Los becarios del Instituto de Investigación en Neurociencias (INCYL) donde trabajo han colocado una pancarta a la puerta que dice “Ya no somos ni siquiera mileuristas”. También han iniciado una recogida de firmas protestando sobre que hayan sido afectados por los mismos recortes salariales que nos han aplicado al personal funcionario y contratado de las universidades a partir del Real Decreto de Ley 8/2010 del 20 de mayo de este año. Que las becas pasaran a contratos laborales ha sido una reivindicación del personal investigador en formación desde hace muchos años, aunque no exenta de problemas (hay becas predoctorales que superan el plazo máximo para contratos temporales, ya que muchas tienen cuatro años de duración y hay reticencias a contratar por la misma universidad, con dinero de un proyecto por ejemplo, a alguien que ha tenido beca). Dependiendo de las comunidades autónomas, hay becas predoctorales con un modelo de 2+2 (dos años de beca y dos de contrato laboral) o 4+0 (los cuatro años son realmente un contrato laboral) He oído algunos comentarios de que no se puede querer ser contratado para unas cosas y para otras no pero las cantidades que cobran están ya en el límite de lo digno para una persona con titulación universitaria exigida que hace un trabajo de alta calidad, especialización y responsabilidad. El recorte salarial también se está aplicando en centros de investigación creados bajo el amparo de fundaciones, como por ejemplo el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas CNIO o el Centro Nacional de Investigaciones Cardiológicas CNIC. Así mismo, según comenta José María Fernández en el blog MadridI+D también se está siguiendo el mismo criterio para los becarios cuya beca proviene de financiación privada o de fondos europeos de investigación, probablemente para evitar tensiones entre personas que hacen tareas muy similares.

Sin embargo, la Universidad Complutense de Madrid (UCM), en una decisión llamativa, ha dado marcha atrás y ha decidido no continuar con el recorte del cinco por ciento que desde el mes de octubre sufrían las nóminas del Personal Investigador en Formación. Según informa Europa Press, la decisión la ha tomado personalmente el rector Carlos Berzosa. También ha indicado que a los becarios con contrato laboral, que son a los que les ha afectado el recorte, se les devolverá lo descontado en octubre y noviembre y que en enero se hará lo que indique el ministerio. ¿Y por qué no se hace ya? Según dicen, porque la decisión ministerial no está clara y los ministerios de Educación y de Ciencia e Innovación tienen posturas divergentes. Si eso fuera así, es muy fácil para el rector de la Complutense pedir una aclaración exacta al ministerio. Así, la medida parece demagógica (¡esos pobres becarios!), confusa (parece que los recortes o su ausencia lo decidieran  as universidades o los equipos rectorales, cuando es un Real Decreto de única responsabilidad del Gobierno de la nación) e insolidaria (generemos 75 sistemas universitarios distintos en este país y usemos la autonomía universitaria para decidir qué leyes nos apetece cumplir con el argumento de que no están claras). Es un error que en un momento de crisis se recorte la inversión en I+D+i, los becarios actuales serán el grueso de los investigadores futuros y han sido elegidos por sus méritos y su capacidad, muchas becas tienen unos importes con los que es difícil vivir dignamente, en especial en ciudades caras como Madrid o Barcelona y finalmente, los becarios, como cualquier colectivo, tienen todo el derecho a protestar y exigir mejores condiciones laborales. Pero no puede ser que los rectores de las universidades españolas actúen como el ejército de Pancho Villa, o impulsando sus agendas personales, y existen foros como el Consejo de Universidades o la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas para discutir, buscar consensos y actuar de forma coordinada, pidiendo al Ministerio aclaraciones o cambios en la ley.

¡Ah! y gracias al maestro Forges.