Serpientes y hadas

paris-hiltonHerpetología es la ciencia que estudia las serpientes y proviene de la palabra griega herpein ἕρπης, que significa algo que se arrastra y está escondido, como las serpientes. De esa palabra deriva herpes un nombre que hace referencia ahora a un grupo de virus y a las enfermedades que causan. Estas infecciones virales varían en su gravedad y manifestaciones según el lugar de la infección y, en muchos casos, presentan recidivas, es decir, después de haber pasado un tiempo en estado latente el virus vuelve a activarse y vuelve a generar lesiones, una faena pero un proceso muy interesante.Chromosomally-integrated-human-herpesvirus-6-red

Hay dos tipos de virus del herpes: el herpes simplex virus 1 (HSV-1) y el herpes simplex virus tipo 2 (HSV-2). El HSV-1 causa lesiones en la boca y los labios en aproximadamente el 80% de los casos y lesiones genitales en el otro 20%. Las lesiones del HSV-2 están normalmente por debajo de la cintura, en particular en los genitales y alrededor del recto. En los países desarrollados, la proporción de herpes genital debido al HSV-1 está aumentando en los últimos años en los adolescentes, alcanzando el 30-40% y se cree que es debido al incremento del sexo oral, que es visto como más normal, menos arriesgado y menos «intenso» que lo que se consideraba hace unas décadas, cuando era valorado como algo cercano a una perversión.

Herpes_labialis-redLos virus del herpes están ampliamente difundidos. Se calcula que en las personas de mediana edad, digamos la mía, el HSV-1 está presente en dos tercios (67%) de ellos y el HSV-2 en una cuarta parte (25%). Los efectos de la infección por el virus pueden ser desde leves (calenturas en los labios), medios (herpes bucal o gingivostomatitis, herpes genital) o graves (queratoconjuntivitis o herpes ocular; encefalitis herpética o herpes cerebral; herpes neonatal).

La señal más normal del herpes más común son las ampollas en la piel de los labios que generan una lesión que normalmente cicatriza sin dejar rastro. Aunque no se supo que era un virus hasta los años 1940, el herpes se conoce desde hace más de dos milenios. tiberius_marbleEl emperador Tiberio prohibió los besos en Roma durante un tiempo por el enorme número de personas con calenturas por la Ciudad Eterna. En el siglo XVIII era tan común entre las prostitutas que lo llegaron a clasificar como «una enfermedad vocacional de las mujeres», una especie de patología laboral. Incluso Shakespeare habla en Romeo y Julieta de estas llagas alrededor de la boca causadas por la reina Mab, un hada diminuta. En el acto 1º, escena IV Mercutio le dice a Romeo:

De tal suerte galopa tras la noche
por los cerebros de los enamorados, que sueñan con el amor,
y por cortesanas rodillas, que sueñan súbitas finezas;
y por los dedos del abogado que sueña en sus minutas;
y por los labios de mujer que sueñan con los besos,
labios que la airada Mab condena poblándolos de llagas
por infectar sus alientos con el dulzor del almíbar.

Las calenturas aparecen de dos a veinte días después del contacto con el virus y normalmente duran poco más de una semana pero el virus queda escondido en el cuerpo por un período de latencia, que puede durar semanas, meses o años tras el que vuelve a generar un nuevo período de actividad. Con el tempo, las recidivas son menos frecuentes y menos aparatosas.

Curiosamente para una enfermedad descrita en la antigua Roma, un artículo publicado en el New England Journal of Medicine en 1964, describió un nuevo tipo de infección por el HSV-1, el herpes gladiatorum o herpes de los gladiadores. No es que en el siglo XX hubiesen regresado los combates públicos del Coliseo sino que en un campeonato de lucha greco-romana celebrado en Estados Unidos, distintos deportistas se contagiaron de herpes por el contacto piel a piel. herpes_gladiatorumLa infección por el HSV requiere que haya alguna pequeña herida en la piel, si está intacta, el virus no consigue atravesarla. Parece que en el esfuerzo del combate, los luchadores se hacen pequeñas grietas en la piel, vía que es aprovechada por el herpes. En una concentración intensiva de cuatro semanas para luchadores de institutos de enseñanza secundaria, 60 de 175 terminaron con un herpes, en un 73% con lesiones en la cabeza, un 42% en las extremidades y un 28% en el tronco. Si el problema es causado por las fisuras de la piel, lo más lógico es pensar que los que tienen combates más duros tienen más riesgo y así fue: entre los pesos ligeros se infectó un 25% de los luchadores pero el porcentaje subió al 67% entre los pesos pesados. Entre los factores que se han estudiado en los años siguientes han sido las equipaciones, las mezclas de poliéster y algodón son más abrasivas que las que son algodón 100%, las colchonetas (no esta claro que sean una vía de contagio pero el virus sobrevive más tiempo fuera del cuerpo si hay humedad) y la presencia de infecciones previas (los luchadores son ahora examinados antes de iniciar un campeonato.

El herpes es un virus neurotrópico, es decir que tiene una afinidad especial por las neuronas. Entra por las terminaciones nerviosas en la piel y se mueve hasta el cuerpo de la neurona sensorial situada en un ganglio. life cycleAllí se queda en estado latente hasta que es reactivado. Debido a ese escondite en unas células que no se recambian, el HSV nunca es eliminado del cuerpo. No están claros cuáles son los elementos que desencadenan la reactivación del herpes pero entre ellos están los golpes, el estrés y una situación comprometida del sistema inmune. Por eso, las personas que tienen el sistema inmunitario inmaduro o deprimido como los bebés, las personas que han recibido un trasplante o los enfermos de SIDA pueden tener complicaciones graves a causa de una infección con herpes, que normalmente sería un problema leve.

Dentro de los virus neurotrópicos se suele distinguir entre neuroinvasivos, que son los que solo entran en el sistema nervioso, sin generar mucho problema, y neurovirulentos que son los que son capaces de causar una enfermedad en el encéfalo, la médula o el sistema nervioso periférico, un daño que puede ser mortal. Entre los virus neurotrópicos están el de la polio, el de la rabia, la encefalitis japonesa, el sarampión, o el del SIDA, entre otros.

El mecanismo por el que el virus consigue ir al extremo del axón, la larga expansión de la neurona que inerva la piel para generar una recidiva, es espectacular. La infección por el herpesvirus de una neurona genera un incremento en su actividad, un aumento en los niveles intracelulares de calcio —un mensajero clave en la comunicación celular—y la detención de las mitocondrias en el axón de las neuronas.
viro-genome-HSV-1-redTras reproducirse en la neurona infectada el virus se hace con el control de las proteínas que usan las mitocondrias para moverse por la célula y las usa para desplazarse por su interior y extenderse hasta el extremo de las prolongaciones neuronales, tanto presinápticas como postsinápticas. De esta manera, los virus pasan con más facilidad a otras neuronas y extienden la infección.

El organismo, a su vez, también se defiende del virus. Cuando el virus infecta una neurona, ésta se defiende envolviendo el genoma del virus en una estructura que bloquea la expresión de sus genes. El virus se escapa, no obstante, de esta camisa de fuerza química, secuestrando algunas de las propias enzimas de la célula infectada para liberarse de estos bloqueos. Una vez suelto, el virus organiza su replicación —hacer múltiples copias de sí mismo— y su dispersiónenquist_MolBio_Enquist_HSV_Fig7_575.

Thomas Kristie de los Institutos Nacionales de la Salud y sus colegas han desarrollado un fármaco que inhibe las enzimas que el virus utiliza para liberarse y hace que las mitocondrias sean menos sensible al calcio por lo que los virus no se movilizan con tanta rapidez ni con tanta facilidad. El resultado es que queda silente: no ha desaparecido pero tampoco es capaz de volver a reactivarse. Existe la esperanza de que este sistema, inhibir la enzima que el virus utiliza para zafarse del control de la propia célula, puede servir de estrategia para otros virus que funcionan de modo similar, tal como el VIH, dando lugar a una nueva generación de antivirales.

stamp2-1423746c-redSegún Shakespeare, la reina Mab, personaje probablemente tomado del folklore inglés o irlandés es un hada que entra en su diminuta carroza por la nariz hasta alcanzar el cerebro de las personas que duermen haciendo que tengan sueños en los que sus esperanzas se cumplen. Podríamos decir, por tanto, que es un hada neurotrópica y neuroinvasiva pero no neurovirulenta.

 

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Autor: José R. Alonso

Neurobiólogo. Catedrático de la Universidad de Salamanca. Escritor.

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