Sarín y alzheimer

imageMain_30_460Se piensa que en la Edad de Piedra, algunos cazadores y guerreros colocaban en la punta de sus flechas o en sus dardos venenos de serpientes o de anfibios tal como hacen indígenas actuales en la Cuenca del Amazonas. Fueron quizá las primeras armas neurotóxicas de la historia. Su uso masivo tuvo lugar en el siglo XX, el siglo donde la maldad alcanzó un desarrollo industrial y la ética fue barrida como en ninguna otra época de la Historia. Poison_gas_attackEl 22 de abril de 1915, en plena I Guerra Mundial, el ejército alemán liberó en las campas de Bélgica 150 toneladas de gas mostaza. Unos 5.000 soldados aliados murieron o quedaron fuera de combate por la inhalación del gas. Desde entonces, las máscaras de gas se convirtieron en parte del equipo básico de todos los ejércitos y las principales potencias investigaron,  fabricaron y almacenaron distintos tipos de productos tóxicos.

IG-Farbenwerke AuschwitzEl sarín fue descubierto en 1937 por un grupo de científicos de IG Farben, el gigante químico que usó prisioneros esclavos durante la II Guerra Mundial, mientras buscaban insecticidas que tuvieran más potencia que los entonces disponibles. El nuevo producto fue denominado sarín en honor de varios de sus descubridores: Schrader, Ambros, Rüdiger y Von der Linde. Es un líquido sin color y sin olor clasificado como arma química debido a su brutal potencia como agente neurotóxico.

Comenzada la II Guerra Mundial, la Oficina de Armamento del ejército alemán vio las posibilidades militares del nuevo tóxico y ordenó su producción en masa. Se construyeron plantas piloto y se probó su liberación en proyectiles de artillería pero no se llegó a utilizar militarmente por miedo a las probables represalias por parte de los ejércitos aliados. Tras el final de la guerra y el inicio de la guerra fría, la OTAN lo incluyó en su arsenal químico estratégico y tanto la Unión Soviética como los Estados Unidos procedieron a su fabricación a gran escala. 1280px-Demonstration_cluster_bombA los pocos años cesó su producción, no porque la sensatez hubiese prevalecido sino porque ya había suficientes toneladas almacenadas en los arsenales. Afortunadamente, en 1993 la Convención sobre Armas Químicas de las Naciones Unidos estableció un tratado que prohibía la producción y almacenamiento de muchos tipos de productos tóxicos incluido el sarín, iniciándose su destrucción controlada en abril de 2007. Sin embargo, y debería ser un mensaje de alerta, no fueron las grandes potencias las que emplearon finalmente este arma química sino países en desarrollo y grupos terroristas.

Chemical_weapons_Halabja_Iraq_March_1988En marzo de 1988, Saddam Hussein empleó el sarín contra la población civil en la ciudad de Halabja, de población kurda. Cinco mil personas murieron. Un mes después, usó sarín cuatro veces contra tropas iraníes al final de la guerra irano-iraquí. En 1994 el grupo Aum Shinrikyo liberó una forma impura de sarín en Matsumoto, Nagano. Murieron ocho personas y fueron afectadas unas 200 más. Un año más tarde, la misma secta realizó varios ataques con sarín en el metro de Tokio. Murieron trece personas y unas 5.500 fueron afectadas por el tóxico. Aum Shinrikyo (“Aum” es una sílaba sagrada que se canta en los rezos hinduistas y budistas; “Shinrikyo” significa la verdad suprema) es una secta especialmente extendida en Japón (donde ha cambiado su nombre a Aleph) y en Rusia. images (1)Este grupo recluta jóvenes universitarios, especialmente en disciplinas científicas y técnicas, con la promesa de una iluminación, de un crecimiento espiritual. En 1989 se produjeron asesinatos de adversarios políticos y de sus familias por métodos convencionales pero su destreza en el laboratorio y su fuerte base económica les permitieron lanzar ataques coordinados utilizando neurotóxicos. En la investigación policial se vio que los iluminados de Aum Shinrikyo habían fabricado suficiente sarín para matar a 4,2 millones de personas.  Parece que la secta piensa en poner en marcha un apocalipsis en el que, supuestamente, solo sobrevivirían sus creyentes. Un culto irracional, cruel y asesino.

ghouta_1En 2004, la insurgencia iraquí detonó una bomba que contenía precursores binarios —que se activan al mezclarse— al paso de un convoy norteamericano en Irak. La trampa no funcionó y solo dos soldados tuvieron síntomas leves de exposición al sarín. Finalmente, en 2013 se dijo que Siria tenía sarín en su arsenal temiéndose su uso en la guerra civil. Así fue. El 21 de agosto se produjo un ataque en la región de Ghouta. Fuentes médicas de la zona dijeron que los síntomas correspondían al sarín y las cifras de muertos varían según las fuentes entre 322 y 1729.  La presión internacional sobre Siria — el presidente Obama había indicado que el uso de armas químicas era una línea roja que tendría funestas consecuencias sobre el régimen de Bachar el Assad si se cruzaba— llevó a un acuerdo para la destrucción reglada de su arsenal de armas químicas.

El sarín es parte de un grupo de venenos que se denominan inhibidores de la colinesterasa. Nuestras neuronas se comunican entre sí y con los músculos a través de sustancias químicas llamadas neurotransmisores. DGI-Ill-AcetylcholinePara que el organismo funcione correctamente, la cantidad de neurotransmisor debe ser adecuada y debe ser eliminada con rapidez. Eso permite que se puedan enviar nuevos mensajes y evita que los circuitos queden bloqueados. Para ello el organismo inicia la destrucción de los neurotransmisores casi al mismo tiempo que inicia su empleo. Por eso las señales nerviosas son muy rápidas y de corta duración.

705284-fig1La acetilcolina es uno de los transmisores más importantes y es destruida por una enzima denominada acetilcolinesterasa. Los llamados agentes nerviosos como el sarín bloquean la acetilcolinesterasa, la acetilcolina no es destruida, sigue presente en la sinapsis y continúa dando su orden durante mucho más tiempo de lo que sería deseable. Por ejemplo, si el mensaje original es libera una fracción de lágrima en tu ojo porque está seco, el mensaje bajo el bloqueo de la colinesterasa se convierte en “haz que tus ojos lloren de forma incontrolada”.

En condiciones normales, los transmisores están diciendo en milisegundos lo que tiene que hacer cada músculo y cada glándula. Tras la exposición al sarín, la nariz empieza a gotear, los ojos a llorar, nuestro sistema intestinal pierde el control y empezamos a vomitar y —como dicen en mi pueblo— a irnos por la pata abajo. A continuación nos empieza a doler el pecho y la vista se vuelve borrosa, ha pasado apenas un minuto. A continuación se inician las convulsiones y llega la parálisis de los músculos que mueven los pulmones, la asfixia y la muerte.

Las personas que son expuestas a una dosis subletal pero no reciben inmediatamente un antídoto como la atropina sufren normalmente de un daño neurológico permanente. Aún así, el sarín es relativamente flojo si le comparamos con otros venenos organofosfatos como el VX. 002Éste que se supone es el principal gas de los arsenales americanos es el agente nervioso más tóxico jamás sintetizado y tiene el peligro añadido de que es persistente, el terreno donde se haya liberado permanece nocivo durante meses. El VX es el arma química que los “malos” de la película “La Roca” amenazan con disparar desde Alcatraz y detonar sobre San Francisco. Los guionistas se toman alguna licencia como dotar al gas de propiedades corrosivas, que no tiene, para que se vea la cara de una de sus víctimas fundiéndose como si no fuera suficientemente malo  morirse por asfixia, dejes encima una piltrafa como cadáver. También se ve al protagonista (Nicolas Goge) administrarse una inyección de atropina directamente en el corazón tras exponerse brevemente al VX cuando bastaría con ponerlo de forma intramuscular, en el culo, algo mucho menos efectista y con mucho menos glamour.

Los inhibidores de la colinesterasa se usan para el tratamiento de algunas enfermedades como el glaucoma. descargaLa piridostigmina, por ejemplo, se usa para tratar la debilidad muscular en la miasteria gravis. Su uso preventivo en los soldados americanos para una posible exposición al Soman —otro inhibidor de la colinesterasa usado como agente neurotóxico y parecido al sarín— se supone una de las posibles causas del llamado síndrome de la Guerra del Golfo. En la enfermedad de Alzheimer degeneran muchas neuronas colinérgicas. La caída de acetilcolina se revierte parcialmente inhibiendo la acetilcolinesterasa y haciendo que la poca acetilcolina que queda aguante más tiempo en las sinapsis. Esto ayuda a mejorar los déficits de memoria y aprendizaje en los que los circuitos colinérgicos son fundamentales. Puede ser una prueba de que no hay química buena y química mala sinos usos buenos y malos de nuestros conocimientos científicos.

 

Para leer más:

Autor: José R. Alonso

Neurobiólogo. Catedrático de la Universidad de Salamanca. Escritor.

4 comentarios en “Sarín y alzheimer”

  1. Primero, ¿cómo te da tiempo a escribir tanto?

    Segundo, me ha gustado muchisimo.

    Tercero, sobre el uso de armas químicas en la II Guerra Mundial creo que el no uso de armas químicas durante ella fue más una cuestión de suerte o tiempo que otra cosa. En el libro de Laurence Rees “El Holocausto asiático” que trata sobre la guerra en Asia, Rees recoge unas palabras de Churchill que dejan muy claro que el no uso de las armas químicas fue pura suerte…si el desembarco no hubiera ido bien es probable que las hubieran utilizado contra las ciudades alemanas.

    ” Churchill, llegó a plantearse el uso de gas venenoso contra población civil alemana, alegando que “Yo no lo utilizaría a menos que se demostrara (a) que era, para nosotros, una cuestión de vida o muerte y (b) que en nuestro caso acortaría la guerra en un año. Es una estupidez plantearse la vertiente moral de esta cuestión cuando todo el mundo lo utilizó en la última guerra sin que los moralistas o la Iglesia alzaran en ningún momento la voz. Por otro lado, en la última guerra, el bombardeo de ciudades estaba prohibido. Hoy, todo el mundo las bombardea sin problemas. Simplemente es una cuestión de cambio de moda, como sucede con las mujeres y el uso de una falda corta o larga”.

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    1. Primero. Duermo poco y dedico una cantidad imperdonablemente alta de mi tiempo libre a escribir. A cambio, disfruto un montón, conozco historias inquietantes y gente maravillosa y aprendo, que es lo que más me gusta en la vida.
      Segundo. Me da mucha alegría que te haya gustado. Al final uno escribe para que le lean, y tener lectores inteligentes y amables que te dejen unas palabras de ánimo es una gozada.
      Tercero. Está muy bien lo que nos cuentas de la II Guerra Mundial. Los nazis me dan asco pero quiero a Alemania y lo que se hizo con la población civil de Dresde o Hamburgo no es muy diferente de lo que se hizo con la de Hiroshima, Nanking o Coventry. Tengo claro cuál era mi bando pero la cita de Churchill demuestra que no fue una historia de buenos y malos sino que las cosas vergonzosas se dieron en ambos bandos aunque mucho más en uno, que organizó el Holocausto, que en el otro.
      Gracias por comentar y no dejes de hacerlo

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