barn_owl-redLa Guerra de Invierno se inició con la invasión soviética de Finlandia el 30 de noviembre de 1939, tres meses después del inicio de la II Guerra Mundial. Stalin envió 23 divisiones, que sumaban 450.000 hombres, con lo que triplicaban a las fuerzas finlandesas y además tenía una abrumadora supremacía en carros de combate y aviones. Atacando por cuatro frentes, los rusos pensaban que los finlandeses, mal equipados, sin apenas armas ni vehículos pesados, se rendirían antes de una semana, pero aguantaron cuatro meses, poniendo en ridículo al Ejército Rojo. battle_winterwar10Aunque muchos soldados finlandeses tuvieron que hacerse sus propios uniformes, habían sido entrenados en tácticas de guerrilla, en el uso de esquíes para moverse con rapidez, conocían la geografía del campo de batalla y llevaban trajes de camuflaje eficientes. El resto se lo quitaron a los rusos: en Suomussalmi, por ejemplo, los bravos fineses capturaron 43 carros de combate, 71 cañones de artillería y antiaéreos, 29 cañones antitanque, tractores, 260 camiones, 1170 caballos y muchas armas, municiones y material médico.

Los oficiales soviéticos, en cambio, tenían una bajísima preparación; sus jefes desconfiaban de los habitantes de las zonas cercanas a Escandinavia por lo que llevaron mongoles y ucranianos, nada acostumbrados al frío y demostraron una arrogancia que fue fatal para sus tropas. Por poner un ejemplo, los finlandeses derribaron 684 aviones soviéticos mientras que ellos perdieron 62. En la batalla de Suomussalmi, que he mencionado antes, cayeron 800 de los 6300 finlandeses, los soviéticos perdieron 23.000 hombres.

Aún así, los que podrían haberlos ayudado, en particular Suecia, no lo hicieron y cuando Inglaterra ofreció enviar tropas, ya era demasiado tarde. 512ca5d5e82a113a1f5b67705a4a2838Finlandia, sin hombres ni medios, tuvo que claudicar y en el tratado de paz perdió un 10% de su territorio y un 20% de su capacidad industrial pero mantuvo su soberanía mientras que los rusos tuvieron muchísimas bajas y su país sufrió un grave desprestigio a nivel internacional.

Simo «Simuna» Häyhä fue el más famoso de los francotiradores finlandeses que se enfrentaron a las tropas soviéticas durante esta Guerra de Invierno. simo-hayha2Tiene el mayor número de muertes confirmadas en una guerra principal, entre 505 y 542 según las fuentes, lo que significaba un mínimo de cinco enemigos al día. Los rusos le llamaban «la muerte blanca».

Häyhä nació en Rautjärvi, cera de la actual frontera ruso-finlandesa. Era el segundo de los ocho hijos de una humilde familia campesina y antes de incorporarse al ejército, trabajó de granjero en la explotación familiar y se interesó por las actividades típicas de los jóvenes del pueblo como la caza, la pesca o el esquí. hayvalkTambién se aficionó al tiro deportivo, llegando a ser campeón en el distrito de Viipuri, en la región de Carelia.

El año 1925, Häyhä hizo un año de servicio militar obligatorio, que terminó con el rango de cabo en una unidad de bicicletas y durante los entrenamientos demostró su habilidad en las prácticas de tiro, acertando en un blanco situado a unos 500 metros de distancia, 16 veces por minuto. Terminado el servicio continuó vinculado al ejército como miembro de la Guardia Blanca, una unidad de reservistas parecida a la Guardia Nacional de los Estados Unidos.

En la guerra, sirvió en la 6ª Compañía del regimiento 34 de cazadores durante la batalla del río Kollaa. En aquella zona y esos meses de invierno la temperatura oscilaba entre -20 ºC y -40 ºC. Simo usaba un fusil corto, una versión del rifle ruso Mosin-Nagant porque él era de baja estatura (1,60 m). Prefería utilizar las miras normales de hierro que las miras telescópicas porque le hacían presentar una silueta menor para el enemigo (el francotirador tiene que levantar más la cabeza cuando usa una mira telescópica), porque no había el riesgo de que se empañaran como las lentes y, finalmente, porque desconfiaba de que los reflejos de la luz sobre el cristal pudieran revelar su posición. Antes de disparar, levantaba un montículo de nieve apisonada delante de su puesto que le tapara, le proporcionara un apoyo para el rifle y redujera la característica nubecilla de nieve que se producía al salir la bala. También se dice que cuando estaba al acecho se llenaba la boca de nieve para evitar que el vaho de la respiración, al expulsar aire en aquel clima gélido, pudiese delatar su posición.

Los finlandeses plantaron cara a los soviéticos en unas condiciones desesperadas. simo-hayhaEn la batalla conocida como Killer Hill, la colina del asesino, Simo y otros 31 compañeros se enfrentaron a 4.000 soviéticos. Solo su rapidez con los esquís, el camuflaje que les convertía súbitamente en invisibles y su puntería mortífera alcanzan a explicar que pudieran sobrevivir a esa inferioridad numérica. Solo 4 fineses se salvaron pero se llevaron por delante a unos 400 enemigos.

Los soviéticos intentaron todo para acabar con Häyhä. Mandaron pelotones especiales a cazarlo pero o fue acabando con ellos o se ocultó; enviaron un escuadrón de contrafrancotiradores y los mató a todos. Finalmente, barrieron su posición con fuego de artillería pero también consiguió ponerse a salvo. El 6 de marzo de 1940 fue alcanzado en la mandíbula inferior izquierda por un disparo ruso. Aún así, consiguió acabar con el soldado que le disparó y con varios rusos más. Cuando sus compañeros le recogieron dijeron «que le faltaba la mitad de la cara». 220px-Simo_hayha_second_lieutenant_1940Recuperó la conciencia el día 13, una semana después, el día que acabó la guerra. Le llevó años y diez operaciones reconstruir el rostro tras aquella herida, pues la bala había hecho añicos la mandíbula y volado su mejilla. No obstante, se recuperó completamente y después de la II Guerra Mundial se convirtió en un cazador de renos y en un criador de perros. Cuando le preguntaron cómo se había convertido en un tirador de esa puntería contestó «práctica». A la cuestión de si sentía haber matado a tanta gente, dijo «Solo cumplí con mi deber, hice lo que me dijeron, tan bien como pude». Pasó sus últimos años en Ruokolahti, un pequeño pueblo en el sudeste de Finlandia, cerca de la frontera rusa. Falleció en un asilo para veteranos de guerra en 2002, a la edad de 96 años.

Aunque fueron especialmente abundantes en la II Guerra Mundial (Monte Casino, Stalingrado, Dieppe…) la táctica de los francotiradores no ha cambiado en siglos: un buen escondite, esperar, un solo tiro y un enemigo que cae derribado. Los que están alrededor de este último, le agarran y buscan un sitio a cubierto mientras los demás, en medio de un gran nerviosismo, revisan las alturas, árboles o edificios, intentando localizar el lugar dónde se oculta el enemigo emboscado. Un solo francotirador puede detener el avance de una compañía de infantería, dificultar el movimiento de vehículos y organizar un caos.

Lo que ha cambiado recientemente es la respuesta, cómo defenderse de un francotirador, usando el sonido de su disparo para localizar su posición. El sistema Boomerang, utilizado para localizar a los francotiradores en Irak y Afganistán, usa un soporte con siete micrófonos colocados en la parte posterior de los vehículos militares (también se ha usado en el maratón de Boston después del atentado). Los siete sensores, que están dispuestos en distintos ángulos, registran el sonido de la descarga que se produce en la boquilla del arma y la onda de choque supersónica que genera la bala que se acerca, determinando las diferencias entre ambos sonidos. boomerang-shooter-sniper-detection-location-system-lgEntre los mayores retos está filtrar el ruido del propio vehículo (motor, radio), ignorar sonidos similares a un tiro (petardos o tubos de escape) y discriminar el fuego amigo. Un sistema informático procesa las diferencias entre los registros obtenidos por los siete micrófonos, y con esa información calcula la posición y elevación del francotirador en un segundo, transmitiéndola a los soldados cercanos.

boomerang_microphonesEl sistema Boomerang, del que se compraron en 2008 8.131 unidades para su despliegue en Irak y Afganistán permite una respuesta rápida y muchos soldados piensan que les ha salvado la vida. Además, el ejército ha adquirido otros sistemas, como el Warrior-X y el Individual Gunshot Detector (IGD), como parte del equipo unipersonal de soldados de infantería.

En la naturaleza hay un sistema de localización magnífico que sirve para situar, no francotiradores pero sí presas en función de registros sonoros: el sistema auditivo de los búhos y lechuzas. Estas aves son normalmente activas por la noche, por lo que la vista no es tan determinante como en las rapaces diurnas. Los oídos de los búhos están localizados a ambos lados de la cabeza, detrás de los ojos y cubiertos por las plumas del disco facial, esa distribución de forma circular que hace que su aspecto sea tan diferente del de halcones o águilas. animals-beautiful-extraordmad-owl-redAlgunos penachos de plumas que presentan algunos búhos y que parecen orejas no tienen nada que ver con el sistema auditivo y son simplemente plumas de exhibición.

El rango de los sonidos que un búho puede escuchar es bastante parecido al de un humano, pero la sensibilidad es mucho mayor a algunas frecuencias permitiéndole detectar un ruido minúsculo como puede ser un ratón moviéndose entre hojas y hierbas, incluso bajo la nieve. Las especies que son estrictamente nocturnas como la lechuza (Tyto alba) o el mochuelo boreal (Aegolius funereus) tienen otras peculiaridades excepcionales. Primero tienen muy pronunciado el disco facial, esa disposición de las plumas de la cara que actúan como la antena parabólica de un radar, guiando los sonidos hacia las aperturas de los oídos. En segundo lugar, la forma del disco puede alterarse a voluntad, contrayendo unos músculos faciales lo que le permite de alguna manera enfocar esos sonidos. En tercer lugar el pico está orientado hacia abajo incrementando el área del disco facial que recoge las ondas sonoras y por último y lo más llamativo, las aperturas de los oídos son asimétricas, están situadas a distintas alturas. Barn-owl-ears-300x206La lechuza, al escuchar un ruido es capaz de calcular inmediatamente la dirección. Si un sonido llega antes al oído izquierdo que al derecho, el animal está a su izquierda, girando la cabeza —y estos animales tienen una capacidad de flexibilidad de su cuello asombrosa— cuando el sonido llegue simultáneamente a los oídos, la presa estará justo delante de él Por otro lado, la diferencia en la altura entre ambos oídos le permite también calcular mentalmente, cambiando el ángulo de la cabeza si es necesario, la altura que tiene sobre la presa. Se calcula que los búhos pueden detectar una diferencia en la llegada de la señal sonora de 0,000003 segundos o lo que es lo mismo 30 millonésimas de segundo. Si el sonido viaja a 340 m/s, una diferencia de 30 millonésimas de segundo equivale a un centímetro de altura.

La traducción de las señales izquierda, derecha, arriba y abajo se combinan instantáneamente en el cerebro de la lechuza y generan una imagen mental del espacio donde se localiza. Todo ello requiere una alta velocidad de procesamiento de información: los núcleos auditivos de un búho tienen unas 95.000 neuronas, el triple que las que tiene, por ejemplo, un cuervo.

Con esa información crucial y la capacidad de corregirla sobre la marcha, la rapaz parte en la dirección del último sonido que hizo la presa. Tiene que dar un golpe demoledor pero si calcula mal o hay un obstáculo inesperado puede darse un feo golpe así que cuando está a unos 60 cm de la presa, mueve sus patas hacia delante, coloca las garras delante de la cara y cierra los ojos. 6a00d83451b96069e2016761621478970b-400wiUna de estas aves puede cazar pequeños roedores ocultos bajo la nieve. Es también la muerte blanca.

El problema obvio con los sistemas acústicos de detección de francotiradores es que empiezan a actuar cuando ya se ha producido un disparo. SLD_500Otro sistema, el SLD 500 que está desarrollando la compañía francesa CILAS utiliza un escáner láser para buscar las miras o las gafas de visión nocturna que usan los francotiradores para intentar localizarles antes de que puedan disparar. Algo que no habría funcionado con el valiente Simo Häyhä.

 

Para leer más:

Condon R (1976) Guerra de invierno : Rusia contra Finlandia. San Martín, Madrid.

Fleming N (2011) CT scans help recreate sniper attack. New Scientist 2804:

Hsu J (2007) Tracing a Bullet Back to Its Gun. https://web.archive.org/web/20070305205000/http://scienceline.org/2007/01/29/tech-hsu-guns/

http://www.asesinos-en-serie.com/simo-hayha-la-muerte-blanca/