El cerebro de la abeja Maya

maya_the_beeLa abeja Maya es la protagonista de un cuento alemán escrito por Waldemar Bonsels en 1912. Posteriormente tuvo una nueva vida como personaje de cómic y como la heroína de una serie televisiva de dibujos animados realizada por los japoneses de Nippon Animation Company. La historia de sus apariciones en pantalla no ha terminado porque está prevista la emisión próximamente de una nueva serie de animación en tres dimensiones. Libro, cómic y películas han sido traducidos a numerosos idiomas. En concreto, la serie de televisión “Las aventuras de la abeja Maya” fue doblada a 42 lenguas diferentes.

La protagonista de la serie de televisión es la propia Maya, intercambiosvirtuales.org-00003una abeja-niña que tiene diversas aventuras por el bosque en compañía de su amigo Willi, un zángano-chico tímido y miedoso y otros personajes como el saltamontes Flip, la araña Tecla, la mosca Puck, el escarabajo Kurt o el ratón Alejandro.

4228324993_68c65cf519_oEn el libro, Maya nace en una época de agitación en la colmena que se está dividiendo en dos nuevos enjambres. Es educada por su profesora, la Srta. Casandra pero a pesar de sus advertencias, cuando la reina le envía a buscar polen, Maya quiere explorar el mundo y comete el mayor crimen en su comunidad de abejas: abandonar el grupo. Maya, exiliada, se hace amiga de otros insectos y sufre innumerables peligros, algo que alcanza su clímax cuando es tomada prisionera por los avispones, los enemigos a muerte de las abejas. Maya se entera que los avispones van a atacar su antigua colmena y debe decir si vuelve, arriesgando un fuerte castigo pero salvando la colmena o simplemente alejarse y salvarse ella sola. Como es de esperar, Maya decide volver y anuncia el ataque inminente. Las abejas, ahora advertidas triunfan sobre los atacantes y salvan la colmena. Maya se convierte en una maestra, como la señorita Casandra y comparte sus conocimientos y experiencias con la siguiente generación de abejas.

El libro muestra la evolución de Maya como una niña díscola a una jovencita aventurera para terminar como una adulta plenamente incorporada a la sociedad de la colmena. Tiene algunos mensajes que podían encajar en la Alemania previa a la I Guerra Mundial en que se escribió pero que son discordantes en la actualidad. La colmena es una sociedad militarista y llena de reglas que muestra claros síntomas de racismo, xenofobia y nacionalismo. 17265290_4190004En el ataque de los avispones mueren algunos oficiales de las fuerzas armadas de las abejas que son glorificados en una épica castrense. Maya se enfada cuando un saltamontes mezcla a las abejas con las avispas y ella le tiene que explicar que no tienen nada que ver y que ésas son “una banda inútil de bandidos” sin hogar ni principios. También lo hace cuando una mosca le llama idiota a lo cual responde que le va a enseñar a “respetar a las abejas” y le amenaza con su aguijón. Un comportamiento un tanto diferente del de la dulce Maya de los dibujos animados que vimos muchos de nosotros. De hecho, en la serie de animación, el militarismo es parodiado en el ejército de hormigas, el papel de los avispones se reduce y aparece Willi, un personaje asustadizo y pacífico que no existía en el cuento original.

bee_hieroglyphic_3Las abejas han sido un símbolo de laboriosidad, esfuerzo fructífero, generosidad, altruismo  y cohesión social desde los tiempos de las pirámides. Por otro lado han sido también descalificadas como engranajes sin individualidad de un organismo colectivo: la colmena. Hay un refrán romano que resume muy bien esa idea “una apis, nulla apis” (una abeja es lo mismo que ninguna abeja). Dentro de cada abeja, su sistema nervioso se veía como una red neuronal basada en reflejos y con poco nivel de complejidad, una especie de pequeños robots inflexibles. Sin embargo, esta visión olvida que los insectos procesan información de una forma flexible para adaptarse a su ambiente. Estos invertebrados son extremadamente exitosos a lo largo de la evolución, han colonizado todos los hábitats y superan por mucho a todos los demás organismos multicelulares, tanto en números absolutos como en número de especies. La abeja melífera no muestra solo comportamientos rígidos y aprendizajes simples sino que es capaz de habilidades complejas de aprendizaje, necesarias para sus expediciones en busca de polen y néctar, para recordar lugares y para la vida compleja de una sociedad como la colmena. Esta complejidad de comportamientos implica una sofisticación de sus circuitos neuronales.

La imagen sobre la inteligencia de las abejas mejoró notablemente con los experimentos del zoólogo austriaco Karl von Frisch que fue capaz de traducir los bailes de las abejas a la entrada de la colmena donde especificaban la localización de zonas ricas en polen para informar de ello a otras abejas obreras. pioneer-2La velocidad del baile marca la distancia y su geometría con respecto a la gravedad y a la posición del sol informan de la dirección a seguir. Posteriormente se vio que esa danza era interrumpida por otra obrera si en esa mima zona había detectado un peligro como por ejemplo una araña, mostrando interacción y jerarquización de los mensajes. La vida en el interior de la colmena también nos habla de comportamientos complejos como tareas de mantenimiento del panal, zafarrancho de limpieza en la primavera, aseo mutuo entre abejas, sistemas de vigilancia contra agresores y visitantes no deseados, sistema de aire acondicionado en el que las obreras echan agua sobre el panal y baten sus alas para producir un efecto refrescante, etc. Se cree además que tienen cierta capacidad para tener consciencia de sí mismas y desde los trabajos pioneros de Von Frisch se han identificado en las abejas 60 comportamientos diferentes, incluidos seis tipos diferentes de danza, algo que contrasta con los 30 diferentes observados en conejos o con los 50 de los castores. Algunos de los comportamientos son innatos (por ejemplo, la construcción de los panales) y otros son mostrados y aprendidos de una generación a otra (el manejo de partes florales para una extracción óptima de polen y néctar)

Con respecto a sus capacidades sensoriales

  • Las abejas ven el mundo en color, distinguen formas y patrones y perciben los movimientos con una alta resolución temporal.
  • El sistema olfatorio diferencia una gran variedad de olores. Se ha pensado que el excelente olfato de las abejas  puede servir para detectar explosivos en la lucha antiterrorista y para localizar minas antipersona para una desactivación sin riesgos.
  • La percepción mecanosensorial es muy rica gracias a los miles de pelos distribuidos por todo el cuerpo y a los propioceptores internos que le dan información sobre posición o movimiento.

Estudios en abejas recopilados por David Robson han demostrado que estas pequeñas productoras de miel son capaces de funciones sofisticadas como:

  • Contar. Para eso se pone una tarjeta con un número de objetos (3 hojas) y luego se les da a elegir en un laberinto entre una zona marcada con tres limones, donde hay una recompensa y otra con un dibujo de dos limones donde no hay nada. 1-s2.0-S0262407912630206-gr1Eligen con un alto porcentaje de acierto. Pero eso sí, solo pueden contar hasta cuatro.
  • Comunicación. Las abejas informan a sus compañeras de muchos aspectos útiles para el grupo. Quizá el más conocido es la danza con la que comunican donde hay buenas zonas para recolectar comida. Algunas especies son capaces de comunicarse en la oscuridad de la colmena.
  • Reconocer rostros. Las abejas son capaces de recordar los rostros de seres humanos. Otro experimento realizado en avispas demuestra que pueden distinguir a otras avispas por sus caras.
  • Leer símbolos. Pueden por ejemplo entender el concepto de simetría. Se hace pidiéndoles que elijan entre un símbolo simétrico y uno asimétrico y responden tal como se les haya entrenado (recompensa en el simétrico o en el asimétrico). Se ha visto que pueden aprender relaciones espaciales y conceptos como arriba-abajo, izquierda-derecha o el concepto de igual-diferente.
  • Extender su aprendizaje. Si se les entrena para identificar olores que son similares, funcionan bien rápidamente cuando se les pide que identifiquen señales visuales que sean también iguales.
  • Combinar conceptos. Se vio entrenándoles para elegir entre dos formas distintas, entre colores distintos y entre disposiciones espaciales diferentes. Las abejas consiguen aplicar los conceptos aprendidos a test donde la pregunta no es ninguna de las vistas anteriormente sino un nuevo problema basado en los criterios que antes habían aprendido.
  • Navegación: Son capaces de volver a la colmena utilizando la posición del sol, la de constelaciones claves y la luz polarizada del cielo en los días nublados.
  • Comprensión de contextos variables. Tras enseñar a las abejas a seguir un símbolo en un laberinto se les puede enseñar que ese mismo signo puede tener un significado diferente en otro laberinto distinto.
  • Desarrollo de una “mirada artística”. Se puede enseñar a distinguir a las abejas entre dos artistas. QBI-beesExcerptAsí, tras un entrenamiento adecuado, una abeja puede seleccionar entre obras de Monet o de Picasso que no han visto anteriormente sobre cuáles corresponderían al artista para el que las han condicionado.
  • Metacognición. Sería la habilidad para juzgar nuestro propio razonamiento, si nos sentimos seguros sobre algo o pensamos que solo estamos siguiendo nuestro “instinto” pero sin mucha seguridad. Primero se enseña a las abejas a elegir entre dos imágenes en pruebas cada vez más difíciles. Después, se les da la opción de una salida falsa si no se quieren arriesgar a un fallo. Las abejas escapaban de los test más difíciles con más frecuencia que de los más fáciles, tomaban más tiempo para decidir en los test más difíciles y gracias a la puerta de escape tenían mejores resultados en las pruebas que realizaban, sugiriendo que habían juzgado adecuadamente si tenían posibilidades de pasar esa prueba.

imagesEs llamativo que una abeja pueda hacer esto con un cerebro que tiene unas 960.000 neuronas y que mide menos de un milímetro cúbico pero tampoco debemos sobreestimar su capacidad neuronal. De hecho parece que no tienen la capacidad de procesamiento en paralelo que tiene nuestro cerebro. Por ejemplo si se les pide buscar objetos de un color determinado en una superficie llena de ellos, van de uno en uno, tal como hacen con las flores, en vez de explorar conjuntamente una representación panorámica. Parece asimismo que tampoco pueden almacenar mucha información, por ejemplo puede enseñárseles a unir un olor determinado a un lugar concreto donde encontrarán azúcar pero por encima de dos olores y lugares, cometen demasiados fallos.  Aún así es algo realmente llamativo.

En “El origen del hombre y la selección en relación al sexo” Darwin escribió “el cerebro de una hormiga es uno de los átomos de material más maravillosos del mundo, quizá más maravilloso que el cerebro humano”. Puede ser ir demasiado lejos pero es evidente que el cerebro de los insectos como hormigas y abejas es mucho más interesante de lo que creíamos no hace mucho tiempo. Más o menos, desde la época en que la abeja Maya era una estrella de la televisión.

 

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Autor: José R. Alonso

Neurobiólogo. Catedrático de la Universidad de Salamanca. Escritor.

2 comentarios en “El cerebro de la abeja Maya”

  1. Que buen artículo JR

    Recuerdo haber leído el artículo donde especulaban con la metacognición, pero no lo conservo, ¿tendrías por ahí algún dato más que me ayude a encontrarlo?
    Gracias!

    Me gusta

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