Cerrar universidades

Una crítica general en el mundo académico es que el número de universidades en muchos países, incluyendo España y muchos países latinoamericanos, es excesivo. A eso suele seguir un comentario indicando que, por otro lado, es imposible que se cierre ninguna Universidad. ¿Por qué no? Es evidente que el impacto social es importante, es una decisión política muy difícil pero al mismo tiempo es mandar un mensaje de rigor y austeridad en una época que necesita cambios profundos y manos seguras al timón. En mi opinión, solo hay dos razones que pueden justificar el cierre de una universidad: la falta de viabilidad económica y la falta de calidad. Pero ambas razones son ciertamente posibles. El cierre temporal o definitivo de universidades ha sucedido repetidas veces a lo largo de la Historia y está sucediendo en la actualidad.

En 1791, la Asamblea Nacional francesa, en una proposición defendida por Talleyrand indica que  en defensa del progreso, las universidades deben ser cerradas y sustituidas por “écoles spéciales”, un nombre que luego se transforma a “grandes écoles”. Para muchos de aquellos revolucionarios, las universidades eran centros escolásticos, controlados y dominados por la Iglesia donde se producía una formación mediocre no basada en la razón y desajustada de las necesidades del Estado moderno. Los nuevos centros de educación superior van a construir la columna vertebral de un nuevo país, dirigir las finanzas e inversiones públicas, llevar la política del estado y defender militarmente el imperio. La recuperación de las universidades no eliminó las Grandes Écoles, que han mantenido su prestigio estos dos siglos. La influencia del estado napoleónico alcanza a otros países donde se cierran también universidades como en Alemania (Colonia o Erfurt) o en España.

Aquí, la reforma del ministro José Antonio Caballero cierra once universidades “menores”. El ministro recibe información de Balmis, responsable de una de las epopeyas más hermosas de la ciencia española, la expedición para difundir la vacuna contra la viruela, pero esa es otra historia. Sucesor de Jovellanos, envió una circular a todas las instituciones de educación superior, reclamando información exacta sobre las rentas con que contaban. De acuerdo con los informes que fue recibiendo, Caballero aplicó un criterio contundente y decidió la supresión en 1807 de todas aquellas universidades que juzgó con rentas insuficientes para mantener las enseñanzas con unos niveles mínimos de desempeño. El criterio fue si no hay dinero, no puede haber calidad. Las universidades suprimidas fueron las de Toledo, Osma, Oñate, Orihuela, Ávila, Irache, Baeza, Osuna, Almagro, Gandía y Sigüenza. Como vemos en todos los casos eran ciudades “históricas”, frecuentemente sedes episcopales, pero que ya en esos comienzos del siglo XIX no mostraban pujanza económica ni un gran desarrollo demográfico.

En un post anterior, comentaba que en Japón se ha producido recientemente el cierre de tres universidades privadas, como resultado del bajo número de estudiantes y las dificultades económicas de dichas universidades, que se declararon en bancarrota.

En otros países, como por ejemplo en los siguientes países latinoamericanos se han cerrado universidades como resultado de un proceso de evaluación sobre su calidad académica y su nivel investigador.

  • En Bolivia, la radio FM Bolivia informaba el 31 de julio de 2009 que el Ministerio de Educación había cerrado la Universidad Nuestro Pacto Internacional (UNPI) que funcionaba en los departamentos de La Paz, Santa Cruz y Chuquisaca por incumplir la normativa referente a las universidades.
  • En Ecuador, el diario Hoy indicaba que 26 universidades de un total de 68 evaluadas podrían desaparecer. Solo el 29% de las universidades del país estarían realizando investigación y tendrían buen desempeño académico. Además el presidente del Consejo Nacional de Evaluación y Acreditación (CONEA) pedía “suspender la creación de universidades durante los próximos diez años” Pocos días más tarde el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, anunció la creación de una nueva universidad sobre biodiversidad y turismo ecológico, que tendrá su sede en la selva amazónica del país. Finalmente, la Comisión de Educación de la Asamblea Nacional decidió dejar sin efecto el cierre de universidades y pidió una nueva evaluación (leer más)
  • En la República Dominicana, el 19 abril de 2010, el Diario Libre informaba que el  Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (MESCYT) había dispuesto el cierre de la Universidad Central Dominicana de Estudios Profesionales (UCDP), que llevaba 30 años funcionando, por no cumplir con los requisitos necesarios para funcionar.  La ministra de Educación Superior, Ligia Amada Melo, dijo que la decisión fue tomada luego de una evaluación dentro de un  proceso que afecta  a las 35 universidades del país. Las principales deficiencias detectadas fueron la ausencia de programas de investigación y la abundancia de profesorado a tiempo parcial o sin doctorado. Un mensaje claro y contudente, típico de doña Ligia.
  • En Panamá, el 26 de  febrero de 2010 informaba TVN Noticias que el Ministerio de Educación cerraba universidades porque no reunían los requisitos de calidad exigidos.

También se han cerrado universidades en El Salvador (Universidad Leonardo da Vinci), Chile (Universidad de la República), Uruguay (Instituto Universitario de Punta del Este), por poner algunos ejemplos de otros países.

No solo pasa en países en desarrollo. En Estados Unidos, el 11 de julio de 1996, el FBI cerraba la LaSalle University, un centro de educación superior por correspondencia  situado en Mandeville que se había  negado a solicitar la licencia estatal porque su organización madre afirmaba tener exenciones religiosas. El FBI se incautó de siete camiones de documentación y ordenadores (leer más). En la India, 44  instituciones se enfrentaban en 2010 también al hacha gubernamental, aunque varias de ellas habían presentado un recurso ante el Tribunal Supremo indicando que una vez concedida la licencia por el gobierno, no tenía derecho a revocarla antes del plazo establecido para su revisión. En febrero de 2008, la Universidad Europea de San Petersburgo, una de las universidades más prestigiosas de Rusia  fue cerrada. Según los funcionarios que dieron la orden, porque sus edificios históricos tenían riesgo de incendio. Según los propios académicos de la Universidad, la verdadera razón fue por motivos políticos, ya que la universidad estaba participando en el asesoramiento a partidos políticos y en la formación de observadores electorales  (leer más).

En España, en octubre de 2008 se detuvieron 27 personas implicadas en la venta de falsos títulos de médicos y fisioterapeutas, expedidos en universidades peruanas. los falsos títulos se conseguían por 18.000 euros y a través de dos academias situadas en Alicante y Málaga. Es evidente que no se trata en realidad de un problema del sistema universitario español pero sí un aviso de que un título puede ser un papel o puede ser mucho más y que si solo es un papel, es fácil de falsificar.

El cierre de universidades también puede tener connotaciones políticas. La rectora de la Universidad de Carabobo (Venezuela), Jessy Divo de Romero afirmó el 6 de febrero de 2010 en el Boletín Digital Universitario que el Gobierno Nacional “juega al cierra de las casas de estudios superiores al no entregarles los recursos destinados al funcionamiento, mantenimiento, inversión académica, investigación, providencias estudiantiles, entre otras partidas, que adicionalmente son insuficientes”. Recordó que, hasta ese momento, las universidades no habían recibido “ni un bolívar” del presupuesto de este año, ni tampoco el cronograma de desembolso.

Junto al cierre de universidades, está la posibilidad del cierre de facultades o el cierre de titulaciones. En Australia se hizo un informe en 2002 donde se indicaba que las 39 universidades públicas del país ofrecían más de 20.500 cursos o asignaturas que tenían una matrícula de cinco o menos estudiantes. De ellos, 4.000 tenían solo un estudiante matriculado. El Gobierno pidió medidas de racionalización del gasto. En España, el mismo tema surgió en el momento de adaptación al Espacio Europeo de Educación Superior, la presencia de titulaciones con muy pocos alumnos. Se organizaron protestas y se  hicieron acusaciones sobre un criterio economicista y mercantilista de la educación superior, sobre el desprecio a las Humanidades (donde aparecían bastantes ejemplos de titulaciones con muy poca demanda, sin que fuera exclusivo de este ámbito) o sobre la influencia de la empresa y los criterios empresariales en el ámbito académico. Quizá entre todos conseguimos hurtar el debate, al menos temporalmente, pero no por ello deja de ser necesario. La educación pública es un servicio necesario, fundamental, imprescindible, para mí el más importante junto con la sanidad, pero no aceptaríamos que se construyeran hospitales en cada pueblo ni que se mantuvieran puestos de cirujano en sitios donde nadie quiere operarse. Probablemente, el ejemplo es malo pero no por ello deja de señalar hacia un problema real.

En España no se ha cerrado ninguna universidad desde hace muchos años. Eso no implica, en mi opinión, que los niveles de calidad sean elevados en todos los casos (ni siquiera medianos) sino que no se abordado un proceso de evaluación riguroso y con condiciones claras.  Pienso que no habrá, al menos en el horizonte próximo, cierre de ninguna universidad del sistema público español, aunque es posible que se produzcan cambios sustanciales como el cierre de carreras y facultades e incluso la fusión de universidades buscando la reducción de gastos de funcionamiento y la economía de recursos. En el ámbito privado, dependerá de la marcha del negocio y de si el Ministerio de Educación y la ANECA aplican criterios rigurosos o prefieren obviar la realidad y aceptar lo que en Colombia llaman “universidades de garaje”, universidades que no investigan, universidades con una plantilla precaria y sin doctorados, universidades sin estándares de calidad, universidad que basan sus resultados en el marketing, en el “dos por uno”, en el “aquí el que paga, no suspende y recibe el título”. Existen.

Autor: José R. Alonso

Neurobiólogo. Catedrático de la Universidad de Salamanca. Escritor.

1 comentario en “Cerrar universidades”

  1. En Riaza (Segovia) un alcalde decidió que como su pueblo quedaba lejos de la capital (80 Km) y de Madrid (130 km) lo mejor para la salud de su población era construir su propio hospital. Tiene quirófano (lo mas importante) sala de reanimación, una planta de hospitalización…. y se olvidó del personal (y ahora es donde el médico de Atención Primaria hace las guardias de la zona)

    Sobre la financiación de las Universidades públicas, a la Presidenta de la Comunidad de Madrid se le preguntó recientemente porque había 3 escuelas de negocios madrileñas entre las mejores del mundo y en cambio las Universidades públicas de la Comunidad no estaban ni entre las 100 mejores del mundo y contestó que era porque en las Univcersidades “solo se pagaba el 17% de la matrícula”.
    A veces los políticos no saben estar callados…

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