde intentamos entender el sustrato y procesos del desarrollo de una enfermedad mental, en relación con el conjunto del organismo, la microbiota y la alimentación.

La evidencia disponible sugería que la dieta puede ayudar a salir de la depresión. Sin embargo, los estudios previos tenían claras limitaciones, a menudo incluían población con depresión leve, con trastornos metabólicos o con otras condiciones somáticas y, por tanto había dudas sobre estos resultados. Dos ensayos clínicos aleatorizados recientes publicados en la revista JAMA en 2019 permiten aportar nueva luz.

El primer ensayo clínico fue realizado por Mariska Bot y colaboradores en 1025 adultos del Reino Unido, los Países Bajos, Alemania y España, que se identificaron en situación de riesgo elevado de depresión, pero que no estaban deprimidos en el momento de realizar el ensayo clínico. El estudio, que quería valorar la posible influencia positiva de suplementos nutricionales con mucha promoción a su alrededor, se ha denominado MooDFood y ha comparado diferentes estrategias nutricionales y de estilo de vida que podrían cambiar el estado de ánimo y el bienestar en personas con sobrepeso (índice de masa corporal > 25). Los suplementos nutricionales analizados fueron los ácidos grasos omega-3, el selenio, el ácido fólico y la vitamina D. La mitad del grupo recibió suplementos nutricionales diarios, mientras que la otra recibió un placebo. Además, la mitad de los participantes también recibieron una terapia psicológica y conductual diseñada para ayudarles a cambiar sus hábitos de alimentación y sus patrones dietéticos habituales. Esto incluía estrategias de aprendizaje para hacer frente al mal humor, para reducir los aperitivos y para promover una dieta saludable de estilo mediterráneo. El ensayo clínico ha puesto de manifiesto que el uso de suplementos nutricionales durante un año no genera diferencias frente a otras personas en riesgo de depresión que tomaron un placebo. Del mismo modo, las terapias de comportamiento asociadas a la comida y dirigidas a conseguir una dieta saludable tampoco conseguían prevenir la depresión.

Los coordinadores del proyecto, Marjolein Visser y Ingeborg Brouwer, de la Universidad Vrije de Amsterdam (Holanda) han llegado a tres conclusiones interesantes: Una dieta saludable, como la mediterránea, rica en frutas, verduras, cereales integrales, pescado, legumbres y aceite de oliva, y baja en carnes rojas y productos lácteos, puede reducir el riesgo de desarrollar depresión. Segundo, en personas con obesidad, la pérdida de peso puede llevar a una reducción de los síntomas depresivos. Y, en tercer lugar, la evidencia actual no apoya el uso de suplementos nutricionales para prevenir la depresión.

El segundo ensayo clínico, realizado por Ma y colaboradores y publicado en 2019 en la misma revista se centraba en personas con obesidad y depresión. La comorbilidad, sufrir las dos cosas al mismo tiempo, empeora la situación de cada enfermedad por separado y el nivel de discapacidad. La idea de este ensayo era abordar simultáneamente ambos problemas buscando perder peso y mejorar el estado de ánimo mediante un esfuerzo en colaboración. Participaron 409 adultos con índice de masa corporal superior a 30 (27 para asiáticos adultos) y con un índice de depresión igual o superior a diez en la escala 9-item Patient Health Questionnaire (PHQ-9). El tratamiento coordinado, junto con terapia psicológica y la medicación antidepresiva adecuada generó una mejora frente al grupo con el tratamiento habitual, pero las diferencias eran pequeñas y su significado clínico incierto.

 

Referencias:

  • Bot M, Brouwer IA, Roca M, Kohls E, Penninx BWJH, Watkins E, van Grootheest G, Cabout M, Hegerl U, Gili M, Owens M, Visser M; MooDFOOD Prevention Trial Investigators. (2019) Effect of Multinutrient Supplementation and Food-Related Behavioral Activation Therapy on Prevention of Major Depressive Disorder Among Overweight or Obese Adults With Subsyndromal Depressive Symptoms: The MooDFOOD Randomized Clinical Trial. JAMA 321(9): 858-868.
  • Ma J, Rosas LG, Lv N, Xiao L, Snowden MB, Venditti EM, Lewis MA, Goldhaber-Fiebert JD, Lavori PW (2019) Effect of Integrated Behavioral Weight Loss Treatment and Problem-Solving Therapy on Body Mass Index and Depressive Symptoms Among Patients With Obesity and Depression: The RAINBOW Randomized Clinical Trial. JAMA 321(9): 869-887.

Autor: José R. Alonso

Neurobiólogo. Catedrático de la Universidad de Salamanca. Escritor.

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