Aprendizaje por imitación

Los humanos buscamos en qué somos únicos. Parece que necesitamos tranquilizarnos encontrando cosas que sean específicas de nuestra especie, que nos digan que no somos animales sino que tenemos una categoría única donde solo nosotros encajamos.

Uno de estos factores considerados típicamente humanos es la cultura, entendida como un sistema de aprendizaje de ideas relativamente complejas que son transmitidas de generación en generación, sin que intervengan procesos genéticos. Sin embargo, cada vez hay más pruebas de actos que encajan perfectamente en esa definición realizados por nuestros parientes más próximos, los chimpancés.

El ejemplo mejor conocido son herramientas para conseguir alimentos. Los chimpancés libres en la naturaleza han desarrollado una serie de herramientas para capturar hormigas, una fuente de proteínas interesante que, otro rasgo típico de las culturas, difieren en distintas regiones. Es decir, las herramientas desarrolladas en una población de chimpancés son parecidas pero diferentes, a las desarrolladas por otra población que vive a unas decenas de kilómetros. Pero hay muchas más cosas: libres, los grupos de chimpancés muestran costumbres muy distintas de otro grupo. Se han descrito más de 20 patrones o costumbres habituales que en conjunto parecen formar la cultura del grupo, única y distintiva. Estas prácticas incluyen distintos tipos de herramientas (ver vídeo aquí). Piensa que el chimpancé podría escarbar el hormiguero y comer las hormigas de sus manos pero entonces podría recibir muchas picaduras, que no es agradable y las hormigas podrían decidir ir a construir el hormiguero en otro sitio. Con ese sistema, el chimpancé puede “cosechar” hormigas de forma prácticamente indefinida. Las costumbres propias de cada grupo incluyen martillos y manos de mortero, rituales de cortejo como una formar de chascar hojas ruidosamente con los dientes, comportamientos sociales tales como aplaudir por encima de la cabeza cuando se están rascando unos a otros y métodos para matar los parásitos picándolos o aplastándolos.

Existe controversia dentro del mundo científico de que estas habilidades sean aprendidas realmente viendo a otro chimpancé. Hay quien piensa que distintas generaciones de chimpancés podrían llegar a los mismos resultados de una manera instintiva o distintos individuos llegar a usar una misma herramienta de forma independiente, sin que uno lo hubiera aprendido de otro.

Sin embargo, ahora parece que hay una prueba definitiva de que los chimpancés son capaces de ese sistema de aprendizaje imitativo, de “primero ver, luego hacer”. Hay una comunidad de chimpancés en Sonso, Uganda. Uno de ellos es un macho de aproximadamente 50 años llamado Tinka que tiene una parálisis casi total en ambas manos. En la zona, hasta hace muy poco, había un montón de trampas y lazos para cazar cerdos salvajes y un tipo de antílope pequeño, llamado duiker, y eso hizo que hasta un tercio de los chimpancés adultos tenga algún tipo de discapacidad permanente al haberse enredado o ser heridos. La discapacidad de Tinka es lo que nos ha permitido tener un modelo único.

Para compensar su falta de movilidad en las manos, Tinka inventó una nueva forma de rascarse la espalda. Es algo parecido a usar una toalla, pero en vez de moverla arriba y abajo, Tinka sujetaba una liana con el pie, la tensaba y entonces movía su espalda arriba y abajo. Puedes ver aquí un vídeo de Tinka usando su invento.

La siguiente noticia fue que los científicos fueron capaces de ver y grabar en vídeo a siete chimpancés jóvenes, entre 4 y 13 años, perfectamente sanos y sin ningún tipo de discapacidad, que se movían en la misma zona de Tinka. Los vídeos mostraron a los chimpancés usando la misma técnica para rascarse la espalda de Tinka, aunque los podrían haber hecho con facilidad con las manos, como hacen normalmente los chimpancés. Todo indica que los simios aprendieron esta técnica, nueva, imitando lo que veían hacer a Tinka. Indica que los chimpancés pueden aprender procesos que implican comportamientos complejos mediante imitación y que esta capacidad cognitiva evolucionó antes de lo que habíamos supuesto.

Este trabajo lo han hecho biólogos de campo. Estas son las palabras de Catherine Hobaiter, una primatóloga de la Universidad de Saint Andrews, en Escocia. “A veces, me paso días intentando encontrar a los chimpancés y entonces les sigo a través de todo tipo de terrenos, de pantanos lleno de barro, a zonas recubiertas de arbustos densos a colonias de ejércitos de hormigas antes de tener una buena oportunidad para filmarles. Pero entonces, cuando consigues observarlos en su hábitat natural, es una experiencia increíblemente recompensadora, y olvidas completamente que estás sentada en el barro con hormigas por dentro de tus calcetines.” Hobaiter también añadía “Siempre es triste ver a los chimpancés con esas heridas devastadoras, pero por otro lado, es increíble ver como individuos como Tinka son capaces de innovar nuevas técnicas para superar sus discapacidades” Hasta ahora se consideraba que la capacidad para imitar una secuencia organizada de actos era una característica exclusivamente humana.

Autor: José R. Alonso

Neurobiólogo. Catedrático de la Universidad de Salamanca. Escritor.

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