Investigación y Desarrollo en América Latina

La Universidad de Salamanca es la más antigua de España. Su relación con América Latina y sus sistemas universitarios ha tenido etapas de mayor desarrollo y generosidad y otras más limitadas y ruines pero se puede definir, sin duda, como profunda y larga. En la colaboración con América Latina, Salamanca ya no está sola y un gran numero de las universidades españolas y europeas desarrollan programas que impulsan la proyección internacional, que favorecen la difusión cultural y la colaboración entre los distintos sistemas universitarios y que potencian la cooperación educativa, científica y tecnológica entre países hermanos y amigos.

alma materHe podido tomar parte en distintas actividades universitarias como director de cursos de postgrado, profesor, investigador, consultor y en las actividades de gestión de los cargos de decano y rector que he desempeñado. Todas estas actividades han sido una oportunidad de enseñar algunas cosas y, sobre todo, de aprender muchas más.

Las impresiones de estas estancias han sido estimulantes y enriquecedoras: la belleza de los paisajes, el choque ético y dramático de las desigualdades, la inseguridad, los fuertes contrastes y, sobre todo, la calidad humana de sus gentes. La cortesía, hospitalidad, educación y profesionalidad de las personas con las que he tratado en América Latina constituyen una riqueza que hace a uno pensar que ninguna de esas naciones puede ser jamás un país pobre. Muchos nos dan lecciones cada día. Un primer aspecto es la necesidad de hablar claro y valorar no solo nuestros intereses sino también los de la contraparte. Cuando buscamos estudiantes brillantes para nuestros programas de máster y doctorado no podemos pretender “vender” que lo que nos guía es únicamente el deseo de ayudarles. La colaboración se debe basar en el respeto, el beneficio mutuo, la atención a las particularidades y en un desequilibrio en el que el que más tiene pone más que el que está en peor situación, lo que no le convierte en la parte débil, ni en el socio “junior”, ni tampoco le exime de su corresponsabilidad y puzzle-lgsu compromiso.

En esos encuentros, he tenido la oportunidad de conversar con personas de diferentes sectores de la vida educativa: rectores, decanos, profesores, doctorandos, estudiantes, y también del ámbito político: jefes de estado, ministros, cancilleres y embajadores. He comprobado su valía intelectual, el intenso vínculo con las universidades que les habían formado o les formaban en la actualidad y otros aspectos más oscuros como la preocupación ante las dificultades para financiar la investigación, la falta de planificación y perspectivas claras o la recurrencia en distintas personas de valorar seguir desarrollando su actividad científica en otro país. Realizar estancias cortas o largas en Centros de excelencia en el extranjero es una actividad enriquecedora que permite saltos espectaculares en la calidad de la investigación al reincorporarse al centro de origen, pero si lo que se produce es una salida masiva y definitiva de profesionales excelentemente preparados ello constituye una sangría que ningún país se puede permitir. La mejora de las condiciones locales es por supuesto la respuesta. Nadie emigra por gusto. Y también en el futuro plantearse la recuperación de las personas que en una coyuntura difícil tuvieron que salir de su patria, los “cerebros fugados”. El capital humano es la principal riqueza de una nación.

El desarrollo científico y tecnológico va íntimamente unido a la realidad económica: Los países ricos son los que más dinero dedican a investigación y en épocas de “vacas flacas” los presupuestos de ciencia e investigación parecen siempre fáciles candidatos a los recortes de presupuestos. Sin embargo, el análisis histórico demuestra que la inversión en educación e investigación es una las más rentables para un país a medio y largo plazo y en épocas de crisis, países como Alemania y Japón han reaccionado llegando a duplicar sus presupuestos de investigación. Tienen claro que el desarrollo de sus sistemas industriales y de servicios, la mejora de la producción agroganadera, su potencial exportador y las saneadas balanzas de pagos se fundamentan en los descubrimientos y avances que se consiguen en universidades y centros de investigación públicos y privados.

Creo que se es consciente de la situación y las autoridades latinoamericanas, en unos países con más decisión que en otros, están desarrollando medidas de incremento de la calidad académica y científica que pueden mejorar las cosas. Sin embargo, también he visto un sentimiento general de que se puede hacer más y más rápido. Querría exponer algunas reflexiones, basadas en una experiencia parcial y personal. Algunas propuestas:latin-america

1)      Desarrollar un programa de objetivos para la educación, la investigación y la sanidad consideradas como una política de estado, con acuerdo de los principales partidos políticos y en el que se garantizase un crecimiento sostenido de la inversión al amparo de los vaivenes políticos y económicos.

2)      Favorecer la colaboración entre grupos nacionales, y de las redes nacionales con grupos internacionales. Para el desarrollo investigador es necesario la formación de “masas críticas”, personas y equipos de un tamaño suficiente. Cada laboratorio y universidad no pueden ser islas sino nodos de una red con un rápido y fluido intercambio de información, personas y recursos. El apoyo a las infraestructuras: redes rápidas para Internet, bibliotecas, sociedades y reuniones científicas, etc es clave en este proceso.

3)      Prestigiar la figura profesional del docente y el investigador. En una sociedad economicista como la nuestra en la que “lo que cuesta es lo que vale”, un primer factor es tener salarios dignos. Son imprescindibles sistemas de acceso y de promoción a la carrera universitaria y científica fundamentados en méritos y que actúen como un elemento dinamizador de los grupos existentes. Los programas de acreditación universitaria son una excelente iniciativa que deben favorecer la calidad docente e investigadora y eliminar las “universidades de garaje”.

4)      Comprometer a las empresas con el desarrollo científico y tecnológico y a las universidades con el progreso industrial y económico. Los investigadores tienen que tener medios eficaces para transferir la tecnología y que la industria nacional pueda aprovechar económicamente los resultados de su trabajo (patentes, asesoría a los sectores productivos, creación de empresas por profesores y graduados, etc…). Las empresas deben disponer también de sistemas de acceso y comunicación con el personal investigador, saber que líneas de innovación se están desarrollando, como hacer más competitivos sus productos y favorecer la acreditación de calidad (incluyendo desde el diseño e imagen de marca a la gestión medioambiental en la empresa) a nivel nacional e internacional.

5)      Fomentar la difusión cultural de la ciencia. De la reproducción asistida a las células madre, del calentamiento global a las semillas transgénicas, la ciencia tiene cada vez un influjo más marcado en nuestra vida actual y las implicaciones de las nuevas tecnologías van más allá del ámbito especializado extendiéndose a toda la sociedad. No todo lo que es técnicamente posible debe llevarse a cabo y es necesario un debate sobre aquello que se debe hacer y lo que no. Hay que devolver la ciencia al ámbito de la cultura.

Cualquier investigador latinoamericanos puede aportar más propuestas, más deseos, más esperanzas. Es obligación de los universitarios, de los científicos, aportar ideas y sueños de lo que podría ser la realidad. A esos sueños les llamamos predicciones o estimaciones de futuro, que suena más serio, pero no cambia mucho las cosas. Es obligación de los políticos trabajar para que aquellos sueños que sean buenos para la sociedad se conviertan en realidad.

Un elemento clave es la paz y eso incluye seguridad, justicia social, Pablo-Picasso-War-and-Peace--Serigraph--embossed--7597fortalecimiento democrático, seguridad jurídica, lucha contra la corrupción y diálogo. Hay que tener esperanza y trabajar para que esa esperanza se convierta en una realidad. Esa paz, en sentido amplio, junto a su enorme valor per se, favorecería la inversión, el turismo y el desarrollo de todos los sectores productivos. Ese rebote económico y la liberación de recursos que ahora están lastrados por las múltiples formas de la ausencia de paz permitiría multiplicar esa inversión tan necesaria en educación, sanidad, sector agroganadero e infraestructuras. Ello a su vez resultaría en una potenciación de nuevo de todos los sectores produciéndose lo que los analistas llaman un “círculo virtuoso”. La realidad está hecha de la misma materia que los sueños.

Autor: José R. Alonso

Neurobiólogo. Catedrático de la Universidad de Salamanca. Escritor.

1 comentario en “Investigación y Desarrollo en América Latina”

  1. Esperamos que los políticos latinoamericanos se den cuenta de que lo que señala el autor es el camino hacia el ansiado progreso de nuestros pueblos. Excelente artículo, igual que la iniciativa del blog. Felicidades!

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