El riesgo de autismo no aumenta tras la fecundación in vitro

autismriskspEn 1978 nació la primera “niña probeta”, Louise Brown. Aquello, que se vivió como algo revolucionario, forma ya parte de nuestras vidas. De hecho 1 de cada 50 niños nace tras la aplicación de técnicas de fecundación in vitro y se calcula que hay ya más de 5 millones de “niños probeta” en todos los países del mundo, pero especialmente en Norteamérica y Europa Occidental.

Debido al frecuente uso de estas técnicas, ha surgido la pregunta de si esos procedimientos pueden causar algún problema de salud. En torno al 4% de los niños nacidos tras fecundación in vitro (FIV) tienen algún problema físico o mental frente al 3% en los concebidos naturalmente.  La mayor parte de esa diferencia parece que se debe a que las técnicas de transferencia de embriones aumentan el número de embarazos múltiples, lo que supone un aumento de los riesgos. Uno de los temas discutidos es si los niños nacidos tras el uso de técnicas de fecundación in vitro tienen un mayor riesgo de desarrollar autismo. La respuesta es no.

Los resultados  se basan en un estudio realizado por un equipo del Instituto Karolinska de Suecia 1315h1024y publicado en JAMA que ha hecho un seguimiento hasta el 31 de diciembre de 2009, durante diez años de media, de 2,5 millones de niños suecos nacidos entre 1982 y 2007. De esos niños 30.959 (1,2%) nacieron tras un procedimiento de FIV.

No todas las técnicas de FIV son iguales. Los investigadores valoraron si los espermatozoides se obtenían tras eyaculación o eran extraídos quirúrgicamente de los testículos, si los óvulos eran frescos o congelados y si los espermatozoides eran capaces de fecundar directamente a los óvulos o era necesario recurrir a una inyección intracitoplasmática del espermatozoide en el óvulo.

El estudio comparó los riesgos relativos para autismo y discapacidad intelectual (antiguamente llamado retraso mental) entre niños nacidos tras un procedimiento de FIV frente a los concebidos naturalmente. También comparaba la frecuencia de estas dos condiciones (TEA y bajo CI) tras cinco procedimientos distintos de FIV efectuados en Suecia frente al más abundante (óvulos frescos fecundados in vitro sin recurrir a una inyección intracitoplasmática).

shutterstock-lab-microscopeDe esos 30.959 niños, unos 19.500 nacieron tras un proceso de fertilización in vitro, mezclando espermatozoides y el óvulo en el laboratorio; en otros 10.500 casos, los espermatozoides no conseguían penetrar en el óvulo y tuvieron que ser inyectados artificialmente para producir la fecundación. En los restantes casos, unos mil, no había espermatozoides viables en el esperma de los padres y tuvieron que ser extraídos de sus testículos por un procedimiento quirúrgico. Como vemos, son distintos procedimientos que implican distintos grados de intervención sobre los órganos y las células reproductoras.

El estudio encontró que 103 de los 6959 niños (1.5%) con un TEA y 180 de los 15.830 (1.1%) niños nacidos con retraso mental habían sido concebidos con FIV. Cuando se hizo el análisis estadístico se vio que, una vez descontado el efecto de los nacimientos múltiples, más frecuente en los casos de FIV, el tratamiento de FIV no está asociado con un aumento de los casos de autismo y la probabilidad de desarrollar autismo era similar entre niños nacidos de una concepción natural y aquellos que se trataba de reproducción asistida.

El estudio también permitió comprobar que los procedimientos que implicaban la inyección de los espermatozoides en el óvulo causaban un incremento del 50% en el riesgo de tener discapacidad intelectual (definida como un cociente de inteligencia inferior a 70). IVF_Treatment_640Es un dato importante pero aún así el riesgo absoluto de sufrir esta discapacidad es muy bajo (pasaron de 62 a 93 niños de cada 100.000 recién nacidos). Lo que no se puede determinar es si este aumento del riesgo se debe al propio proceso realizado (el daño causado en el óvulo por la inyección) o está relacionado con la necesidad de recurrir a la reproducción asistida debido a los problemas de infertilidad natural del padre.

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Para leer más:

  • Sandin S, Nygren KG, Iliadou A, Hultman CM, Reichenberg A. (2013) Autism and mental retardation among offspring born after in vitro fertilization. JAMA. 310(1): 75-84.
  • Viney M. (2013) IVF procedures do not boost autism risk. New Scientist 2 de julio. http://www.newscientist.com/article/dn23801-ivf-procedures-do-not-boost-autism-risk.html#.Ue1KkGROrTE

Autor: José R. Alonso

Neurobiólogo. Catedrático de la Universidad de Salamanca. Escritor.

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