Image49Lo más llamativo del cerebro humano es su superficie densamente plegada, las circunvoluciones corticales. En ellas se distinguen sulci o surcos, las hendiduras, y gyri o giros, las elevaciones tortuosas. El plegamiento cortical es un éxito evolutivo que permite conseguir mucha más superficie cortical con el mismo volumen cerebral y, por tanto, tener espacio para un número mayor de funciones superiores.

Las técnicas modernas de neuroimagen permiten estudiar la estructura cerebral in vivo, sin causar ningún daño. Un grupo de investigadores del CNRS, la Universidad de Aix-Marsella y AP-HM han realizado un estudio con resonancia magnética de 102 niños, entre 1,5 y 10 años de edad, distribuidos en tres grupos: niños con autismo (n=59), niños normotípicos (n=22) y niños con trastorno pervasivo del desarrollo no especificado (n=21).

Los investigadores midieron las propiedades geométricas de las circunvoluciones cerebrales y las compararon entre los tres grupos. Definieron un valor, la fosa del surco, que es el punto más profundo de cada pliegue (en verde en la imagen), como un buen candidato para ver las anomalías en el plegamiento de la corteza. La fosa del surco se sitúa en un momento muy temprano del desarrollo, probablemente bajo un control genético y permite la comparación entre individuos sobre valores definidos con el mismo criterio.brocas-area-autism

El análisis de las fosas de los surcos permitió encontrar que la situada en la rama ascendente izquierda de la fisura de Silvio (marcada en rojo en la imagen) estaba consistentemente situada a una profundidad menor, solamente en los niños con autismo. Es decir, el surco que formaba el pliegue cortical era menos profundo. Este pliegue está situado en la zona central del área de Broca, una región cortical especializada en el lenguaje y la comunicación, dos funciones que está afectadas en el autismo. La atrofia en la formación del surco se correlacionaba con la habilidad en la comunicación social de los niños en el grupo con autismo; es decir, cuanto menos profunda era la fosa del surco, mayor eran los problemas en la producción de lenguaje por el niño.

Este estudio confirma la idea de que el autismo puede estar relacionado con un plegamiento cortical anómalo, una alteración en la formación de las circunvoluciones de la superficie del cerebro y es un ¡zas en toda la boca! tanto para los que siguen difundiendo mentiras sobre vacunas y autismo como para los que se ponen a psicoanalizar a padres o a niños, buscando traumas emocionales en la lactancia o en los primeros años. Una evidencia más de que el autismo es algo que surge en el desarrollo prenatal y en lo que no hay que buscar culpables porque no los hay. El estudio ha permitido también un descubrimiento sobre el desarrollo postnatal del cerebro. Antes se pensaba que el plegamiento cortical estaba terminado en el momento del nacimiento pero el grupo francés ha visto que algunos pliegues, los más superficiales, continúan plegándose con la edad y las fosas se siguen haciendo más profundas en todos los niños estudiados.

La conclusión es que en el autismo se produce una girogénesis atípica de ese pliegue específico. La posibilidad es quizá eso pueda usarse para un diagnóstico diferencial muy temprano. Las fosas de los surcos constituyen valiosos marcadores de la dinámica del plegamiento cortical y pueden ayudar a una detección temprana y rápida de un proceso atípico de maduración cerebral.

 

Para leer más:

  • Brun L, Auzias G, Viellard M, Villeneuve N, Girard N, Poinso F, Da Fonseca D, Deruelle C (2016) Localized misfolding within Broca’s area as a distinctive feature of autistic disorder. Biological Psychiatry: Cognitive Neurosciences and Neuroimaging (en prensa)