vomiting-redEl área postrema es una región situada en el bulbo raquídeo, en la base del cuarto ventrículo cerebral. No tiene barrera hematoencefálica por lo que sus elementos neurales (neuronas, glía y terminaciones nerviosas) reciben directamente los compuestos químicos que llegan a través de la sangre. Es, por tanto, una de las formas más rápidas en la que el encéfalo recibe información de lo que ha ingresado en el torrente circulatorio lo que, aunque entrañe cierto riesgo, permite responder con rapidez a la ingestión de una sustancia peligrosa. De hecho, el área postrema es el centro cerebral del vómito.

area-postermaUn vómito es la expulsión involuntaria del contenido del estómago por la boca y, en ocasiones, por la nariz. Si con esto no he conseguido revolverle el desayuno, le puedo hablar del vómito fecal, que se produce cuando hay una obstrucción intestinal y es el contenido intestinal el que es expulsado por la boca. El vómito se da con igual frecuencia en hombres y en mujeres y, como sabemos todos los que hemos sido padres, es más frecuente en los niños pequeños y paulatinamente va siendo menos habitual con los años. En la edad madura se produce ocasionalmente la combinación de vómito con migraña, algo que es más común en mujeres que en hombres y también se asocia con el embarazo, las alergias, la ingesta excesiva de alcohol, los trastornos digestivos, las hemorragias cerebrales o las altas dosis de radiación. nuclear-bombCuriosamente, los médicos han visto que las personas que han estado expuestas a fuertes radiaciones y tienen vómitos inmediatamente después, fallecen; mientras que las que han recibido una dosis similar pero no vomitan, se recuperan. No se sabe la razón.

La causa más común de los vómitos es una gastroenteritis pero en un 10% de los casos no se sabe cuál es el motivo. Algunos animales como las ratas o los caballos no pueden vomitar mientras que otros lo hacen de manera habitual, tanto para compartir la comida ingerida con otros individuos -trofolaxia-, algo común en los insectos sociales como las abejas o para librarse de un contenido no digerido como las bolas de pelo de los gatos o las egagrópilas de las aves rapaces —acúmulos de pelo, huesos, piel que estudiamos los biólogos para conocer de qué se alimenta una de estas aves.

Originalmente, y es algo interesante, el vómito surge como una respuesta defensiva, un mecanismo de precaución. Los primitivos homínidos iban recolectando cosas comestibles: raíces, frutos, semillas, insectos, gusanos… El problema es que algunos de estos productos vegetales o animales son venenosos al igual que puede ser peligrosa la comida en mal estado y para cuando quieras aprenderlo, puede ser demasiado tarde. toxic1Al parecer cuando el cerebro nota una sensación extraña —el resultado de ese envenenamiento— pone en marcha el reflejo del vómito vía el área postrema con lo que consigue que esa sustancia tóxica salga lo antes posible del tubo digestivo y cese su absorción.

Para entender cómo funciona el área postrema es de gran ayuda tener en cuenta con qué regiones conecta:

  1. el sistema vestibular que envía información vía el nervio VIII (vestíbulococlear) y genera la sensación de mareo que a menudo va unida a las náuseas y los vómitos.
  2. el nervio X vago que se activa ante la irritación de la faringe y genera el reflejo de arcada.
  3. el sistema nervioso entérico que lleva información sobre el estado del tubo digestivo.
  4. los centros encefálicos superiores que generan el vómito ante trastornos psiquiátricos o situaciones de estrés.

49-aspetti_di_vita_quotidiana,_vomito,Taccuino_Sanitatis,_CaEl área postrema tiene distintos tipos de receptores para dopamina, serotonina, acetilcolina, opioides y sustancia P. Cuando se quieren evitar los vómitos tenemos distintos medicamentos que actúan sobre las vías nerviosas que utilizan estos transmisores, bloqueándolas o ralentizándolas con lo que se consigue disminuir esta desagradable sensación. También existen medicamentos que actúan en sentido contrario, reduciendo los umbrales de respuesta y favoreciendo el vómito: son lo que llamamos eméticos (en griego, vómito es ἔμεσις, émesis). Avicena ya había dicho que «vomitus fortis infantium curatio»; es decir, que el vómito es un potente remedio para curar a los niños. Christoph Wilhelm Hufeland (1762-1836), considerado el médico más famoso de su tiempo en Alemania, decía que los eméticos, el opio y la sangría —sacar sangre, no nuestra aportación líquida al ocio de los ingleses— eran los tres héroes de la Sanidad, sin los cuáles nadie podría ejercer la Medicina. El vómito juega también un papel fundamental en muchos rituales mágicos, donde forma parte de procesos de catarsis, mímesis o éxtasis.

Vomitar es un acto coordinado de una precisión asombrosa en el que se van poniendo en marcha sucesivamente una serie de etapas:

1º. Aumento de la salivación para proteger el esmalte de los dientes de los ácidos estomacales.

2º Profunda inspiración pulmonar para no tener carencia de oxígeno durante la duración del vómito.

3º Movimientos retroperistálticos en el tubo digestivo que llevan los alimentos medio digeridos al estómago tras relajar el esfínter pilórico para que puedan pasar en ese trayecto de vuelta.

4º Movimiento inspiratorio del tórax con la glotis cerrada, lo que genera una disminución de la presión intratorácica y fuerte contracción al mismo tiempo de los músculos abdominales generando un aumento de la presión abdominal, lo que favorece el movimiento retrógrado de los alimentos. La fuerza de este movimiento es tal que las personas que no ejercitan los músculos abdominales habitualmente pueden tener dolor muscular durante varios días tras vomitar como consecuencia de esas contracciones.

5º El esfínter inferior esofágico se relaja y los alimentos pasan del estómago al esófago.

6º El esófago, la laringe y la cavidad bucal empiezan a sufrir arcadas que generan finalmente el vómito.

Todo esto implica una actividad biológica coordinada y una intensa actividad muscular. Por eso, se activa el sistema nervioso simpático, que aumenta la frecuencia del latido cardíaco para llevar más sangre a los músculos implicados, igual que cuando hacemos ejercicio.

Otro proceso muy interesante y no menos desagradable es que es habitual que cuando una persona vomita, los que están cerca, en particular si huelen u oyen el vómito, tengan náuseas y terminen vomitando. Se llama el contagio del vómito y se supone que es también un proceso de base evolutiva. Muchos primates, y los homínidos seguro que lo hacían, buscan comida en pequeños grupos. Screen-shot-2011-08-29-at-12.16.07-PMSi uno de los miembros de la cuadrilla ingiere algo peligroso y empieza a vomitar, es muy probable que los demás puedan haber ingerido algo similar poco antes o poco después y puede ser ventajoso para todos eliminar lo último que tengan en el estómago. Uno de los mejores ejemplos —y más asquerosos— de este contagio del vómito se puede ver en El sentido de la vida (1983) de los Monty Python.

El refuerzo negativo del vómito es fundamental. Es algo desagradable de sabor, de aspecto, de olor e incluso de sonido. Un estudio del Centro de Investigaciones Acústicas de la Universidad de Salford en Mánchester encontró que entre un grupo de «sonidos horribles», el del vómito era el que generaba mayor repulsión. yarn-vomitParece que la generación de esa repugnancia es un factor clave para generar malestar entre los que están alrededor y que dejen inmediatamente de comer cualquier cosa que tengan a su alcance. No puedes mirar con curiosidad al que está vomitando y seguir comiendo fruta de un árbol, la evolución hace maravillas por la supervivencia el individuo y de la especie. Y si no, que se lo digan a Gordi, el de los Goonies

Las náuseas y vómitos se producen también cuando el cerebro recibe señales distorsionadas o siente mareos. Se cree que en este caso el cerebro experimenta sensaciones parecidas a las que nota cuando está siendo afectado por un tóxico y pone en marcha los mismos mecanismos aunque en este caso no sean de utilidad. No ha dado tiempo a que la evolución elimine este error, hace muy pocos milenios que algunas de estas cosas suceden. Un ejemplo conocido de todos son los mareos y vómitos que sufren muchas personas al subir a una embarcación, especialmente si la mar está rizada. maxresdefaultEs una sensación extraña a la que normalmente nuestro cuerpo se acostumbra con rapidez en cuanto genera lo que se llaman «piernas de marino».

Es también parte de lo que sufren muchos astronautas en condiciones de ingravidez, el llamado mal del espacio o síndrome de adaptación al espacio. Afecta aproximadamente a la mitad de los astronautas y los síntomas son vértigos, mareos, desorientación, alucinaciones visuales, náuseas y vómitos.  Es debido a que la gravedad juega un papel principal en nuestra orientación espacial y los cambios como los que suceden en un viaje fuera de la órbita terrestre, requieren una adaptación en muchos de los sistemas fisiológicos del cuerpo. En general, al igual que sucede con los efectos del oleaje, el mal del espacio se pasa a los pocos días pero es muy desagradable que alguien vomite en condiciones de ingravidez y si se hace dentro del traje espacial puede ser mortal. potw_01De hecho, los astronautas no toman normalmente medicación contra los mareos porque se piensa que es mejor que lo pasen mal un día o dos que la somnolencia que generan estos fármacos pero, sin embargo, sí usan parches transdérmicos de dimenhidrinato (la popular biodramina) cuando tienen que usar un traje espacial. Además, las actividades extravehiculares —el nombre técnico de lo que normalmente llamamos paseos espaciales— nunca se programan los primeros días de una misión.

La enfermedad del espacio era más rara en las primeras cápsulas donde los astronautas iban empaquetados que en las naves más modernas donde tienen mayor libertad de movimientos. El mal del espacio se mide extraoficialmente en la escala Garn, un término que hace referencia a Jake Garn un piloto y político que se convirtió en astronauta al viajar al espacio en la STS-51-D (12 al 19 de abril de 1985), una misión de la lanzadera Discovery cuyo objetivo era poner dos satélites en órbita y realizar electroforesis y ecocardiogramas en el espacio. senator-jake-garn-nasaGarn había sido piloto de combate, era senador por aquel entonces y formaba parte del comité responsable del seguimiento de la NASA. Aunque puede parecer compadreo, otro de los miembros de la misión dijo que Garn «trabajó extraordinariamente bien». Sin embargo, el mal del espacio que sufrió hizo época. Robert E. Stevenson, que entrenó a los astronautas de la misión, lo contó en una entrevista:

Jake Garn estaba mal, realmente mal. No sé si deberíamos contar estas historias… Pero, bueno, en cualquier caso, Jake Garn ha dejado huella en el Cuerpo de Astronautas porque él representa el nivel máximo de mal del espacio que alguien puede jamás lograr, y así el nivel de estar totalmente enfermo y completamente incapaz de hacer nada es un garn. La mayoría de los tíos pueden alcanzar quizá un décimo de garn. Y dentro del Cuerpo de Astronautas, [Jake Garn] será recordado durante toda la eternidad por eso.

 

Para leer más:

  • Britt H, Fahridin, S (2007) Presentations of nausea and vomiting. Aust Fam Physician 36 (9): 682-683.
  • Decker WJ (1971) In Quest of Emesis: Fact, Fable, and Fancy. Clin Toxicol 4(3): 383–387.
  • Hornby, PJ (2001) Central neurocircuitry associated with emesis. Am J Med 111 Suppl 8A (8): 106–112.
  • Miller AD, Leslie RA (1994) The Area Postrema and Vomiting. Frontiers Neuroendocrinol 15(4): 301–320.
  • http://www.acoustics.salford.ac.uk/acoustics_info/horrible_sounds/?content=index
  • http://www.jsc.nasa.gov/history/oral_histories/StevensonRE/RES_5-13-99.pdf