vesalioVesalio fue el más grande de los anatomistas del Renacimiento. Hasta entonces, el catedrático leía desde su silla un libro de Aristóteles o Galeno mientras un cirujano-barbero, una persona inculta y de poco nivel,  hacía la disección, se manchaba las manos e intentaba localizar para los alumnos las estructuras descritas por el sabio griego o el romano que el profesor iba mencionando. Vesalio decidió hacer las disecciones él mismo y se dio cuenta al ver con sus propios ojos la anatomía del cuerpo humano que las obras de la Antigüedad estaban plagadas de errores. Galeno solo había hecho la disección de animales y el útero que describía era el de un perro; los riñones, los de un cerdo y el cerebro era una mezcla del de una vaca y el de una cabra. En total, Vesalio encontró que 200 piezas de las descripciones del cuerpo humano provenían en realidad de animales. Cuando los profesores que seguían los libros galénicos a rajatabla supieron de los descubrimientos de Vesalio se escandalizaron y se defendieron utilizando argumentos peregrinos como que el cuerpo humano habría cambiado desde la época del Imperio Romano o, aún más chocante, llegaron a decir «Se equivoca el cadáver, que no Galeno».

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Vesalio escribió su gran obra, De Humani Corporis Fabrica (1543) poniendo al día todas las estructuras anatómicas. También se dio cuenta de la importancia de unas buenas ilustraciones y para hacer los grabados contrató a algunos dibujantes del taller de Tiziano y a unos escultores que tallaron esos dibujos en planchas de madera para hacer la impresión. No debió ser fácil pues Vesalio, que no era nada generoso, escribió al terminar su obra «Ya no tendré que soportar el mal humor de los artistas y escultores que me hicieron la vida más miserable que los cuerpos a los que hacía la disección». Las obras de Aristóteles, Hipócrates y Galeno dejaron de ser incuestionables. El Principio de Autoridad se había derrumbado.Página 0614-red

 

Procedencia de las imágenes:

Andrea Vesalio: De humani corporis fabrica. Basilea, 1543

Universidad de Salamanca. Biblioteca General Histórica, BG/12545. Páginas 606 y 614.