89678316_XSUn artículo publicado ayer, 6 de noviembre de 2013, en la revista Nature demuestra que se pueden distinguir síntomas de autismo en niños tan pequeños como dos meses de edad. Es la detección más temprana lograda hasta el momento. El factor distintivo es que los niños que desarrollan autismo —porque realmente esa diferencia se confirma en diagnósticos posteriores— hacen menos contacto visual que los niños normotípicos de la misma edad.

Los autores del trabajo son Warren Jones y Ami Klin, del Centro Autismo Marcus de Atlanta, Georgia.

Los dos investigadores estudiaron 110 niños desde su nacimiento, 59 de los cuáles tenían mayor riesgo de autismo, por tener un hermano mayor diagnosticado (1 de cada 5 de estos niños desarrollará un trastorno del espectro autista) y otros 51 sin esta condición. El seguimiento se hizo en 10 intervalos regulares a lo largo de los siguientes dos años y se mostraba a los niños fotos de cuidadores y se usaba un aparato que permite seguir la mirada y un software que permite analizarlo y cuantificarlo. Se empleaba también una actriz que en un video hacía arrullos y jugaba a las palmitas.

Los bebés tienen una disposición natural para establecer contacto visual. Miran más a los ojos que a cualquier otra parte de la cara y miran más a la cara que a cualquier otra parte del cuerpo.En los niños que desarrollan autismo la búsqueda del contacto visual es menor.

De los 59 niños con alto riesgo de autismo, diez niños y dos niñas habían sido diagnosticados con TEA, al igual que un niño del grupo de bajo riesgo a los tres años de edad. Entre los dos y seis meses de edad estos niños miraban menos a los ojos y mantenían menos tiempo esa mirada. Antes de ese plazo, unos y otros, diagnosticados y no, miraban igualmente a las fotos de sus cuidadores. Cuanto más acusado era el declive en la fijación de la vista mayor era la anomalía en los aspectos sociales y de comunicación a los dos años de edad. Por tanto es posible desarrollar un análisis cuantitativo que permita predecir tanto el autismo como el nivel de discapacidad social.

Los autores del artículo consideran que puede existir una ventana abierta para intervenciones tempranas, una época en el desarrollo postnatal donde se puede conseguir una detección más rápida de los niños afectados y actuar con tratamientos mucho antes de nuestra situación actual. Es posible también que este estudio nos permita conocer mejor cómo es la evolución del autismo en esas primeras épocas del desarrollo cerebral postnatal.

El número de casos estudiados es relativamente pequeño por lo que la siguiente fase debe ser ampliar el estudio y poder comprobar si una disminución en el contacto visual predice con exactitud el desarrollo de autismo.

 

Para leer más:

  • Jones W, Klin, A.(2013) Attention to eyes is present but in decline in 2-6-month-old infants later diagnosed with autism. Nature http://dx.doi.org/10.1038/nature12715 
  • http://www.nature.com/news/autism-symptoms-seen-in-babies-1.14117