INNOVADORES_1_Cuando hablamos de vertebración del territorio, la gente piensa en carreteras y en servicios cruciales como sanidad o educación. Pero en Castilla y León hay un poderosísimo instrumento en esto de generar territorialidad: el Sistema de Bibliotecas Públicas. Esta red se extiende de punta a punta de la Comunidad, igualando y alimentando las capitales y los pueblos, como una vasta trama arterial por donde fluye la sangre que alimenta nuestra inteligencia, nuestros sentidos y nuestro corazón. Un sistema que pone al alcance de cualquier ciudadano literatura, música y películas, los cómics, los cuentos, las exposiciones, las decenas de clubs de lectura que funcionan simultáneamente, los talleres de alfabetización tecnológica, la chica que aparece por sorpresa para hacer un cuentacuentos, las visitas escolares, los encuentros con poetas y mucho más. Y hablo de profesionales magníficos que son capaces de conseguir un libro que no tienen, que ayudan a hacer los deberes y que te abren la mente mostrándote tesoros ordenados en kilómetros de estanterías. Eso es lo que he vivido y lo que sigo viviendo.

Un sistema donde, con el carné de la biblioteca del pueblo, puedes sacar libros en 277 bibliotecas de toda la región. Y si tu pueblo es tan pequeño que no tiene biblioteca, es muy posible que llegue un bibliobús, una biblioteca sobre ruedas. Tenemos la mitad de los bibliobuses que hay en España. Y en esta Comunidad, que a veces se piensa como atrasada o menos culta que otras, de los dos millones y medio de castellano-leoneses, 769.000 tenemos carné del Sistema de Bibliotecas, y se realizan casi 9 millones de visitas y préstamos cada año. ¿En qué puesto nos coloca eso a nivel nacional? En el primero.

En la época de María Moliner, la biblioteca era la Casa de la Cultura, y además de prestar libros realizaba actividades, con muy pocos medios. Ahora han profundizado y ampliado estas políticas y son de los lugares más accesibles, interesantes y divertidos del mapa del territorio. El Sistema de Bibliotecas es uno de nuestros activos más sólidos, desarrollados y dinámicos. Es, sin falsa humildad, una joya. Y estoy de acuerdo con unas pegatinas que veo allí: el dinero destinado a bibliotecas no es gasto, es inversión. Es la verdad.

Con centros, personas y recursos, tenemos fuerza para seguir desarrollando el territorio, para abrir más ventanas al mundo, para seguir sirviendo al ciudadano, para convertir las bibliotecas en laboratorios de ideas y de proyectos, en centros de pensamiento y creación. Groucho Marx decía que “fuera de un perro, el mejor amigo del hombre es un libro”. Y añadía que eso es porque “dentro de un perro, está demasiado oscuro para poder leer”. Feliz verano con libros.