Autoanticuerpos y autismo

800px-Antibody_IgG2Un anticuerpo es una proteína que  produce nuestro organismo como defensa contra una sustancia extraña llamada antígeno. El organismo reconoce algo ajeno, puede ser procedente de una bacteria, un trasplante, un virus y sintetiza anticuerpos. Los anticuerpos reconocen específicamente los antígenos, se unen a ellos y luego células de nuestro cuerpo reconocen los complejos antígeno-anticuerpo y los destruyen.  A veces el organismo se equivoca y genera anticuerpos contra antígenos propios, se llaman autoanticuerpos y esto produce lo que se llaman enfermedades autoinmunes, algunas de las cuales son muy graves. Un número significativo de casos de autismo podría ser causado por la producción por parte de la madre de anticuerpos que reaccionarían contra antígenos del cerebro del feto en desarrollo durante el embarazo. Se denomina en inglés “MAR-autism” o autismo Relacionado con Autoanticuerpos Maternos”

Primero se vio que algunas madres de niños con TEA, y solo ellas, presentan en su sangre anticuerpos contra unos antígenos determinados. Después se vio que la presencia de esos anticuerpos va unida a una mayor gravedad de los problemas de lenguaje, mayor irritabilidad y más frecuencia de comportamientos de autoagresión en su hijo. También se vio que una variante genética materna está asociada a estos anticuerpos maternos, es decir algunas mujeres tendrían propensión a fabricar unos anticuerpos que van a actuar contra el desarrollo fetal normal del niño.

Durante el embarazo se transfieren anticuerpos (IgG) de la madre al feto: se pueden detectar en la circulación fetal a las 13 semanas, a las 30 semanas la concentración es la mitad de la de la madre y en el momento del nacimiento supera incluso a la de la madre. La barrera hematoencefálica del feto cambia durante su desarrollo y es permisiva a estos anticuerpos IgG, es decir son capaces de atravesarla y alcanzar el cerebro del feto en desarrollo. Estudios en roedores han demostrado que se producen cambios en el comportamiento que recuerdan a los TEA cuando se exponen animales preñados a autoanticuerpos humanos transferidos desde madres, cosa que no sucede si se cogen de una persona que no tenga estos anticuerpos. En monos tratados con estos anticuerpos humanos también se han visto cambios en el volumen cerebral y trastornos en el comportamiento.

Las dianas del cerebro fetal, los antígenos a los que se unen estos anticuerpos han sido identificados: son proteínas de nombres raros como las lactato deshidrogenasa A y B, cipina, fosfoproteína 1 inducida por el estrés, proteínas mediadoras de la respuesta a colapsina 1 y 2 y proteína de unión a caja Y. Un 23% de las madres de niños con TEA presentaban reactividad a combinaciones específicas de estos antígenos, algo que solo sucedía en el 0,67% de los controles (una madre de 149, que además tenía un hijo con un trastorno de hiperactividad con déficit de atención, un problema frecuentemente unido al autismo). Por otro lado, los hijos de ese 23% de madres tenían una frecuencia mayor de comportamientos estereotípicos frente a las madres de niños con TEA que no tuvieran estos anticuerpos. Hay otras evidencias que indican problemas inmunitarios en las madres de niños con TEA como infecciones o una desregulación en la señalización por citoquinas.

Algunas conclusiones de este estudio:

  • Empezamos a disponer de biomarcadores, los anticuerpos maternos en este caso, que nos pueden ayudar a detectar algunos casos de autismo muy pronto.
  • Los anticuerpos de la madre uniéndose a proteínas del cerebro fetal pueden generar distorsiones en la bioquímica y la función cerebral antes de que el niño nazca.
  • Las alteraciones en el desarrollo cerebral fetal pueden llevar a comportamientos anómalos según ese niño va creciendo.
  • Podemos explicar una parte significativa de los casos de autismo como un problema autoinmune de anticuerpos maternos interfiriendo con el desarrollo fetal del hijo.
  • El origen de la respuesta autoinmune podría estar relacionada con una infección durante el embarazo de la madre o la exposición a alguna sustancia química que generase una respuesta equivocada en el sistema inmunitario de la madre.

Algunas consideraciones:

  1. Estos son estudios preliminares que será necesario confirmar con más investigaciones.
  2. Los investigadores pueden tener lo que se denomina conflicto de intereses pues quieren fabricar y vender kits de detección temprana de autoanticuerpos maternos. Es comprensible y los investigadores honestos siempre explicitan estos posibles conflictos para que seamos especialmente cautos.
  3. No hay nada que la madre haya hecho que le adjudique una culpabilidad en el autismo de su hijo. Nada.
  4. La detección precoz de posibles marcadores de autismo puede llevar a un aumento de las interrupciones voluntarias del embarazo.
  5. Confirmada la presencia en la madre de estos anticuerpos, se pueden diseñar estrategias médicas para reducir la exposición a ellos del cerebro fetal durante el embarazo.

 

Para leer más:

Autor: José R. Alonso

Neurobiólogo. Catedrático de la Universidad de Salamanca. Escritor.

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