Educación y desempleo

Estados Unidos es el país del mundo donde un mayor porcentaje de jóvenes accede a la Universidad. En este país nuestro hay quien gusta de hacer bromas sobre el nivel cultural de los estadounidenses y sus carencias sobre el conocimiento del resto del mundo. Puede ser interesante preguntar a nuestro alrededor con qué países tiene frontera El Salvador o en qué isla de las Filipinas está Manila, y eso que fueron durante más de trescientos años parte de nosotros. La educación de la población da a los países posibilidades de adaptarse al futuro y la educación superior da superiores posibilidades.
El Instituto Hudson realizó un informe según el cuál la mayoría de los puestos de trabajo que se creasen en los últimos años requerirían una formación “postsecundaria”, una formación especializada de alto nivel. Ya en 1988, un editorial de Science indicaba “La Educación, definida en forma amplia, jugará un papel crucial en la próxima transición económica. Los cambios que se están produciendo en la economía están situando una demanda sin precedentes en las habilidades intelectuales y en los conocimientos de los trabajadores”.
Según Nouriel Robini, profesor de Economía en la Universidad de Nueva York, muchos de los trabajos perdidos en la crisis actual, en la construcción, las finanzas, los servicios y las manufacturas que han sido externalizadas, se han perdido para siempre. Es interesante repasar esos sectores mencionados: el caso de la construcción, como motor de la economía y de la burbuja inmobiliaria es bien conocido en España. Nadie en su sano juicio piensa que volveremos a un nivel de actividad y empleo como el de antes de la crisis. El sector financiero es uno de los más competitivos de nuestro país, con los dos grandes bancos (Santander y BBVA) escalando puestos en los ránkings internacionales de multinacionales. Sin embargo, el sector semipúblico de las cajas de ahorro muestra claras señales de fragilidad y los procesos acelerados de fusión van a generar un surplus de oficinas y empleados. Los servicios es la columna vertebral de nuestra economía y vemos las dificultades en sectores tradicionales como el turismo. Por último, también hemos visto como la externalización barría sectores manufactureros clásicos, con numerosa mano de obra y fuerte implantación local, como el textil, el calzado o los juguetes. Las empresas que han sobrevivido son las que apostaron por la formación de sus empleados y por el desarrollo de programas de investigación, desarrollo e innovación (cerámica, industria química, industria auxiliar del automóvil, telecomunicaciones, entre los sectores exportadores; Inditex, o Camper entre los supervivientes de los sectores “diezmados”)
Robini señala también que estudios recientes indican que con el tiempo, una cuarta parte de los puestos de trabajo en Estados Unidos -y es fácil extender el razonamiento a Europa occidental- pueden acabar totalmente externalizados a otros países. De este modo, los trabajadores no especializados, con formación pobre o anticuada y las empresas obsoletas y poco competitivas, que no doten de valor añadido a su actividad, pueden tener serios problemas los próximos años. La única respuesta sensata es formación a la fuerza laboral e innovación a los productos empresariales.
El Ministerio de Educación abrió una puerta a la mejora de la formación de titulados universitarios en situación de desempleo facilitando el acceso a másteres universitarios. Es un paso en la buena dirección pero la actual oferta de postgrado es todavía anárquica e incompleta, y la relación con el mercado laboral y la presencia de profesorado del mundo privado muy irregular en las distintas áreas. Como decía un amigo catedrático para enseñar algunas cosas necesitamos “abogados que no sean de Derecho”.
Por último, entre las cosas divertidas que uno encuentra al preparar un post como éste, cruzando “educación” y “trabajo”, leí la revista “Tecla” del entonces Ministerio de Educación y Ciencia de nuestra Consejería en el Reino Unido. Me consta la buena labor que se hace en muchas delegaciones en el exterior pero da que pensar que en el “Cuadro de vocabulario y de expresiones que puedes utilizar para hablar del trabajo”, las dos primeras eran las siguientes:  ¡Que lo haga Rita! y ¡Que trabajen otros!. País, que diría Forges.

Leer más:

  • Derek Bok. Universities and the future of America. Duke University Press, Durham y Londres, 1990.
  • Colin Norman, “Rethinking Technology’s role in Economic Change.” Science 20 de mayo de 1988: 977.

Autor: José R. Alonso

Neurobiólogo. Catedrático de la Universidad de Salamanca. Escritor.

1 comentario en “Educación y desempleo”

  1. El problema, creo yo, es (como dijo Herman Tersch el otro día http://www.abc.es/20100108/opinion-tercera/amenaza-igualdad-20100108.html) que se está tendiendo en la educación desde sus primeros niveles a “igualar con el peor”. No sea que se desmoralicen y no consigan concluir sus estudios, porque TODOS tenemos el derecho a la educación. No importa que los compañeros tengan que esperar, o que no completen el currículum del año. Todo sea por que todos pasen. Cada vez menor exigencia y menores responsabilidades. Todos iguales, cuando todos somos diferentes y es una meta imposible. ¿No estaremos llegando a 1984 y sus epsilones?

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