08092009_200La ermita de San Baudelio, situada  en el suroeste de Soria, en la comarca de las Tierras de Berlanga, y construida a finales del siglo XI es uno de los monumentos más originales y más atractivos del rico patrimonio histórico-artístico de España. Erigido bajo la advocación de San Baudelio, un mártir galorromano decapitado en Nimes en el siglo IV, el edificio está formado por dos volúmenes adosados de planta rectangular fabricados en mampostería apoyada sobre sillares y cuyo aspecto exterior no puede ser más sobrio y humilde. im53245954-S.Baudelio de Berlanga-04El interior, sin embargo, es deslumbrante en su belleza y su originalidad.

La zona, una tierra de frontera a caballo entre las dos Castillas denominada la Marca Media cuya capital desde el siglo X fue Medinaceli, muestra un paisaje yermo, con páramos rodeados de alcores donde no hay apenas árboles. El origen de la construcción parece un eremitorio y en la base de la iglesia se encuentra todavía una cueva que supuestamente sirvió de albergue a los hombres píos que allí se refugiaban. La ermita y el pequeño monasterio que debió tener adjunto están en una loma desde donde se divisa el valle, en un punto donde quizá existiese un robledal y junto al que surge una fuente que, incluso en los momentos más duros del verano, sigue manando agua.

castillo-de-gormazCerca, en dirección a Osma, se haya el castillo árabe de Gormaz, en tiempos la fortaleza mayor de Europa, construido para proteger a la población musulmana de las razzias de los reinos cristianos de Navarra, Castilla y León hasta que fue definitivamente tomado por Fernando I en torno a 1060. En esta zona de la Extremadura del Este (el extremo-Duero) moriría Almanzor de vuelta de su última campaña y se organizaría por los reyes cristianos un proceso de repoblación que diera solidez al control de la región tras la temeraria toma de Toledo en 1085. Sería por tanto un punto de contacto, de mestizaje, de épocas de paz pespunteadas por episodios bélicos y donde la población cristiana y la mozárabe y sus respectivas culturas convivirían con normalidad.

 Tras atravesar un arco ultrapasado nos encontramos en palabras de mi amigo Luis Grau con “uno de los espacios más tupidos, extravagantes y subyugadores de nuestro arte medieval“. sanbaudeliopalmera15El centro del interior está ocupado por una columna-palmera, exótica en esas tierras sorianas que pudiera significar un enlace entre el mundo terrestre y el celestial, un árbol sagrado a cuya sombra se puede descansar del “arduo caminar de la vida” ya que, según el Libro de Daniel, “las bestias del campo se cobijaban a su sombra y en sus ramas podían anidar las aves del cielo”. En su cima hay precisamente un camarín o linternita, con un hueco de apenas un metro de diámetro donde quizá pudiera “anidar” uno de los monjes como defensa o usarse como escondite de lo más valioso en algún apuro. A los pies de la nave el espacio se divide en dos niveles: una inferior a manera de sala de columnas o haram de mezquitilla y sobre ella una tribuna aislada dotada de una capillita que quizá fuera el ámbito de clausura de la comunidad monástica. San Baudelio parece al mismo tiempo iglesia y mezquita, pero no una imponiéndose sobre la otra sino ambas conviviendo, integradas entre sí, una verdadera preciosidad.

Todo el interior de la ermita estaba cubierto de un denso programa iconográfico que prácticamente no dejaba un hueco sin decorar, con una técnica mixta al fresco y al temple, que plasmaba pasajes tomados del Nuevo Testamento e imágenes de los bestiarios, completados con símbolos incorporados desde repertorios musulmanes. La mayoría de las pinturas ya no se pueden observar en su localización original. Entre 1922 y 1926 los maravillosos frescos medievales fueron vendidos y arrancados de las paredes en uno de los episodios más vergonzosos de la amplia historia de destrucción, dilapidación y enajenación del patrimonio que sufrió nuestro país en el siglo XX. San-Baudelio-infografia-muro-abside-hacia-puertLas pinturas de la ermita fueron compradas a sus propietarios, doce vecinos de las localidades próximas que habían usado la ermita como refugio de ovejas, por León Leví, anticuario establecido en Barcelona y agente del coleccionista norteamericano Gabriel Dereppe. Fue un largo proceso en el cual distintas personas pelearon por evitar la pérdida del conjunto pictórico mientras que otros defendieron el derecho de los propietarios a vender las pinturas. La prensa, alertada de la noticia, salió en defensa de la ermita castellana a lo que siguió un pleito de cuatro años que se saldó con una autorización del Tribunal Supremo a la venta de las pinturas murales de San Baudelio de Berlanga. Especialistas italianos del taller de Steffanoni arrancaron con rapidez y nocturnidad 23 frescos que fueron embarcados camino de Nueva York y exportados ilegalmente de España a Estados Unidos. Una vez allí se repartieron entre el Museo de los Claustros en Nueva York, el Museo de Cincinnati, el Museo de Indianápolis y el Museo de Bellas Artes de Boston, donde aún se encuentran la mayoría de ellos. Una pequeña parte fue intercambiada en 1957 por la iglesia románica de San Martín de Fuentidueña (Segovia) que fue trasladada desmontada a Estados Unidos y hoy eleva su alucinado perfil sobre la loma de Tyron Park, en un extremo de Manhattan. Los frescos retornados corresponden a la serie cinegética de la parte baja de los muros, se conservan en el Museo del Prado y entre ellos está nuestro “Elefante”.

Elephant_and_Castle_(Fresco_in_San_Baudelio,_Spain)

El autor del “Elefante” y las demás pinturas de esta zona sería el llamado Maestro de San Baudelio, con una estética claramente mozárabe, y que sería un artista de origen musulmán en contacto con las cortes taifales de Aragón. Sus características son las pinturas claras y sencillas, la temática profana, las imágenes coloristas y contrastadas sobre el vivo fondo y el mínimo trazado de siluetas necesario para marcar las figuras. Esta serie cinegética se ha relacionado con el arte musulmán que se puede observar en  tapices,  bajorrelieves, pinturas murales o las tapicerías de los palacios musulmanes.

El “Elefante” forma parte de ese friso cinegético donde se sitúan piezas de origen profano como un halconero, un guerrero, un cazador a caballo armado con un tridente y acompañado por tres perros que persigue unas liebres, un oso y un dromedario. g-cacerialiebresbaudelioEstos animales no son tan exóticos como cabría pensar. Los elefantes africanos y asiáticos formaron parte del ejército cartaginés y aparecen en abundantes monedas de la época. Distintos autores latinos como Lucrecio o Juvenal mencionan al elefante provisto de un castillete donde van soldados armados. Plinio el Viejo en su Historia natural (8.11) habla de Siro (“el Sirio”) el elefante que luchó con más valor en el campo cartaginés y que tenía un colmillo mutilado. También cuenta el caso de otro paquidermo, Ayante que “no obedeció a Antioco [el Grande] cuando este quiso explorar el vado de un río, a pesar de haber sido siempre en otros casos el guía de la manada. Se hizo saber entonces públicamente que el primer puesto sería para el que hubiera atravesado el río, y por haberlo hecho, recompensó a [otro elefante llamado] Patroclo, que se atrevió a hacerlo, regalándole unas faleras de plata, con lo que se complacen especialmente, y con otros distintivos de su primacía. Ayante, que se sentía degradado, prefirió morir de hambre que soportar aquella deshonra.” 7950478168_25f5aa97ce_oPlutarco en la Vida de Pirro (33) nos habla de Nicón, elefante del ejército de Pirro, rey de Epiro (reinó de 306 a 302 y de 297 a 272 a.C.) que “salvó a su conductor, que había caído a consecuencia de las heridas recibidas en él durante el curso de una batalla en las calles de Arcos. Tras recogerlo con la trompa, lo depositó entre sus colmillos y fue pisoteando a todo el que se interponía hasta sacarlo de allí sano y salvo”.

En la Edad Media, el paquidermo aparece a menudo en distintos objetos decorativos del arte islámico como telas, botes o arquetas mientras que en la zona cristiana se retoma el motivo como vemos en San Baudelio, sin un conocimiento directo del natural, lo que provoca una estilización y fantasía en su morfología. El elefante es específicamente mencionado en los Beatos entre los animales que entran en el Arca de Noé y aparece en el capitel del arco triunfal de San Vicente en Ávila, en San Millán de Segovia, pintado en el baldaquino de Toses (Gerona) hoy en el Museo Nacional de Arte de Cataluña y en el esculpido en Agramunt (Lérida).elefante-kongelige-bibliotek-gl-kgl-s-1633-4c2ba-folio-6v

El elefante, símbolo de la humildad, se asocia a Jesucristo que abandona su naturaleza divina y se hace hombre, aceptando su martirio y muerte. Se cree que representa también un mensaje alegórico sobre la pesada carga de tribulaciones y enfermedades que hay que acarrear en la vida terrenal y del peso de los pecados sobre la conciencia del que ha obrado mal. En la obra conservada en el Museo del Prado, el elefante carga con un castillo, no la típica torreta con gente armada presente en muchos manuscritos ilustrados sino un auténtico edificio. Este edificio va sujeto a cuello, ijares y ancas por bandas orladas. La torreta es bastante similar a otras pintadas en las escenas altas del evangelio del templo, lo que es un argumento para abogar por un programa mural unitario de las pinturas de la ermita y ha dado pie para relacionar estas escenas con las pinturas de Maderuelo y de Santa María de Taüll.

Los elefantes tienen el mayor encéfalo de cualquier animal terrestre actual y también el mayor volumen de corteza cerebral. El peso de su encéfalo varía entre 3,6 y 5,4 kg, siendo los machos de elefante africano los que presentan el máximo tamaño. 
elephantL6clrSon también considerados unos de los seres más inteligentes, fundamentalmente por su capacidad de aprender y adaptarse y se les atribuyen una gran variedad de comportamientos asociados a la inteligencia como el duelo, un comportamiento distintivo ante la muerte de otro elefante; el altruismo, ayudar a otros animales sin esperar una recompensa inmediata; la adopción, hacerse cargo de las crías huérfanas de otra familia; el juego, realizando actividades a las que se dedica tiempo y energía sin que impliquen una recompensa práctica como los elefantes que se deslizan por las dunas en el desierto de Namibia como si fueran toboganes; el uso de herramientas, como la modificación de una rama por un elefante asiático para usarla como matamoscas; la compasión o el  autorreconocimiento, siendo capaces de identificarse a sí mismos en un espejo y de forma especial, la memoria. 

Una de las ideas populares sobre el sistema mental de los paquidermos, es su capacidad de recordar, tener “memoria de elefante”.  Los elefantes, en particular los asiáticos, son capaces de aprender y memorizar tareas complejas tras un adiestramiento. Una hembra era capaz de  discriminar entre parejas de estímulos visuales y auditivos eligiendo aquel que no había visto con anterioridad, la instrucción que se le había enseñado. Cuando el mismo animal era reexaminado un año después conlas mismas imágenes de un año antes la  puntuación era muy alta, demostrando que la memoria era selectiva y eficaz en el largo plazo. Se ha visto que los elefantes reconocen a otros elefantes incluso después de años de separación y que son capaces de recordar lugares donde estuvieron mucho tiempo atrás. Esta capacidad de recuperación de datos se cree que puede estar relacionada con sus mapas cognitivos, un engrama cerebral que les permite recordar grandes espacios durante mucho tiempo llevando además un control de la posición del último encuentro de los distintos miembros de la familia.

Las áreas más grandes en su cerebro están encargadas de la audición, el gusto y la movilidad. Por otro lado, al igual que los humanos y los demás primates, los elefantes tienen largas vidas y tienen pocas crías a las que cuidan y educan durante períodos prolongados. Como el cerebro humano, el de los elefantes se desarrolla según crece, incorporando experiencias y emociones como parte de su desarrollo vital. El desarrollo cerebral postnatal es menor que en los humanos. El encéfalo de un elefante recién nacido pesa aproximadamente la mitad del peso que tendrá en el adulto. En nuestra especie, en comparación, nuestro cerebro tiene al nacer solo un cuarto del que será su peso definitivo en el adulto. Estamos acostumbrados a pensar que solo el cerebro de los humanos se ha desarrollado durante la evolución pero no es así. dd7fef8c88b252a4f0da5f3861b8d0e31c01563eDurante la evolución, el cociente de encefalización (la proporción entre volumen del encéfalo y el del conjunto del cuerpo) de la familia de los elefantes se ha multiplicado por 10, desde 0,2 para el extinto Moeritherium, hasta 2.0 aproximadamente para las especies actuales.

Hay dudas también sobre la variabilidad sexual. Los machos tienen cerebros mucho mayores, parte sin duda debida a su mayor tamaño corporal pero parece que las hembras serían más inteligentes. Ello es debido a que las hembras viven normalmente en rebaños mientras que los machos adultos suelen ser ejemplares solitarios. La interacción social de las hembras es, por tanto, mucho mayor y les ayuda a mejorar sus habilidades sociales y su memoria. Los elefantes se comunican por el tacto, chocando o enroscando sus trompas, la vista y el oído y son capaces de emitir infrasonidos para transmitir estrés, miedo o excitación y usan también lo que se ha llamado comunicación sísmica, notando las vibraciones en el suelo mediante las patas incluso a grandes distancias.

Ele-brainLa superficie del cerebro de los elefantes es más compleja y con más circunvoluciones que las de los primates, incluidos los humanos. Los lóbulos cerebrales frontal, parietal, temporal, límbico e insular están bien desarrollados mientras que el lóbulo occipital es relativamente pequeño. El lóbulo temporal, donde residen las estructuras de la memoria es desproporcionadamente grande y se expande lateralmente aunque el hipocampo es proporcionalmente más pequeño en el elefante que en los humanos.  El estudio de la citoarquitectura de los cerebros ha mostrado que su corteza cerebral tiene una densidad menor de neuronas que los primates. Es decir, la corteza es grande pero contiene proporcionalmente muchas menos neuronas. Las interacciones entre esas neuronas serían más globales y no estarían compartimentalizadas en áreas locales por lo que el procesamiento de la información sería más lento que el se que se produce en los humanos o en los grandes simios y no habría capacidad de “hardware” para las complejas funciones cognitivas de los homínidos.

Soria ha sido ciudad de poetas. Gerardo Diego vino desde su Santander natal a ver San Baudelio de Berlanga cuando sus paredes habían sido ya despojadas de sus frescos. diego00Escribió el siguiente poema, cargado de nostalgia, y apuntando a León Leví, el judío malo de esta historia:

–       Que no.
–       Sí, madre que sí
Que yo los vi.
 
Cuatro elefantes
a la sombra de una palma.
 
Los elefantes gigantes.
–       ¿Y la palma?
–       Pequeñita.
–       ¿Y qué más?
¿un quiosco de malaquita?
–       Y una ermita.
 
–       Una patraña,
tu ermita y tus elefantes.
Ya sería una cabaña
con ovejas trashumantes.
 
–       No. Más bien una mezquita
tan chiquita.
La palma
me llevó el alma.
 
–       Fue solo un sueño, hijo mío.
–       Que no, que estaban allí,
yo los vi,
los elefantes.
Ya no están y estaban antes.
(Y se los llevó un judío
perfil de maravedí).
 
127854889048

 

Para leer más:

  • Escolano Benito A (2005) San Baudelio de Berlanga. Guía y complementarios. Necodisne ediciones,
  • Grau Lobo LA (2001) Pintura románica en Castilla y León. 2ª ed. Junta de Castilla y León, Valladolid.
  • Hart BL, Hart LA, Pinter-Wollman N. (2008) Large brains and cognition: where do elephants fit in? Neurosci Biobehav Rev 32(1): 86-98.
  • Jiménez Lozano J (1984) Guía espiritual de Castilla. Ámbito, Valladolid.
  • McKeown JC (2014) Gabinete de curiosidades griegas. Relatos extraños y hecos soprendentes. Crítica, Barcelona.
  • Shoshani J, Kupsky WJ, Marchant GH. (2006) Elephant brain. Part I: gross morphology, functions, comparative anatomy, and evolution. Brain Res Bull. 70(2): 124-157.
  • Terés Navarro E (2009) El expolio de las pinturas murales de la ermita mozárabe de San Baudelio (Casillas de Berlanga, Soria).  2ª ed. Ochoa editores, Soria.