El síndrome de las mujeres desesperadas

desperate-housewives-desperate-housewives-2117767-1280-1024“Mujeres desesperadas” es una serie norteamericana de televisión que mezcla comedia y drama y que fue creada por Marc Cherry, guionista y productor de algunos episodios de Las Chicas de Oro. Cherry contó en una entrevista que la inspiración para la exitosa serie de las cuatro agobiadas amigas vino del mundo real. Estaba viendo el telediario junto con su madre el verano de 2002. La noticia de portada del informativo fue que una mujer, Andrea Yates, había ahogado a sus cinco hijos en la bañera, uno tras otro, porque no soportaba el peso de la maternidad y las labores domésticas. Marc, horrorizado, comentó: ¿Te imaginas cómo debe estar de desesperada una mujer para hacer algo así? Tras unos segundos, su madre respondió “Sí. Yo lo entiendo”.

yates2Dos años más tarde, la serie iniciaba su emisión. Tras su estreno el 3 de octubre de 2004, “Mujeres desesperadas”  se convirtió en un éxito de crítica y público, realizando una sátira sofisticada del mundo moderno y contando con un grupo de actrices que hacían creíbles y potentes a sus personajes de mujeres de mediana edad rodeadas de conflictos personales, familiares, vecinales y profesionales.

El primer episodio tuvo más de 21 millones de espectadores y desde 2006 a 2012, cuando terminó su octava y última temporada, ha sido la serie de comedia con más audiencia internacional del mundo, siendo emitida en 203 países, diez más que los miembros de la ONU. Ha recibido numerosos premios (Seis premios Emmy, dos Globos de Oro y dos premios del Sindicato de Actores, tan solo en su primera temporada) y se dice que ayudó a salir del declive a la cadena ABC siendo una auténtica máquina de ganar dinero, más de cinco millones de dólares por hora de emisión.

descargaEl escenario de la serie es Wisteria Lane, una calle ficticia de Fairview, una ciudad ficticia de un estado norteamericano ficticio denominado Eagle State. La narradora en voz en off es Mary Alice Young, una vecina de la calle y amiga de las protagonistas que se suicida en el primer episodio. Las cuatro protagonistas son Teri Hatcher como Susan Mayer, Felicity Huffman como Lynette Scavo, Marcia Cross como Bree Van de Kamp, y Eva Longoria como Gabrielle Solís. La trama se desarrolla dentro y fuera de los hogares de estas mujeres que se afanan con los problemas cotidianos propios y de sus amigas, y el contraste entre el aspecto perfecto y hermoso de un barrio residencial y el lado oscuro, incluidos asesinatos y secretos temibles, que se esconde bajo esa superficie edulcorada.

“Mujeres desesperadas” ha generado un interés en la sociedad y por ende en el mundo científico sobre cómo las tensiones de la vida moderna, las expectativas insatisfechas, la difícil conciliación entre la vida familiar y profesional afectan a la salud mental de las mujeres de mediana edad en los países desarrollados. Diversos estudios han planteado si las “supermujeres” que muestran a menudo el cine y la televisión, exitosas y brillantes en el trabajo, el hogar y la cama, son un modelo veraz, sostenible y sano. desperate_housewives_wallpaper_desperate_housewives_movies_wallpaper_871En la realidad, como nos muestran a menudo Susan, Lynette, Bree y Gabrielle, las mujeres de mediana edad terminan estresadas, con sensación de fracaso, de haber renunciado a sus sueños  y de haber perdido el control de sus propias vidas. Por otro lado, el mundo parece exigirles una imagen de juventud eterna  y deben conservarse plenas de energía, belleza y sex-appeal. El conflicto entre realidad y expectativas ha generado un conjunto de señales psicológicas de alarma que ha recibido un nombre: el síndrome de las mujeres desesperadas.

Evidentemente se trata de una situación que es modulada por muchos factores de la situación familiar y social incluyendo los aspectos económicos, la presencia de pareja estable, el grado de apoyo de la pareja, el agobio de las cargas familiares, la solidaridad del grupo de amigos, el estado de salud,  o la respuesta de la gente cercana en los momentos que uno requiere apoyo y ayuda. Por poner un ejemplo, Lynette, que no ha encontrado canguro, le pide a Bree que se quede unas horas con sus hijos:

–        Por favor, escúchame. Esto es importante. Hoy tengo la posibilidad de unirme a la raza humana por unas pocas horas. Son auténticos adultos esperándome con unas margaritas. Mira, me he puesto un vestido. Y tengo maquillaje.

–        Si fuera otro día.

–        Oh, por el amor de Dios, Bree. Me he puesto medias.

Algunos artículos  valoran los incrementos de trastornos como la depresión o de problemas de comportamiento como la irritabilidad o la violencia psicológica en el hogar y otras investigaciones se han centrado en factores neurobiológicos como el impacto del síndrome premenstrual, la aparición de las migrañas, los efectos de los cambios hormonales o la insatisfacción con la vida sexual. Gabrielle le dice a John:

–       Me siento atrapada.

–       ¿Quieres que abra una ventana?

–       No, estoy hablando sobre mi vida.

–       Oh, ¿hemos terminado con los preliminares?

superwomanEl problema surge probablemente de una propuesta posmoderna que exige a la mujer que asuma simultáneamente los valores modernos y los tradicionales. El éxito profesional y los ingresos económicos dejan de ser exclusivamente masculinos pero no se descarga a la mujer de su implicación tradicional en el mantenimiento del hogar o el cuidado de la prole. A pesar del cambio en los modelos de pareja y familia y la decidida incorporación de la mujer al mercado laboral, al menos el 70% de las tareas domésticas siguen siendo realizadas por ellas y siguen siendo las principales responsables de la crianza de los hijos. Muchas mujeres asumen que “así es como debe ser” o que no hay otro remedio y que deben afrontar lo que la vida les manda a pesar de que aceptar esa situación injusta les va generando malestar y resentimiento. Cuando le dicen a Lynette que si tiene problemas en la gestión del mal humor, ella responde “Tengo cuatro hijos menores de seis años. Por supuesto que tengo problemas de gestión del mal humor.

El síndrome de las mujeres desesperadas se manifiesta de distintas maneras. Para algunas, la tensión va aumentando hasta que estalla en una explosión de lágrimas, en pegar a los niños o a su pareja o evoluciona hacia otros problemas mentales como la depresión o el deterioro de las relaciones con la pareja o con los compañeros de trabajo. Otras optan por una respuesta autolesiva como imponerse más normas a sí mismas, echarse la culpa de la situación o autocensurarse. En este sentido, se imponen un silencio que les impide comentar sus frustraciones y sus miedos porque esas quejas son vividas como el fracaso en la imagen que deben alcanzar. Desperate housewives lynette felicity huffman tomAl exteriorizar su vulnerabilidad es como que no alcanzan el nivel que se espera de ellas. Muchos de esos problemas disminuyen o desaparecen si la pareja los afronta juntos y con buen humor. Tom y Lynette tienen la siguiente conversación sobre sus cuatro hijos

–       Lynette, los chicos se están haciendo mayores y se están volviendo más listos. Pronto, se darán cuenta de que nos superan en número y entonces…

–       Estamos jodidos.

–       ¡Exacto!

beach_swimming_729-420x0Un aspecto fundamental del síndrome de las mujeres desesperadas es su manifestación como un trastorno de la alimentación. Lo sufren las mujeres de media edad que intentan estar tan delgadas como las estrellas de la publicidad, el cine o la televisión. Los expertos indican que el aspecto con el que las famosas aparecen en público, en las revistas o cuando son filmadas genera una presión sobre las mujeres de mediana edad que quisieran tener siempre un aspecto tan magnífico como el de aquellas.

Esas modelos de la farándula, como Angelina Jolie, muestran que se puede tener un aspecto sexy, una familia perfecta, hacer buenas obras, todo el dinero que alguien pueda soñar y a Brad Pitt de marido. El resultado es que la imagen de esas supermujeres de cuerpo estilizado causa un impacto negativo en la aceptación del propio cuerpo y genera un cambio patológico en la alimentación de las mujeres afectadas por este síndrome.

Mientras que antes la presión por tener el cuerpo de Barbie afectaba sobre todo a las adolescentes y mujeres en sus veintitantos, esa presión ha aumentado especialmente y se ha expandido a las mujeres que tienen edades que van de los treinta y tantos a los cincuenta y tantos. Por supuesto, no es que todas las mujeres respondan a esos arquetipos o sientan esos impulsos de la misma manera pero el número de personas afectadas ha ido en claro aumento. 

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Se supone que los trastornos de la alimentación se inician cuando un factor externo, lo que se llama un iniciador o un detonante coincide con unos factores internos que propician una vulnerabilidad. Ejemplos de esos factores externos pueden ser un comentario inoportuno de alguien sobre tu peso o tu aspecto, encontrarse con una amiga que se conserva mejor o ver una foto tuya de hace algún tiempo. Las vulnerabilidades internas son cualquier factor que haga que una persona se obsesione con su peso, su figura, cualquier componente de su aspecto físico. Los más conocidos son la poca autoestima, el creer que no puede atraer a nadie o el magnificar la importancia del atractivo físico para alcanzar la felicidad. Algunos factores de la personalidad que normalmente valoramos positivamente como la competitividad, el perfeccionismo o la fuerza de voluntad pueden convertirse en factores de riesgo que aumentan el peligro de que las personas con este síndrome tengan un trastorno alimentario.

Teenage AnorexiaLas mujeres que muestran el síndrome de las mujeres desesperadas normalmente tuvieron los primeros síntomas al acabar la adolescencia y siguen teniendo algunos problemas o experimentan una recaída después de años de estar bien.  Al llegar a la madurez, estas mujeres se ven sometidas a un torbellino de presiones y problemas: los problemas de pareja, las frustraciones personales o profesionales, los conflictos con los hijos y el desgaste que suponen, el abandono del hogar al alcanzar la madurez de esos hijos que les hace sentirse menos necesarias, los cambios de domicilio con la sensación de volver a empezar, o las presiones de los propios padres y sus problemas de salud. Todos estos factores de estrés pueden ir generando sentimientos de irritabilidad y ansiedad que terminan configurando un cuadro de síntomas que son los que definen este síndrome de las mujeres desesperadas.

Muchas mujeres son conscientes de que la imagen que nos muestran las diversas pantallas es algo ficticio, que las famosas de la televisión, bajo su aspecto natural y “casual”, llevan detrás horas de maquillaje, peluquería o gimnasio cuando no el paso por el quirófano de un buen cirujano plástico y que bajo el aspecto de tener vidas felices y plenas son frecuentes las situaciones imperfectas en las que ninguno de nosotros querríamos vernos. Es más difícil ser consciente de que esa dedicación a su aspecto conlleva una vida sacrificada que les puede privar de aspectos básicos de la vida, como salir con los amigos por miedo a caer en la tentación y saltarse la dieta, perderse el disfrute de una buena comida o una cerveza fría o arriesgarse a sufrir problemas de salud mental (depresiones, ansiedad, uso de drogas) o física (osteoporosis).

No está nada claro que este nuevo trastorno llegue a cuajar, entre otros motivos porque la serie ya dejó de emitirse y el nombre, síndrome de las mujeres desesperadas, se irá desvaneciendo poco a poco en el tiempo. Stressed-Out-Career-MomLo que sin duda permanecerá es un problema entre la imagen ideal de la mujer y la imagen real, en una sociedad donde las mujeres con sobrepeso están estigmatizadas o son invisibles y se les sigue sometiendo a una presión continua en un grado que no se aplica de igual manera a los hombres, donde la sociedad exige más y más a las mujeres sin que a cambio se les deje alcanzar la cima en las estructuras de poder económico, político o social. A veces se achaca demasiado rápido una interpretación machista pero la realidad es que las revistas de mujeres que muestran esa imagen estilizada están normalmente escritas por mujeres y dirigidas por mujeres. Al final vivimos en un modelo de sociedad donde parece que es imposible tener demasiado dinero o estar demasiado flaco.

 

Para leer más:

Autor: José R. Alonso

Neurobiólogo. Catedrático de la Universidad de Salamanca. Escritor.

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