Crisis, educación e investigación en América Latina

América Latina ha mostrado en la última década un crecimiento sostenido, con una mayor estabilidad económica y financiera y una situación política más estable que en períodos anteriores, con un fortalecimiento institucional de los regímenes democráticos y mayores lazos de integración regional y transcontinental.

La crisis económica ha afectado a Latinoamérica en menor medida que a otras regiones del planeta puesto que sus principales exportaciones consisten en materias primas o productos agrícolas básicos (soja) en clara demanda desde China y los países industrializados. Sí se ha notado, en cambio, una menor demanda de productos y servicios desde estas últimas naciones, así como una caída en las remesas mandadas por los emigrantes, en ambos casos por el estancamiento del crecimiento económico en los países avanzados. Un extremo fue México, donde el PIB cayó más de un 6% en 2008 en una economía muy ligada a la norteamericana, aunque se recuperó en 2009 y los cálculos actuales indican que en 2010, el país azteca crecerá por encima del 4%. El otro extremo fue Brasil que afrontó la crisis sin graves problemas, en una economía en expansión y en muchos aspectos autosuficiente y se estima que podrá alcanzar para el 2010 un crecimiento superior al 6%.

Sin embargo, es preocupante notar que a pesar de este discurso positivo no solo no se están alcanzando niveles comparativamente mejores sino que América Latina está cayendo por detrás de otras regiones en desarrollo del planeta. Por así decirlo, la brecha con el resto del mundo no se reduce, porque sus principales competidores mejoran más que ellos. Así, mientras que en el período 1996-2006 los países latinoamericanos crecieron un 34,6%, es claramente inferior a lo alcanzado en Asia Oriental y NorOriental (62,5%), Asia del Sur y SudOeste (73,5%) e incluso África (57,8%) (Datos del Banco Mundial, 2008, referidos por De la Fuente, 2010) Nuevamente, mi interpretación es que la diferencia se explica por el distinto esfuerzo realizado en educación. En el año 1970, un adulto de Latinoamérica y un adulto de Asia habían recibido, de media, cuatro años de educación. En la actualidad, la media es ligeramente superior a cinco años en América Latina mientras que en Asia ha pasado a ser de casi diez años. Asia ha apostado por sistemas educativos universales y de buena calidad, en particular en la formación primaria y la secundaria. Pero lo mismo se ve en el ámbito universitario. Incluso en los países más desarrollados del subcontinente como México, Chile y Brasil, el porcentaje de universitarios es mucho menor que en la mayoría de los países de la OCDE (superior al 50% de la población en Rusia, Canadá, Japón, Corea del Sur o Israel; cercano al 20% en México o Chile, cercano al 10% en Brasil). Eso ha permitido que la fuerza laboral de Asia esté mejor preparada para el trabajo en industrias tecnológicas que necesitan una formación más especializada y personas con habilidades más sofisticadas. Con respecto a África, tan solo indicar que Brasil, Chile, México y Perú, líderes en muchos aspectos en América Latina, tienen peores indicadores sobre la calidad de su educación en ciencia y matemáticas que Uganda, Zambia, Botswana o Burundi.

Distintos países han seguido distintas estrategias para mejorar su situación en un mundo tecnológico donde la innovación es clave para la competitividad. India ha fundamentado su progreso tecnológico en I+D pública financiada por el gobierno, mientras que China ha adquirido tecnología desarrollada en otros países. América Latina no ha hecho ninguna de las dos cosas, lo que redunda en un crecimiento económico poco sostenible y en un menor desarrollo de la clase media.

Por tanto, un principal problema es la situación educativa. Estos son algunos datos (Worldfund):

  • Cincuenta millones de latinoamericanos no saben leer ni escribir.
  • Una persona latinoamericana recibe como media 6 años de escolarización frente a una media de 9,5 en los países de la OCDE.
  • Aproximadamente un tercio de los niños en las escuelas primarias de América Latina repite curso. El coste para los sistemas educativos de la región se ha calculado en 4.000 millones de dólares al año.
  • En México, un 13% de los jóvenes recibe un título de bachiller (“High school diploma”) frente al 87% de los norteamericanos.
  • Más de la mitad de los jóvenes de 15 años de México y Brasil son analfabetos funcionales y, por tanto, tendrán dificultades en la economía global de nuestro futuro inmediato.

La siguiente tabla es emblemática pues muestra algunos indicadores relacionados con la inversión en I+D y en educación.

País PIB por cápita ($) % PIB en educación % gasto público educación en universidades % PIB en I+D Investigadores por millón de habitantes Patentes por millón de habitantes
España 27.169 4,3 20 1,1 2.159 53
Portugal 20.410 5,7 6 0,8 1.949 14
Argentina 14.280 3,8 17 0,4 720 4
Chile 12.027 3,5 15 0,6 444 1
México 10.751 5,4 19 0,4 258 1
Costa Rica 10.180 4,9 0,4
Uruguay 9.962 2,6 20 0,3 366 1
Brasil 8.402 4,4 19 1,0 344 1
República Dominicana 8.217 1,8
Panamá 7.605 3,8 26 0,3 97
Colombia 7.304 4,8 13 0,2 109
Venezuela 6.632 0,3 1
Perú 6.039 2,4 11 0,1 226
Ecuador 4.341 1,0 0,1 50 0
Bolivia 2.819 6,4 23 0,3 120

(Modificado de De la Fuente, 2010 según Datos de UNDP de 2007 y 2008)

La situación del subcontinente es preocupante en cuanto a la inversión de I+D. Estos fondos son los únicos que permiten a las empresas generar productos con mayor valor añadido, que consiguen una mejora de las exportaciones y un aumento de la calidad de vida. El mensaje es contundente: Iberoamérica (América Latina más España y Portugal) no investiga, no hace innovación. España tiene el récord de la zona con 53 patentes por millón de habitantes, pero es difícil competir con las 1.113 que consigue Corea del Sur para la misma población. La Unión Europea se puso el objetivo del 3% del gasto de PIB en I+D.  España y Brasil son los países iberoamericanos que más apuestan en este sentido pero tan solo alcanzan un tercio de este objetivo de inversión. En conclusión, América Latina apuesta por seguir exportando materias primas y productos básicos sin valor añadido. España y Portugal, que no son grandes productores de materias primas, no se sabe por qué apuestan.

La investigación más pujante, la más novedosa está realizada por doctorandos y postdoctorandos (los llamados “postdocs”). Un 40% de los artículos publicados en Science, la revista científica más prestigiosa del mundo, tienen como primer firmante a un postdoc extranjero trabajando en un laboratorio norteamericano. En Perú según comentaba el Dr. Victor Antonio Peña Rodríguez, vicerrector académico de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, en su discurso de ingreso como miembro de número de la Academia Nacional de Ciencias del Perú, solo el 2,8% de los docentes universitarios son doctores y sólo el 9,1% son magíster (título de maestría o máster). Esto contrasta con los dos países con mayor desarrollo científico y económico del Subcontinente, Chile donde el 29,3% son magíster y en Brasil, 36,27%. Y contrasta aún más con la situación en Europa, donde un alto porcentaje de los docentes universitarios tienen doctorado. Por tanto, en muchos países latinoamericanos no existe personal investigador preparado, no existe masa crítica para I+D, no existen infraestructuras públicas o privadas de investigación y prácticamente ningún país iberoamericano es receptor de postdocs, el elemento más dinámico de la Ciencia mundial. No hay que verlo como una tragedia sino como un revulsivo, un acicate para mejorar y España puede y debe jugar un papel por su mejor situación en el mundo científico, por su compromiso con los países hispanohablantes y porque es lo mejor que puede hacer por el futuro común.

Autor: José R. Alonso

Neurobiólogo. Catedrático de la Universidad de Salamanca. Escritor.

5 comentarios en “Crisis, educación e investigación en América Latina”

  1. Los rezagos educativos en algunas zonas de América Latina o en los países que están supeditados por potencias mundiales del capitalismo, es resultado al bajo rendimiento educativo, pues, estos países del subdesarrollo sirven como puertas de crecimiento para estas potencias mundiales, el capitalismo ha amarrado a estos países para su explotación rotunda material e inmaterial, no crecemos porque nuestras políticas estan diseñadas a los modelos del imperialismo, y eso no da cavidad a un crecimiento nacionalista, México es un país que dejó de ser nacional e independiente, es ahora un producto más de los norteamericanos, en México se perdió su esecia cultural y es una mercancia para la explotaión, educación no es nacional es sin duda alguna un enfoque para empresarios y ricos, la educación es para burgueses pero no para el pueblo raso y despiadado.

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    1. ¡Qué diagnóstico más simplista! Qué fácil echarle la culpa de todo al vecino del norte. Otros países del mundo han demostrado que sí se puede avanzar y que la mejor manera es invirtiendo en educación, formando a las siguientes generaciones y trabajando por una primaria, secundaria y universidad de calidad, por universidades que investigan, por escuelas y maestros que son evaluados, apoyados y a los que se les piden cuentas. Qué anticuado me parece ese discurso de su comentario. México tiene un enorme potencial y son los mexicanos los que lo pueden y lo deben desarrollar.

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