CEASE son las siglas de Complete Elimination of Autistic Spectrum Expression; es decir, eliminación completa de la expresión del espectro autista, en otras palabras, según los que defienden este protocolo, esta seudoterapia elimina los síntomas del autismo, con lo que, supuesta pero falsamente, cura el autismo.
El autismo no es una enfermedad y no se cura, es más una forma de ser, un trastorno o condición que puede generar una situación discapacitante y dificultades en la vida cotidiana. Las personas autistas y sus familias lo viven de maneras diferentes. Para algunos es parte irrenunciable de su identidad y sienten, a menudo con razón, que muchas de sus dificultades no dependen de ellos sino del conjunto de la sociedad que les exige acomodarse y ser de otra manera a la que realmente son. Para otras familias es una experiencia dura, con dolor y dificultades y, desde luego, nada les gustaría más que que el autismo desapareciera de sus vidas.
La terapia fue desarrollada por el homeópata holandés Tinus Smits, quien afirmó haberla utilizado para tratar a más de 300 niños con autismo. Fue noticia en 2017/2018 debido a las medidas regulatorias tomadas por los organismos profesionales en los Países Bajos, Reino Unido y Canadá tras una serie de quejas sobre afirmaciones infundadas realizadas por los promotores de esta terapia. Smits, en el libro Autism Beyond Despair – CEASE Therapy, afirmó que los niños autistas nunca deberían ser vacunados, lo que pone en peligro sus vidas como hemos visto con el fallecimiento de niños en Europa y EEUU por enfermedades hasta entonces erradicadas, gracias a las vacunas, como la difteria o el sarampión.
Smits dice que «de acuerdo con su teoría y experiencia personal, el autismo es causado por una acumulación de factores de estrés en la corteza cerebral», algo que no tiene ningún respaldo científico. Su página web continúa explicando. Estos factores de estrés pueden comenzar antes o durante el embarazo, por ejemplo ser causados por vacunas tropicales que recibieron los futuros padres, por el uso de medicamentos alopáticos, por aplicación o remoción de los empastes de amalgama, por infecciones bacterianas o virales, por nacimiento prematuro o un parto difícil. En los dos primeros años de vida juegan también un rol fundamental el creciente número de vacunas que recibe el niño.» Es importante insistir en que no hay ninguna prueba de esto, Smits no aporta ningún estudio científico, es un charlatán sin más.
Supuestamente la terapia CEASE implica la eliminación de «huellas tóxicas» causadas por vacunas, medicamentos y otras sustancias tóxicas y algunas enfermedades. Los que preconizan esta seudoterapia recomiendan a los «pacientes» un apoyo «ortomolecular» en forma de suplementos nutricionales (normalmente altas dosis de vitamina C o zinc), junto con restricciones dietéticas. El uso de jerga médica puede impresionar, pero las afirmaciones carecen de credibilidad científica: no hay pruebas de que nadie mejore con la terapia CEASE. Además, esas directrices son contrarias a las directrices de los sistemas nacionales de salud.

Desaconsejar la vacunación de los niños puede tener consecuencias nefastas, que pueden dañar su salud o poner fin a sus vidas. Una sobredosis de vitamina C puede no parecer especialmente grave, pero la diarrea, las náuseas, los vómitos y los calambres abdominales, entre otros síntomas, no son agradables. Las consecuencias pueden ser serias en niños, aunque los adultos también pueden estar afectados por esas megadosis de vitamina. Un exceso de zinc también entra en conflicto con los resultados de la ciencia, ya que puede provocar anemia y debilitar los huesos.
¿Cuáles son las credenciales profesionales de quienes realizan este procedimiento? Ninguna. Lamentablemente, es muy fácil convertirse en terapeuta CEASE. Varios sitios web promocionan cursos de formación que duran de tres a cinco días, tras los cuales los practicantes estarán «cualificados» para administrar el «tratamiento» sin ningún tipo de control.
En el Reino Unido hay una institución, la ASA (Advertising Standards Authority que evita que en la publicidad se hagan declaraciones fraudulentas. La ASA emitió un comunicado en marzo de 2019 dirigida a 150 terapeutas de CEASE que localizaron en el Reino Unido donde se les advertía sobre afirmar en sus anuncios, incluidas sus páginas web que era una terapia eficaz, algo que no es cierto. También se les dejó claro que el ignorar esta advertencia les expondría a sanciones y a demandas judiciales.

En abril de 2018, la Autoridad de Estándares Profesionales (PSA) impuso algunos requisitos a la Sociedad de Homeópatas (SoH), debido a las preocupaciones sobre la forma en que los miembros comercializaban la terapia CEASE. La PSA pidió a la SoH que confirmara «qué medidas tomará para garantizar la seguridad de los niños como condición para su reacreditación». Los homeópatas se enfrentaban a un dilema: si seguían haciendo negocio con CEASE, podían verse desautorizados para vender todos sus productos, el azúcar más caro del mundo. En junio siguiente, la SoH publicó una declaración aconsejando a sus miembros que no indicaran ninguna cura del autismo al comercializar la terapia CEASE. En su revisión de acreditación de diciembre de 2018 para la Federación de Terapeutas Holísticos (FHT), la FHT informó que ninguno de sus miembros homeópatas ofrece CEASE, que cualquier homeópata que ofrezca CEASE no sería aceptado en su registro, y que la FHT no «acepta, respalda o asegura» la terapia CEASE. El negocio es el negocio.
Hablando sobre el tema del CEASE y la homeopatía, Peter Hotez, decano en el Baylor College of Medicine, dijo: «Los brotes de sarampión eran previsibles y predecibles a medida que el movimiento antivacunas empieza a afectar a la salud pública en [EEUU]… No hay alternativas a la vacunación contra el sarampión y no hay cura para el autismo – así que todo es inventado.»
El Reino Unido parece tener más claro que nosotros la necesidad de proteger a las personas vulnerables y hace que los productos y servicios relacionados con la salud estén sujetos a normas más estrictas que otro tipo de negocios. Lo más importante es que los anuncios no deben afirmar falsamente que un producto puede curar una enfermedad, una discapacidad o un trastorno del desarrollo. Y los anuncios no deben desaconsejar los tratamientos de afecciones para las que debe buscarse supervisión médica. Los que no asuman sus errores y pongan orden en su publicidad serán objeto de sanciones. La página web de la National Autistic Society indica: «No utilice estos productos en ningún caso. No tienen ningún beneficio y podrían ser muy perjudiciales».
La ASA ya ha tomado medidas contra un pseudoterapeuta, prohibiendo sus afirmaciones engañosas de que la terapia CEASE podía «tratar» el autismo, el TDAH, la dislexia, la dispraxia, la depresión y la esquizofrenia en adultos y niños. En España me temo la situación es más descontrolada y permisiva. Basta hacer una breve navegación en internet para encontrar decenas de ofertas engañosas y venta por internet de productos sin evidencias científicas. Se trata de un problema amplio, que requerirá una intervención reguladora concertada y coordinada.

Entre las majaderías que he visto en alguno de los «terapeutas certificados» para el CEASE es difícil superar las del propio Smits:
- Evitar el uso de microondas.
- Evitar los envases de plástico.
- No consumir azúcar, productos dulces ni edulcorantes artificiales.
- En vez de pan de levadura usar masa madre fermentada.
- Asegúrese de que su hijo esté bien conectado a tierra. (No es broma, dice eso).
- No usar camas que tengan partes metálicas.
- Haga que su hijo duerma mirando al norte o al este.
- El último consejo era la instrucción más previsible: concertar una cita con un terapeuta CEASE, aunque sea un ignorante peligroso.
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